jueves, 22 de octubre de 2015

capitulo 5




PODER DE SEDUCCIÓN.





Solo cuando las sombras del crepúsculo oscurecieron la habitación, Jaejoong se levanto del sofá y subió despacio las escaleras para meterse en la ducha. Se sentía entumecido y permaneció bajo el punzante chorro durante un largo rato, hasta que sintió frió; entonces salio, se seco y se puso un bóxer y una camisa de Shirota que le quedaba un poco arriba de las rodillas. Con ademanes apáticos se peino el cabello con los dedos, de todas formas esa noche pasaría sumergido en su casa y no esperaba a nadie. 

Al entrar a la cocina vio que jiji se removía inquieta; mientras Jaejoong, la gata emitio un gemido de dolor y se tumbo. Jaejoong se asusto y dijo:

-¡Parece que sera esta noche, pequeña! Y ya era hora. 

Jaejoong se quedo con la gata en la cocina, a medida que iba pasando el tiempo y los bebes gatitos no nacían, empezó a inquietarse. Jiji parecía estarla pasando muy mal. ¿A caso abría algun problema? preocupado llamo a Junsu, pero no le respondía nadie, así que colgó. Sus vecinos habían salido. Tras morderse el labio inferior por un momento, indeciso, Jaejoong tomo la guia telefónica y busco el numero del veterinario. Ignoraba si podian trasladar a jiji en estado de parto, pero a lo mejor el veterinario hacia visitas domicilio.

Encontro el numero y alargo la mano hacia el teléfono, empezó a sonar justo en el momento en que lo toco. Jaejoong emitió un sobresaltado grito y dio un respingo hacia atrás. después descolgó el auricular. 

-Él señor Kim.

-Soy Jung Yunho.

Claro que era él, pensé Jaejoong distraidamente. Que hombre podría poseer una voz tan profunda?

-¿Que es lo que quiere? -le pregunto

-Tenemos un asunto pendiente...comenzó a decir él.

-Pues tendrá que seguir pendiente -interrumpió Jaejoong-. Mi gata esta de parto y no me es posible posible hablar con usted -colgó y espero un segundo; luego volvio a descolgar, oyó el tono del teléfono mientras buscaba de nuevo el numero del veterinario y lo marco.

Media hora después estaba llorando, frustrado. No había podido localizar a un veterinario, por teléfono, posiblemente porque era sábado por la noche Estaba convencido de que jiji iba a morir. La gata chillaba de de agonía, temblaba y se estremecía por la fuerza de las contracciones. Jaejoong se sentía impotente y estaba tan angustiado que le corrían lagrimas por las mejillas como un niño.

Cuando sonó el timbre, acudió atropelladamente a abrir la puerta, alegrándose de tener compañía aunque su visitante no entendiera de gatos. A lo mejor era JiHyo, que jamas perdia la calma, aunque seria d tan poca ayuda como él. Abrió la puerta de golpe y Jung Yunho entro de inmediato, como  si la casa fuese suya y, cerro la puerta tras él. Después se volvio hacia Jaejoong. Este puso un fugaz exresion sombría en su semblante, una expresión que cambio derrepente. Jung Yunho obsevo su figura vestida con solo una camiseta, su pelo despeinado y su rostro lleno de lagrimas y, pareció incrédulo, como si no acabase de creer que este fuera realmente Jaejoong.

-Que sucede? -inquirió mientras sacaba su pañuelo y se lo tendía. 

-Es...es mi gata -dijo con un hilo de voz y, trago saliva para reprimir nuevas lagrimas-. Creo que no puede parir y no consigo contactar con ningun veterinario.

El frunció el ceño.

-Seguro que la gata va a tener sus crías?

En respuesta Jaejoong rompió en nuevo llanto tapandose la cara con el pañuelo. al cabo de un momento sintió unos brazos rodearle la cintura.

-No llore -murmuro Jung Yunho-. ¿Donde esta?  A lo mejor puedo ayudar.

Claro porque no? pensó Jaejoong. si todos los multimillonarios eran expertos en las crías de los animales. históricamente lo condujo hasta la cocina.

No obstante, pese a la incongrruncia de la escena, Jung Yunho se despojo de la chaqueta y la dejo en el respaldo de la silla; luego se quito sus gemelos de oro de los puños y se los guardo en el bolsillo. Por un momento se subio las mangas de la camisa blanca y se agacho al nivel de la cama de jiji; Jaejoong lo siguió, porque jiji solía mostrarse hosca con los desconocidos incluso cuando estaba de buen humor. Pero la gata no trato ni morder ni arañar a Jung Yunho; simplemente lo miro con los ojos humedos. Él la examino como todo un profesional y finalmente se dirigió a Jaejoong con una sonrisa tranquilizadora.

-Todo parece normal. Veremos aparecer a una cría de un momento a otro.

-¿De verdad? -pregunto Jaejoong. Su interés aumentaba medida que se aplacaba el miedo-. jiji esta bien?

-Si, ha llorado por nada. ¿La gata es primeriza?

Jaejoong asintió con la cabeza.

-Siempre la tengo en casa. Pero logro escabullirse y... Bueno ya sabe usted como son las cosas.

-Mmm, si, se como son las cosas -bromeo él amablemente. Sus ojos cafes recorrieron las piernas desnudas de Jaejoong, para hacerle saber que su respuesta tenia doble sentido. Era una mirada de deseo. 

-Mire ya empieza -murmuro-. Aquí tenemos al primero.

Jaejoong se olvido de su aspecto y se como embelesado, con los ojos abiertos de par en par y maravillado como los de un niño. Cuando el ultimo de los cinco nació, Jung Yunho se puso de pie y ayudo a Jaejoong a incorporarse, sosteniéndolo un momento mientras recuperaba la sensación en las piernas dormidas.

-¿es el primer parto que presencia? -pregunto Jung Yunho, alzándole el mento con el dedo pulgar y sonriendo al ver la expresión deslumbrada en los ojos de Jaejoong.

-Si,ha sido maravilloso.

-Si, maravilloso-. convino Jung . La sonrisa se desvaneció de sus labios mientras contemplaba el rostro de Jaejoong. cuando volvió hablar lo hizo en tono bajo -Todo solucionado; tus lagrimas se han secado y eres un hombre afortunado. Venia decidido a inculcarte buenos modales. Te recomiendo que no vuelvas a colgarme nunca el teléfono, Jaejoong. Me enfado...encogui sus hombros como aceptando algo que no podía cambiar-. Me enfado con facilidad.

Vagamente Jaejoong percibió que lo había tuteado, lo habia llamado por su nombre?

-Lo siento- se disculpo sinceramente-. No lo habría hecho de no haber estado preocupado por jiji. Quería llamar al veterinario.

-Ahora lo se; pero en ese momento pensé que simplemente deseabas liberarte de mi. Y de forma bastante descortés, ademas ya estaba de mal humor porque me dejaste plantado esta tarde. Pero entre y te vi... entorno los ojos y lo miro otra vez de arriba abajo-. se me olvido el enfado.

El se quedo morandolo y recordó que no llevaba maquillaje, que no se había peinado y lo peor de todo estaba prácticamente desnudo. Un súbito de rubor tiño sus mejillas.

Nerviosamente se aparto un mechón de cabello.

-Mmmm, debo...debo de tener una pinta inadecuada-.Tartamudeo; Jung Yunho alargo la mano para tomarlo de la cintura y lo acerco a él.

-No, no tienes una pinta inadecuada -le aseguro en tono ausente-. pareces inquietamente un bello ángel. Viéndolo a los ojos se acerco a su cara y le dijo: - Eres lo mas hermoso que he visto-. y rozo sus labios.








capitulo 4




PODER DE SEDUCCIÓN.






En sus años de experiencia, Jaejoong había aprendido a esconder su dolor detrás de una mascara de orgullo, una mascara a la que recurrió en ese momento, escondiendo sus sentimientos y pensamientos mientras se enfrentaba a Jung Yunho.

-Lo siento, señor Jung, pero creo que se ha hecho una idea equivocada de la situación -afirmo en tono distante-. No he venido aquí para aceptar un soborno.

-Ni yo se lo estoy ofreciendo, señor Kim -replico él con un brillo en los ojos-. Simplemente le propongo que me venda sus acciones.

-Esas acciones no están en venta.

-Claro que lo están -refuto él suavemente-. Estoy dispuesto a pagar un precio superior al de su valor en bolsa, con tal de arrebatárselas de las manos. Le he hecho ciertas concesiones porque es un hombre muy joven, señor Kim, pero mi bondad tiene un limite. Le recomiendo que no intente pedir un precio mayor. Podría verse completamente excluido de la compañía.

Jaejoong se levanto con las manos ocultas detrás de la espalda, para que él no viera como se clavaba las uñas en las palma.

-No me enteriza ningún precio señor Jung; ni siquiera deseo oír su oferta. Mis acciones no están a ala venta, ni ahora ni nunca y, menos para usted. Que tenga un buen día, señor  Jung.

Pero Jung Yunho no era ningún sumiso secretario y no tenia intenciones de dejarlo marcharse hasta que terminaran el asunto. Avanzo con ágiles pasos para detener a Jaejoong.

-No, señor Kim -murmuro suavemente-. No puedo dejarlo ir,cuando aun no hemos resuelto nada. He viajado desde japón, con el propósito único de reunirme con usted y, poner cifra a sus necias ideas, y arreglar los estragos que le esta generando usted a la compañía.  ¿Creía que me dejaría intimidar con sus aires de superioridad?

-No se si tengo aires de superioridad pero, su complejo de dueño y señor del mundo, me pone muy nervioso  contraataco Jaejoong en tono sarcástico-. Soy el propietario de esas acciones y ejerzo mis derechos y, voto como creo conveniente. La absorción de Dryden era una maniobra muy poco limpia, por eso vote en contra y, volvería a hacerlo. Otros accionistas obran de la misma manera, pero veo que son mis acciones las que usted quiere comprar, ¿O es que soy la primera persona a la que piensa imponer su disciplina?

-Siéntese, señor Kim - dijo el gravemente-, e intentare explicarle los principios básicos de las finanzas y la expansión empresarial.

-No quiero sentarme.

-¡HE DICHO QUE SE SIENTE! -rugió él. Jaejoong se sentó automáticamente; luego se desprecio a si mismo por actuar así.

-Yo no soy uno de sus sirvientes -exclamo Jaejoong, pero siguió sentado. Tenia el presentimiento que si intentaba nuevamente levantarse comenzaría una batalla.

-Lo se, señor Kim; créame si fuese uno de mis empleados, hace mucho tiempo que habría aprendido a comportarse -repuso él con el tono cargado de ironía.

-Creo que me comporto perfectamente, pero con personas que saben respetar.

Jung Yunho embozo una sonrisa sombría.

-Sabe comportarse? o  ¿simplemente es astuto y manipulador con el que le conviene? No creo que le resultase difícil seducir a ese hombre que moriría un poco después de casarse con usted, y fue muy inteligente, ya que eso lo dejo en una excelente posición, ¿no es cierto?

Jaejoong estuvo a punto de levantarse y golpearlo en la cara, solamente sus años de aprendizaje en materia de autocontro lo hicieron permanecer inmobil y en silencio, aunque aparto la mirada de Jung Yunho. No podía dejar que él viera sus ojos, o comprendería lo vulnerable que era ante ese tema.

Jung Yunho sonrió ante el silencio.

-¿Creía que no estaba al corriente de su historia, señor Kim? Se mucho sobre usted, se lo aseguro. Su matrimonio con Shirota Yuu, escandalizo a todos aquellos que lo conocían y admiraban. No obstante, hasta que lo vi, no había logrado comprender como le había hechado el lazo. Ahora lo veo todo muy claro; cualquier hombre, incluso uno enfermo, haría lo que fuese por tenerlo en su cama y disfrutar de su cuerpo.

Jaejoong se estremeció ante el insulto y Jung Yunho se dio cuenta del temblor que atravesó el cuerpo del joven hombre.

-¿A caso el recuerdo le resulta desagradable? -inquirió Jung Yunho en tono quedo-. ¿Tuvo que dar mas a cambio de lo que esperaba?

Jaejoong lucho por recobrar la compostura y erguir la cabeza y, al cabo de un momento lo consiguió.

-Mi vida privada no es asunto suyo -se oyó decir con frialdad y, sintió un fugaz estadillo de orgullo, por lo bien que había reaccionado.

Los ojos cafés que tenia enfrente, se entrecerraron mientras lo miraban; abrió la boca para seguir hablando, pero, en ese momento sonó el teléfono y JungYunho maldijo entre dientes en japones. Después se alejo para contestar y se acerco el auricular al oído. Dijo algo en japones rápido y áspero, luego hizo una pausa. Sus ojos se deslizaron hacia Jaejoong.

-Tengo una llamada urgente d Francia, señor Kim. Sera solo un momento.

Pulso un botón del teléfono y pronuncio algo en francés, había cambiado de idioma rápidamente y con facilidad. Jaejoong observo un momento, aun aturdido por el dolor; después se dio cuenta que estaba distraído y podía irse. Se levanto y salio de la oficina.

Logro dominarse hasta que llego a casa; una vez que estuvo a salvo, rodeado por las paredes de su hogar, se derrumbo en el sofá y empezó a sollozar devilmente, ¿Nunca cesarían las criticas unánimes, los comentarios maliciosos, sobre su matrimonio con Shirota?, ¿Porque todos suponían automáticamente que era poco menos que un oportunista prostituto?. Durante cinco años había soportado el dolor, sin que nadie supiera como lo laceraban por dentro; sin embargo, sentía que ya no le quedaban defensas. ¡Dios santo, ojala Shirota no hubiese muerto!.

Pese a los años transcurridos, no se acostumbraba a no poder cumplir con él sus divertidas ocurrencias, a no tener su ironía y sofisticada sabiduría dándole fuerzas. Él jamas había dudado de su amor, pesar de las habladurías sobre su matrimonio y, Jaejoong siempre contó él poyo.Proporcionado seguridad financiera  y le había enseñado a administrar el dinero que le dejo en su testamento. ¡Pero le había dado mucho mas que eso! los bienes materiales que le había dado eran insignificante en comparación con los demás regalos: cariño, seguridad, amor propio, confianza en si mismo, Lo había animado a desarrollarse como hombre joven e inteligente; le había enseñado a conocer el mundo de la bolsa y de las inversiones, a fiar de sus instintos, se habían burlado de él por casarse con un joven como él, pero Shirota, lo había apreciado y cuidado. Cuando un hombre en sus cuarenta se casaba con un niño como Jaejoong, los chismosos lo atribuían como deseo de revivir viejos apetitos por parte de él.

Pero no había sido así, en lo absoluto. Shirota era un rico hombre al que Jaejoong había querido y, amado profundamente, pero, su relación y amor fue mas de un padre e hijo que de una pareja de casados, Shirota incluso había especulado sobre las ventajas de adoptarlo, pero al final decidió que las dificultades serian menores si se casaban. Deseaba que disfrutara de la seguridad que nunca había tenido; había crecido en un orfanato y se había obligado a ocultarse tras una muralla de huraña privacidad. Shirota estaba decidido a darle a ese niño que encontró comida, ropa y el mejor medio que pensó fue tomarlo como esposo.

El escándalo que provoco el matrimonio convulsiono; se publicaron artículos maliciosos sobre él joven esposo del señor Shirota. Jaejoong se sintió sorprendido y horrorizado al leer las numerosas noticias sobre los "ex amantes" que él "tenia". Su reacción había sido igual a la de Shirota: erguir la cabeza y no restar oídos a las difamaciones. El amor de ambos supero las pruebas y, él siguió siendo virgen mientras duro el matrimonio. Shirota jamas había insinuado que deseara lo contrario. Jaejoong era su única familia, un hijo para él, aunque no fuese de su sangre.

Habían sido sencillamente dos personas, que se hallaban solas en el mundo y se habian encontrado la una a la otra. Jaejoong era huérfano y Shirota era un hombre enfermo cuya primera esposa había muerto años antes y estaba solo sin familia. Acogió al receloso jovencito, le dio consuelo y afecto, e incluso se caso con él, para garantizar que nunca volviera a carecer de nada. Jaejoong por su parte veía en él el padre que nuca tuvo, el que le había dado tantísimo sin exigir nada a cambio.

En vida Shirota, no se molestaba por la falta de amigos de Jaejoong. Pero antes de morir le dijo que hiciera muchos amigos y fuera feliz. Pero como podría si las venenosas criticas seguían tan seguidas como antes. La mayoria de las personas se negaban a dirigirse la palabra y la otra mayoría lo trataban como un hombre fácil. Era evidente que encontrar amigos seria imposible. Mantener una actitud reservada no le ayudaba en nada.