martes, 27 de octubre de 2015

capitulo 11





PODER DE SEDUCCIÓN. 







-¿Sucede algo? -pregunto Jaejoong, con miedo a la respuesta que recibiría-. Espera, antes que me contestes, ¿Te apetece una taza de café? 



Junsu hizo una mueca, ¿Café?, no Jae, creo que deberías ver esto. Es un articulo cargado de malas intenciones, y precisamente ahora que la gente empezaba a olvidarse de ese desagradable asunto. Habría preferido no traerlo: De hecho Yoonchu, insistió en que no debía; pero de todos modos, te habrías enterado cuando salieras a la calle y todos te vieran mal, y creí preferible que te enteres en privado.


Sin decir nada, Jaejoong alargo la mano para tomar el periódico, aunque ya sabia de que se trataba. Junsu había abierto el diario por las paginas de sociedad, en las que figuraban dos fotografías. Una, por supuesto mostraba a Yunho y él besándose por encima de la mesa del restaurante.
La otra había sido tomada cuando se marchaban y, Yunho lo había sujetado del brazo: Yunho lo miraba con una expresión de deseo que hizo que Jae se estremeciera; al recordar lo que había sucedido cuando lo había llevado a casa, hizo que Jaejoong sintiera un dolor en su pecho, y se pregunto como había pasado todo eso.


Pero Junsu estaba señalando la columna que acompañaba las fotografías, y Jaejoong se sentó para leerla. Estaba escrita con un estilo ingenioso y sofisticado, aunque en un determinado momento, la articulista había dado rienda suelta a la bilis. Jaejoong noto una sensación de nauseas mientras leía por encima del texto impreso.


Anoche se vio al conocido viudo caza-fortunas de Seúl, envolviendo en sus redes a otra desvalida y embelesada victima. Jung Yunho, el multimillonario Japones, parecía hallarse completamente cautivado por los encantos del viudo. ¿Es posible que esté haya acabado ya con la fortuna que le dejo su difunto esposo, el apreciable Shirota Yuu? Sin duda, Jung Yunho puede ayudarlo a mantener el estilo de vida al que esta acostumbrado, aunque, según indican fuentes, puede que él viudo no lo tenga tan fácil para cazarlo como lo tuvo con su primer marido. No podemos sino preguntarnos cuál de los dos acabara ganado. Él viudo no parece detenerse ante nada, pero lo mismo cabe decir de su presa. Seguiremos los acontecimientos con interés.


Jaejoong soltó el periódico encima de la mesa y fijo la mirada en el vació; no debía dejarse incomodar por las habladurías. Es mas debía permanecer tranquilo, su odio debía ser dirigido al único que le causo este daño. No obstante, parecía que cada vez se derrumbaba y caía mas en un agujero negro. Antes tenia a Shirota para animarlo, para mitigar su dolor y hacerlo reír, pero ya no tenia a nadie. Debía soportar solo todo el dolor. 



El viudo cazafortuna...Le habían puesto ese apodo después de la muerte de Shirota. Antes por lo menos lo llamaban por su propio nombre. El se hubiera ido a Estados Unidos de no ser por los intereses financieros de Shirota. Él deseaba llevar una vida tranquila. 


Junsu lo observaba con preocupación, de modo que Jaejoong se obligo a respirar hondo y temerosamente para hablar.


-Un texto escrito a mala idea, ¿he? Casi había olvidado la maliciosos que pueden llegar a ser...pero no cometeré el error de dejarme ver otra vez. No vale la pena.



-Pero no puedes estar toda la vida escondiéndote -protesto Junsu-. Eres muy joven. ¡Es injusto que te traten con si fueras un...leproso! has algo.


Un leproso...Que pensamiento mas espantoso. Pero Junsu no estaba tan lejos de la verdad, si bien nadie lo había obligado aun a Jaejoong marcharse  de la cuidad. Todavía era bien recibido en unos pocos hogares.



Junsu opto por cambiar de tema; aunque Jaejoong hubiera intentado fingir indiferencia, su rostro habia palidecido y adquirido una expresión de angustia y desesperación. Su amigo señalo la foto y pregunto:



¿Que me dices de este bombón, Jae? ¡Es guapísimo! ¿Cuando lo conociste?



-¿Que? -Jaejoong agacho la mirada y unas lagrimas hicieron su aparición. ¡ah pues la verdad prefiero no hablar de él!


-¡OH! Lo siento -se que no es el momento, pero es que es ¡Jung Yunho!.



Jaejoong no quería oír mas ese nombre; deseaba olvidar lo sucedido la noche anterior. Después d observar su la cara pálida de su amigo, Junsu le dio una palmaditas en el hombro a Jaejoong y se marcho. Jaejoong siguió un rato sentado y sentía que nuevamente todo se le salia de las manos y dejo caer las lagrimas que fluyeron sin intenciones de parar.



Una vez que había cesado el ataque de llanto, se sintió exhausto; no había dormido nada, le dolía el cuerpo y emocionalmente era un desastre. Se encamino para la sala de estar, y acostarse en el sofá, Pero recordo que allí había pasado todo anoche, así que prefirió sentarse en una silla. Puso los pies en alto, apoyándolos en una butaca. Se sentía muerto; cuando sonó el teléfono, se quedo mirando el aparato durante varios instantes, como tonto, antes de levantar el auricular.



-Diga -respondió en tono suave.



-Jaejoong. ¿Has...?


Se retiro el auricular del oído al oír la voz profunda y volvió a colgarlo con enojo.



Cuando sonó el timbre de la puerta, un rato después, Jaejoong  siguió sentado donde estaba, decidido a no responder, pero oyó que JiHyo lo llamaba en voz alta y se levanto.


-Buenos días -lo saludo-. He leído el periódico. debemos hablar de ello. Debí llamarte ayer, pero tuve que ausentarme d la cuidad, vamos cariño.


Se sentaron en la sala de estar, Jaejoong siempre en su silla. y dijo JiHyo: 


-Bueno, estaba claro que mis temores eran infundados. Es evidente que Jung Yunho esta cautivado por ti. ¿Menciono el asunto de Dryden?


-Si, -respondió Jaejoong y se obligo a sonreír-. Voy a venderle las acciones. Pero no creas que quiero verlo mas. Es un desgraciado que me ha humillado y esa columna el en diario no me extrañaría que él la secundara-. respiro hondo y trato de hablar lo mas fluido que podía. -Me ha llamado dos veces esta mañana y le colgué. Si tu puedes ocuparte de todo los detalles de la venta de las acciones, estaré muy agradecido.


-Claro que puedo encargarme -se apresuro a decir JiHyo-. Pero estoy segura que subestimas a ese hombre. A juzgar por las fotos del periódico, puedo asegurarte que ese hombre esta rendido a tus pies, él no a insistido en verte por las acciones.



-Si, no lo ha hecho por las acciones -admitió Jaejoong-,pero es inútil no volveré a dejar que se me acerque, no dejare que me arruine mas la vida.


-¿A caso algo ha pasado? , cuando él quiere algo lo obtiene pero nunca he oído que le haga daño a nadie. ¿Te ha hecho daño?


-¿A caso pretendes ponerte de su lado,JiHyo?  -pregunto Jaejoong con asombro e indignación-. ¿No comprendes que su atracción es meramente temporal, solo para satisfacerse él mismo, que tan solo busca humillarme y lo ha logrado?



-La mayoría como él son así, pero sus ojos reflejan mas que eso Jaejoong -dijo JiHyo seriamente-. Mira esta foto y ve sus ojos.


- Bueno pero eso no me interesa, lo odio y no quiero volver a verlo. Por cierto, las acciones se venderán al precio de su valor en bolsa. Me ofreció mas pero no quiero que piense que me esta pagando por mis servicios.



-¡OH, POR DIOS! ¡USTEDES YA....! -dijo JiHyo con los ojos abiertos de par en par. 



-No, el me forzó y eso jamas se lo perdonare. No me he vendido.



-Ni yo he dicho eso cariño. ¿Como que te forzó? eres un hombre, ¿como pudo quitarte la ropa y que tu no hicieras nada?
¿seguro que te forzó? -inquirió JiHyo, con expresión  seria.



-Si, y no hablare de eso contigo, quiero asesinarlo - Jaejoong suspiro y luego recordó como lo había besado y, como llego al clímax, antes de que lo penetrara sin su consentimiento y tembló, había sido lo mejor de su vida, pero no le perdonaría por usarlo y actuar sin que él quisiera.



Luego de unos momento en silencio, JiHyo escucho unos maullidos y corrió para ver a las crías de la recién madre y los acaricio. Se puso de pie y le sonrió a Jaejoong y luego vio la taza d té que había ocupado Jaejoong para beberlo y dijo:



-Veo que has hecho té, pon a calentar el agua y me preparas uno mientras me cuentas los detalles de la noche anterior con JungYunho cariño, se que podre ayudarte. ¿De verdad te hizo daño o lo decías en broma? 



Suspirando Jaejoong, lleno una tetera con agua y la coloco en la hornilla. 



-Lo que paso ya te lo he dicho, no te dejes engañar por esa fotografía, JiHyo, Yunho es un mounstró, ahí me beso para castigarme y empezar con su plan. No se si...-iba a decir que no sabia con seguridad si las llevarlo a ese restaurante eran plan de él o no, pero lo interrumpió el sonido del timbre; Jaejoong se detuvo en seco y noto que un escalofríos le recorría la espalda, empezó a temblar y su corazón a palpitarle con demasiada rapidez-. ¡Dios mio!  -trago saliva -. Es él. ¡Lo se!. Dile que se vaya si no, puedo matarlo - dijo Jaejoong, apretando la mandíbula. 














lunes, 26 de octubre de 2015

capitulo 10





PODER DE SEDUCCIÓN.






Yunho trago toda la esencia de Jae y se incorporo para desnudarse…Tenia que poseerlo y saciarse.  Solo así acabaría con el tormento que este chico le causaba, solo así podría vivir en paz y regresar a su vida normal, a su país.


Cuando estuvo totalmente desnudo, empezó a besar nuevamente a Jae y le separo las piernas, asustado Jae dijo:


-Yunhooo...!no, espera! Yunho tengo que decirte al.... y no pudo hablar mas, sintió un fuerte dolor en su entrada, como si lo estuvieran partiendo en dos;  las lagrimas cayeron de sus ojos, le faltó el aire y sus manos sujetaron los cojines de su sofá con demasiada fuerza que los nudillos se le volvieron blancos. Los movimientos de cadera de Yunho fueron rápidos y fuertes, estaba tan excitado que no duro mucho, viniéndose en el interior de Jaejoong. 

Cuando salio de la apretada entrada de Jaejoong, y se dio cuenta que estaba sangrando, el chico debajo de el sangraba y tenia una expresión de dolor y sus piernas temblaban. ¿Que había pasado? No podía haber sido virgen, ¿o si?..  ¡¿Que había hecho?!. NO, NO. Se puso de pie despacio y quiso levantarlo, pero solo recibió un golpe en el rostro.


-Lárgate de mi casa y de mi vida-. Grito Jae, tratando de ponerse de pie, sin poder lograrlo; le dolía demasiado. 


-Jae, podemos hablar, yo... yo -tartamudeo Yunho, incapaz de encontrar que palabras decir.


-No tengo nada que hablar contigo, quiero que desaparezcas de mi vida, si no te vas juro que te mato. seguía gritando Jaejoong con un nudo en la garganta y sus mejillas bañadas en lagrimas. No podía demostrarle que estaba desarmado, tenia que sacarlo no podía verlo mas-. ¡He dicho que te largues! ¿Acaso quieres seguir violandome? Maldito desgraciado. Ya obtuviste lo que buscabas ahora puedes irte a la mierda de donde viniste!


Yunho se puso los pantalones y los zapatos y le dirigió una mirada de dolor y desesperación. No sabia que decir, como actuar, esto no debería estar pasando. No quería irse, necesitaban hablar, él quería hablar. pero solo pudo ver al hombre frente a él destrozado y su corazón le dio una punzada de dolor.  Y se atrevió a decir:


-Mañana te llamo, necesitamos hablar-. No obtuvo respuesta y trato de acercarse, pero recibió otro fuerte golpe en la cara que lo hizo caer al suelo.


-He dicho que no quiero volverte a ver, por mi muérete-. dijo Jaejoong con voz ronca y llena de desprecio.


Yunho entendió que no podía hacer nada. Se puso de pie recogiendo su chaqueta y se fue hacia la puerta, abriéndola dio una ultima vista a él hombre que él a cavaba de destrozar y salio de la casa, sintiéndose el peor hombre del mundo.


Jaejoong se dejo caer sobre el sofá, sintiendo que el mundo se le venia encima. ¿Como pudo dejar que esto pasara? Se sentía usado, sucio y quería morir o matar al maldito  hombre. ¿Como pudo confiar en él?. Empezó a llorar sin parar; el dolor en su pecho no se calmaba. Quería huir, encerrarse en un rincón oscuro. 


Al cabo de unos minutos dijo en voz que casi semejaba un grito:


-¡NOOO! -.  no podía dejarse derrumbar por él, No podía darle el gusto de verlo vencido. Si su plan había sido acabar con lo poco que quedaba de él, Jung Yunho se había equivocado; le demostraría que no le había causado ningún daño, no podía dejarse humillar y le haría pagar por el dolor que le estaba causando.


Después de  unas horas, Jaejoong se levanto del sofá y subió las escaleras, necesitaba un baño, no podía seguir sintiendo el olor impregnado de Jung Yunho en él. Se metió a la regadera y se quedo ahí por mucho tiempo, pensando en lo que tenia que hacer, en como actuar; necesitaba tranquilizarse y descansar, tenia que pensar con cabeza fría. 


Cuando se cambio y se fue a la cama, no pudo dormir, sentía el cuerpo pesado y le dolía la espalda baja. No durmió en todo el resto de la noche que aun quedaba.



 Cuando el sol ilumino su habitación, se dio cuenta que había amanecido; dio una rápida vista al reloj y eran las siete y treinta minutos, tenia que darle de comer a jiji, no podía dejarla morir de hambre. Se levanto con dificultad de la cama y se puso unos vaqueros ajustados, y una camiseta blanca. Bajo, entrando a la cocina suspiro y trato de olvidar todo el dolor y sonreír, aunque no lo logro. Dio de comer a jiji y se dispuso a tomar té para relajarse.


Terminando de servirse  la segunda taza de té, cuando Junsu llamó a la ventana de la puerta trasera. Jaejoong se levanto para abrirle y reparó en la expresión preocupada que ensombresia el  rostro habitualmente risueño de su amigo.


-¿Sucede algo? -pregunto Jaejoong, con miedo a la respuesta que recibiría. 















domingo, 25 de octubre de 2015

capitulo 9




PODER DE SEDUCCIÓN.








-Me desearas, Jaejoong -dijo Yunho con absoluta seguridad.


Con un movimiento Jaejoong se puso de pie, decidido a salir de ese lugar.



-Gracias por la cena –dijo-. Creo que será mejor que me vaya a casa en un taxi. Le diré a JiHyo que te llame el lunes para dejar cerrado el asunto de las acciones.


Yunho se levanto también.


-Yo te acercare a tu casa –aseguro-, aunque tenga que llevarte hasta el coche a rastras, ¿Quieres salir de el restaurante de una manera digna o prefieres que te cargue sobre mi hombro? Antes de que decidas, permiteme   decirte que nadie acudirá a auxiliarte. El dinero tiene sus ventajas, ¿sabes?


-Si, lo se, -convino Jaejoong en tono suave-. Permite a algunas personas comportarse como matones sin miedo a sufrir represalias. Muy bien. ¿Nos vamos?


Yunho embozo una sonrisa triunfante y dejo un billete encima de la mesa. A pesar de el enojo. Jaejoong se sorprendió al ver al ver la cantidad que había dejado. Alzo la vista para ver a Yunho que lo tomo del brazo.


Una cegadora ráfaga de luz indico a Jaejoong que también aquello había sido fotografiado. Involuntariamente se apretó contra Yunho en un intento de esconderse. La mano de Yunho se tenso en su brazo; con el ceño arrugado bajo la mirada hacia el rostro de Jaejoong, luego miro en torno hasta que localizo al fotógrafo y, aunque no dijo nada, Jaejoong oyó que alguien musitaba una disculpa a sus espaldas. Yunho le paso el brazo alrededor de la cintura y lo llevo afuera.


Una ves que Jaejoong estuvo bien instalado en el asiento de pasajero, Yunho se giro hacia él.


-¿Por qué tiemblas cada vez que ves un flash de cámara?


-No me gusta la publicidad.


-Que te guste o no carece de importancia, siempre estarás sometido a ella debido a tus actos, y a estas alturas ya deberías haberte acostumbrado. Tu matrimonio causo bastante revuelo.


-Lo se –respondió Jaejoong-. Me han llamado puto en la cara y han dicho cosas a mi espalda, pero eso no significa que tenga que  acostumbrarme. Tenia dieciocho años y la prensa se ensaño conmigo. Nunca lo he olvidado.


-Creíste que tu matrimonio con un hombre que te triplicaba la edad como Shirota Yuu pasaría inadvertido? –dijo Yunho casi gruñendo-. ¡Por Dios , Jaejoong prácticamente suplicaste que se ensañaran contigo!


-Eso descubrí  -musito Jaejoong con un nudo en la garganta-. Shirota y yo dejamos de aparecer en publico en cuanto se hizo evidente que jamás me aceptarían como su esposo, aunque él personalmente no le importaba. Dijo que así descubriría quienes  eran amigos suyos de verdad; apreciaba mucho a esos amigos sinceros y nunca deseo que las cosas fueran de otra manera. Shirota era infinitamente bondadoso –concluyo en tono sereno, pues descubrió que los recuerdos de él contribuían a calmar su estado de animo. Su difundo marido veía la vida tal como era, con absoluta claridad, sin engaños ni ilusiones.


¿Que pensaría del depredador que permanecía sentado al  lado de Jaejoong en ese momento?


Yunho condujo en silencio y Jaejoong reclino la cabeza en el asiento y cerro los ojos, agotado y exhausto. Había sido un día muy largo y, lo peor aun había de llegar. Jaejoong dudaba que Yunho siguiera otros dictados que satisfacer sus propios apetencias, así que se preparo para la batalla.


Cuando Yunho detuvo el coche en el sendero de la entrada de la casa de Jaejoong, este advirtió con alivio que Junsu y Yoonchu ya habían regresado y seguían levantados a pesar que el reloj indicaba que eran las diez y media. Yunho paro el motor y se guardo las llaves en el bolsillo; después se bajo del coche y lo rodeo para abrirle la portezuela . Jaejoong salió del vehículo.


-Puedo abrir la puerta yo mismo –se quejo Jaejoong con aspereza mientras Yunho le deslizaba un brazo alrededor de la cintura y lo apretaba contra su costado.


Yunho se rió y acaricio su cabello-. No quiero que eches a correr.


Jaejoong trato de alejarse indignado pero fue imposible. Yunho le pidió las llaves y abrió la puerta, lo condujo al interior con el férreo brazo pegado a su espalda. Jaejoong se dirigió hacia la cocina para comprobar como se encontraba jiji. Se agacho y acaricio la cabeza de la gata, uno de los gatitos gimió , al verse molesto, este recibió una caricia también; luego Jaejoong se sobresalto al notar que dos fuertes manos se cerraban sobre sus hombros y lo obligaban a incorporarse.


Ya esta bien se había artado de ese hombre y su arrogancia. Estallo de ira golpeándole el brazo para tratar de liberarse, pero el trataba de aferrarse contra si.


-No maldita sea!- grito Jaejoong-. ¡Te he dicho que no me dejes en paz!


Yunho tomo en brazos a Jaejoong y atravezo la puerta de la cocina, cerrándola con el hombro. Su respiración ni siquiera se altero mientras mantenía sujetos los frenéticos brazos de el mas pequeño. Golpes y pataleos fueron hechos por Jaejoong pero sus esfuerzos fueron inútiles.


Unos suaves almohadones amortiguaron la caída y, un momento después, su cuerpo quedo cubierto por el duro cuerpo de Yunho que se hecho sobre él.


-Estate quieto, maldición –ordeno Yunho, alargando la mano para encender la luz de una lampara. Jaejoong no sabia donde estaba hasta que paseo la vista por los confortables cojines de su sala.


-¿Qué te pasa? –rugió Yunho


Jaejoong parpadeo, y se removió inquieto debajo de Yunho y este ejerció mas presión a modo de advertencia.


-¿No vas a forzarme? Dijo Jaejoong-. Creí que ibas a agredirme.


-Maldita sea, Jaejoong –respondió Yunho-. No sabes lo tentador que resultas… y lo exasperante … -se interrumpió, deslizando sus ojos hacia los labios de el mas pequeño. Estaba a escasos centímetros de esos bellos labios. 


Jaejoong iba a protestar pero fue demasiado tarde. La recia boca de Yunho se apretó contra la suya, obligandolo a abrir la boca, llenándolo de su aliento aun impregnado de  vino. Luego siguió la lengua que exploro y acaricio el interior de su boca, jugando con sus lenguas causando que sus sentidos temblaran.


Jaejoong se sentía aterrorizado por la presión enorme de ese cuerpo fuerte que tenia encima. Pero era cálido y no le hacia daño. Nadie lo había tenido de esta forma. Solo por un momento se dijo, solo un momento se prometió, permanecer entre esos brazos y le devolvió el beso,  deslizo las manos por sus fuertes hombros hasta entrelazarlas alrededor de su cuello; aparir de entonces ya no supo de si mismo. Yunho se estremeció y lo apretó entre sus brazos; luego empezó a quitarle la chaqueta y luego lo demás hasta dejar desnudo la parte superior del cuerpo de Jaejoong; mientras su boca bajo hasta el cuello, dando pequeñas mordidas, causando que Jaejoong gimiera de placer y, Yunho siguió bajando hasta llegar a sus tetillas y empezar a estrujarlas con los dientes y lengua. Jaejoong arqueo la espalda sintiendo su miembro palpitar y pudo sentir también el miembro duro a pesar de la ropa que llevaba aun Yunho rosar  sus piernas; un fuego recorrió su cuerpo. Yunho regreso hasta besar otra vez la suave boca de Jaejoong y este le respondió sin dudar un segundo. Yunho se dispuso a quitarle el pantalón y los zapatos; cuando estuvo completamente desnudo, empezó a repartir besos desde la frente, pasando por el cuello, pecho, ombligo y se detuvo, para admirar a el hermoso hombre que estaba debajo de él, completamente desnudo, agitado con los ojos cerrados y mejillas sonrojadas,  parecía un niño, sino supiera lo que era pensaría que es mas inocente que cualquiera se dijo, para después tomar el miembro despierto de Jae entre su mano y masajearlo de arriba abajo despacio y besando esas piernas blancas y bellas, mas bellas que cualquiera que haya visto pensó. Luego de un momento se acerco el mimbro de Jae a la boca y empezó a tragarse esa extencion de carne rosa, saboreando su exquisito sabor; empezó a dolerle su miembro aun atrapado en sus pantalones. Nadie lo había excitado tanto con este pequeño y bello hombre, pensó Yunho, que tenia Jae que hacia que lo deseara tanto hasta el extremo de tratarlo mal.


-ahh, si-. Dijo Jaejoong cuando sintió que llegaría al clímax. Alejando todos los pensamientos que Yunho tenia.


Yunho paso su lengua por el miembro de Jae como si este fuese una paleta y sintió que el cuerpo bajo suyo se estremecía en escalofríos y gemía con voz ronca. Esos gemidos y reacciones hacían que Yunho casi tuviera su orgasmo sin haberse tocado.


-Yunhoooo –dijo Jae antes de tener un orgasmo explosivo mordiéndose los labios por el placer.


Yunho trago toda la esencia de Jae y se incorporo para desnudarse…Tenia que poseerlo y saciarse.  Solo así acabaría con el tormento que este chico le causaba, solo así podría vivir en paz y regresar a su vida normal, a su país.











sábado, 24 de octubre de 2015

capitulo 8





PODER DE SEDUCCIÓN.




 -Te deseo , Jaejoong; y no creas que cediéndome esas acciones vas a conseguir que desaparezca de tu vida-. Dijo Yunho tratando de acercar mas a Jaejoong.

-¿Y como lo conseguiré? -inquirió Jaejoong tensando los labios-. ¿Que precio habré de pagar para que me dejes en paz?

Una expresión de ira casi salvaje cruzo el semblante de Yunho; despues sonrió y, su sonrisa le heló la sangre a Jaejoong. Los ojos cafés recorrieron su rostro y sus labios.

-¿Precio?-. Tu sabes cual es el precio para que te dejase en paz... con el tiempo. Quiero saciarme de ti, marcarte con mis caricias tan profundas que jama seras libre, para cuando otro hombre te acaricie, pienses en mi y desees que yo estuviese en su lugar.

El pensamiento, la imagen que evocaba , resultaba demoledor. Jaejoong abrió los ojos de par en par y lo miro horrorizado.

-NO -dijo con voz espesa-. ¡OH, NO! ¡ESO JAMAS! 

-No estes tan seguro -se burlo Yunho-. ¿Crees que no seria capaz con cualquier resistencia que pudieras oponer? y no estoy hablando de forzarte, Jaejoong; estoy hablando de deseo. Puedo hacer que me desees, que ansíes con tal intensidad que te haga el amor que llegues a pedírmelo de rodillas.

-No! -Jaejoong meneo la cabeza aterrorizado por la idea de que Yunho pudiera llegar realmente a forzarlo. No se lo permitiría. Nunca. Había soportado un infierno en vida porque todos lo veian como un cazafortuna, pero jamas se rebajaría a ser un amante una aventura de este hombre-. No lo comprendes? susurro entre cortadamente-. ¡NO QUIERO TENER RELACIONES DE NINGUNA CLASE CONTIGO NI CON NINGÚN OTRO HOMBRE.!

-Eso me parece muy interesante - dijo Yunho, mirándolo con los ojos entre cerrados-. Comprendo que tus deberes maritales para con un enfermo postrado en cama te resultaran repulsivo, pero es imposible que todos tus amantes fueran tan malos. Y no me vengas con que fuiste al matrimonio puro como la nieve, porque no te creeré. Un inocente jamas se vendería con un enfermo. Y, ademas, hay muchos hombres que afirman haberte conocido.

Jaejoong trago saliva para reprimir una súbita sensación de nauseas y alzo de golpe la cabeza. Con faz pálida y los ojos negros inflamados dijo:

-Al contrario, ¡Shirota era un Ángel! Fueron otros hombre como usted que me dejaron el regusto amargo. Y creo señor Jung que usted, pese a su dinero, me produce el regusto mas amargo de todos.

Jaejoong se dio cuenta que había ido demasiado lejos. La expresión de Yunho se torno rígida y Jaejoong solo dispuso de unos segundos para darse cuenta de su segundo mayor error, pero no antes de que la mano que lo aferraba se tensara y tirase de él, ocasionando que las copas cayesen y se rompieran en un estruendo fuerte. Yunho apretó los labios de Jaejoong con los suyos y mordió con fuerza, ocasionando un grito por parte de Jaejoong que fue ahogado por la presión de la boca de Yunho. Los murmullos aumentaron a su espalda, noto una ráfaga de de luz en sus parpados, pero el beso se prolongo mas y mas, Yunho no lo soltaba. Lo embargo el pánico y un gemido de angustia broto de su garganta. Solo entonces Yunho se retiro, pero seguía sujetando a Jaejoong y contemplo sus labios temblorosos y rojos. Por fin , lo soltó y con cuidado ocupo de nuevo su silla.

-No vuelvas a provocarme -dijo entre dientes-. Te lo advertí, Jaejoong, y estos solo son besos la próxima vez te arrinconare y te despojare de tu ropa y te demostrare lo mucho que te gustara estar conmigo.


Jaejoong no se atrevía a alzar la vista, sentía ganar de golpearlo hasta que muriera, pero lo que mas deseaba era salir corriendo y esconderse. La ráfaga de luz que habia notado era un flash de cámara podía estar seguro y, se encogió. El festín que se daría la prensa con esa foto. Lucho con los nervios y tomo la botella de vino y se la llevo a la boca tomando dos tragos grandes sin dificultad.

Un camarero que recogía incomodo los restos de las copas caídas, lo miraba con disgusto, se retiro al terminar de limpiar y regreso con dos cartas y, Jaejoong no quería comer, vomitaría si lo hacia.

-No conseguirás nada enojado -dijo Yunho-. no te lo permitiré Jaejoong. Te gustaría venir conmigo mañana a navegar? Según el pronostico del tiempo, hará un día cálido y soleado, y asi podrás conocerme mejor y cambiar tu forma de ver las cosas.

-NO, dijo Jaejoong- no quiero verte nunca mas.

Yunho se rió y dijo:

-Pareces un niño enfadado -murmuro-. ¿Por que no pataleas y gritas diciendo que me odias? Asi tendré el placer de domarte. Que lucharas conmigo y rodáramos en el suelo y se te acabaran las fuerzas y te quedaras quieto disfrutando debajo de mi, eso seria magnifico.

-No te odio -respondió Jaejoong, recobrando un poco su compostura, incluso se las arreglo para mirarlo con frialdad-. No malgastare mis energías golpeándote y odiándote, porque estas de paso. Una ves que te haya vendido las acciones, no volveré a verte nunca mas. Y no creo que derrame muchas lagrimas por tu ausencia.

-No permitiré que sigas engañándote -repuso Yunho-. No estoy de paso; he cambiado de planes y tu figuras en ellos...Me quedare en Corea algún tiempo, el que haga falta. No te resistas, cariño; solo conseguirás perder un tiempo que podríamos emplear mejor haciendo otras cosas.


-Debes tener un ego enorme, pareces incapaz de creer que sencillamente no me gustas. Muy bien, si para liberarme de ti tengo que estar contigo, cuando me lleves a casa subimos a mi habitación y podrás satisfacer tus pequeñas necesidades.

El rostro de Yunho había adquirido una exprecion dura mientras Jaejoong hablaba.

-Te arrepentirás  de haber abierto la boca; me pediras disculpas por lo que has dicho.¿Que suba contigo a tu habitación? ¡No creo poder esperar tanto tiempo!


Jaejoong tenia que salir de allí. Se levanto con intenciones de irse, pero Yunho lo sujeto.


-No, no iras a ninguna parte hasta que acabemos de comer y luego te ire a dejara tu casa.


Pero Jaejoong no probo la comida.


-No vas a comer? -inquirió Yunho


-No, tengo hambre, no me lo estoy pasando bien, dijo-. Me has trastornado el estomago.


-Yunho sonrió ante lo dicho por Jaejoong.


-Tu no has trastornado el mio; pero si has trastornado mi organismo en muchos aspectos. Después de conocerte absuelvo a Shirota por toda su actuación de necedad. Eres el hombre mas bello que he visto, incluso cuando me insultas.

-Shirota era el hombre menos necio que he conocido nunca. Sabia exactamente lo que hacia en todo momento.

- ¿Me estas diciendo que sabia que te habías casado con él por su dinero?

-No he dicho nada semejante -replico Jaejoong-. Si has terminado de cenar, quisiera irme ya.

-¿Quieres irte ya a tu casa? Si no recuerdo mal me invitaste a tu habitación. Acepto tu invitación.


-Me habrás mal interpretado -dijo Jaejoong-. Jamas te dejaría entrar en mi casa y menos en mi habitación.


-Mi apartamento servirá igualmente, o la calle , si te pones dificil.


-Vamos a ver -dijo Jaejoong

-Me desearas, Jaejoong -dijo Yunho con absoluta seguridad.

Con un movimiento Jaejoong se puso de pie, decidido a salir de ese lugar.








capitulo 7




PODER DE SEDUCCIÓN.





 Jaejoong sentía unos labios suaves y dulces sobre los suyo, y se dejo llevar cerrando los ojos y abriendo la boca para corresponder el beso, no sabia que hacer, sus movimientos eran torpes, pero, Yunho entrelazo sus lenguas y mordió el labio inferior de Jaejoong, haciendo que este gimiera de dolor y placer. Yunho se retiro muy despacio de los labios de Jaejoong y, sonrió al ver que este aun mantenía los ojos cerrados, respirando agitadamente. 

Jaejoong abrió los ojos y, vio a él hombre que estaba frente a él, sonriendole con unos ojos profundos y oscuros de deseo, que le erizaban la piel. No supo que decir, no quería hacer un escándalo y si le reclamaba, ¿volvería a besarlo? No, se dijo mentalmente.

-Necesito ir al baño -dijo Jaejoong, levantándose de la silla sintiendo que las piernas se le desmallaba.

-¿Creeré que entendiste, verdad? -dijo en tono de burla Yunho, viendo que Jaejoong se alejaba sin responder.

Cuando Jaejoong entro al baño, observo que no había nadie mas y se dirigió a toda prisa a un espejo rectangular que se encontraba frente a las puertas de los baños, se vio por unos segundos, pensando como detener a ese hombre, preguntándose porque lo había besaba y lo peor, como podía dejarse. Luego recordó que todo esto era una estrategia de Jung Yunho para seducirlo y tener lo que buscaba, así que se dijo que no lo dejaría ganar, no podia demostrarle el efecto que producía en él y, que cuanto antes tenia que venderle sus acciones para no verlo nunca mas. Le sonrió a su reflejo antes de salir del baño dirigiéndose a la mesa donde estaba su acompañante. Se sentó y se comporto como si nada había pasado entre ellos.

-No estas enojado, o si? -dijo Yunho con una irónica sonrisa.

-Me parece señor Jung, que seré tan dulce y encantador como me sea posible para que usted no se me acerque mas-. dijo Jaejoong con una sonrisa

-Siendo dulce y encantador también conseguirás que te bese -bromeo Yunho con voz ronca-. ¡Creo que de un modo u otro yo saldré ganando! Y te prometo que te besare de nuevo como vuelvas a llamarme "señor Jung". Intenta llamarme Yunho. No te resultará tan dificil después del beso.

-Si ese es tu deseo -Jaejoong le sonrió. Era el momento adecuado para hablarle de las acciones y parar con su juego-. Quiero decirte que he decidido venderte mis acciones, así que no tienes porque seguir jugando.

-Olvídate de las acciones murmuro Yunho-.No hablemos de ellas.

-Pero si me invitaste a cenar y estas tratando de seducirme por eso -protesto Jaejoong

-Cierto, aunque sin dudarlo habría buscado cualquier otro pretexto, para tenerte aquí -embozo una sonrisa perversa-. El joven aniñado y con el rostro lleno de lagrimas me resultaba muy tentador, sobre todo por que detrás de ese joven hay uno muy seductor.

Jaejoong meneo la cabeza.

-Creo que no me has entendido Yunho. Las acciones son tuyas. No tienes por que seguir con esta farsa.

Por un momento los parpados de Yunho se cerraron y respiro profundamente.

-Muy bien, dado que insistes en el asunto, hablemos de las malditas acciones y acabemos de una ves. ¿Por que has decidido venderlas?

-Mi asesor financiero, Song Ji Hyo, ya me había dicho que era preferible venderlas antes de enfrentarme a ti. Estaba dispuesto a vender pero, me irrito tu conducta, así que me negué a hacerlo. No obstante, JiHyo tenia razón como siempre; no puedo luchar contra ti . No sera necesario que pagues la cantidad astronómica que pensabas. Con el precio en bolsa  bastará.

Yunho se enderezo y dijo bruscamente.

-Ya he dicho que pagare lo que sea y no pienso echarme para atrás.


-Pues tendrás que hacerlo, porque solo aceptare el precio de su valor en bolsa -Jaejoong lo vio con calma pese al estallido de cólera que vio en el rostro de Yunho.

-Yunho dijo algo áspero y breve el francés.

-No comprendo como puedes rechazar la suma que te daré. Es una estupidez.

-¡Ni yo comprendo como conservas tu fortuna si te empeñas en hacer tratos absurdos! -repuso Jaejoong.

Por un momento, los ojos de Yunho lo atravesaron como un cuchillo. Después, un estadillo de risa broto de su garganta y echo la cabeza hacia atrás sin poder parar de reír.

Las demás personas en el restaurante los miraban con odio, queriendo callar a Yunho, pero este seguía riendo sin parar.

Jaejoong no entendía nada, solo observaba los dientes blancos y los hermosos labios del hombre que tenia enfrente. Nunca había visto a un hombre reírse así y que se viera completamente varonil y sexy.

Ajeno a los presentes Yunho se inclino hacia adelante otra vez y tomo la manó de Jaejoong.

-Eres absolutamente encantador  -susurro con voz ronca-. Solo por el hecho de haberte conocido ha valido la pena perder la absorción de Dryden. Creo que no regresare a Japón tan pronto como pensaba.

Jaejoong se quedo mudo, con los ojos bien abiertos como platos. Parecía hablar en serio; ¡Si, este hombre tenia interés en él!


Con la llegada del vino, la penetrante mirada de Yunho le dio a Jaejoong una bienvenida tregua. Aunque fue momentánea. En cuanto volvieron a quedar solos, Yunho dijo arrastrando la voz:

-¿Te incomoda que me sienta atraído por ti? Creí que para ti seria algo normal, despertar el deseo de un hombre.

Jaejoong trato de retirar la mano, pero los dedos de Yunho lo sujetaron con firmeza y se negaban a soltarlo. alzo la mirada para mirarlo, con sus ojos negros relampagueando.

-No creo que te sientas atraído por mi -dijo con aspereza Jaejoong-. Creo que aun intentas ponerme en mi lugar porque no me inclino ante ti, ni te beso los pies. Ya te he dicho que esas acciones son tuyas. Haz el favor de soltarme la mano.

- Te equivocas -aseguro Yunho, apretando la mano hasta hacerle daño; Jaejoong hizo una mueca-. Todos los nervios de mi cuerpo han estado gritando desde el momento en que entraste a mi despacho esta tarde. Te deseo , Jaejoong; y no creas que cediéndome esas acciones vas a conseguir que desaparezca de tu vida.