PODER DE SEDUCCIÓN.
-¿Sucede algo? -pregunto Jaejoong, con miedo a la respuesta que recibiría-. Espera, antes que me contestes, ¿Te apetece una taza de café?
Junsu hizo una mueca, ¿Café?, no Jae, creo que deberías ver esto. Es un articulo cargado de malas intenciones, y precisamente ahora que la gente empezaba a olvidarse de ese desagradable asunto. Habría preferido no traerlo: De hecho Yoonchu, insistió en que no debía; pero de todos modos, te habrías enterado cuando salieras a la calle y todos te vieran mal, y creí preferible que te enteres en privado.
Sin decir nada, Jaejoong alargo la mano para tomar el periódico, aunque ya sabia de que se trataba. Junsu había abierto el diario por las paginas de sociedad, en las que figuraban dos fotografías. Una, por supuesto mostraba a Yunho y él besándose por encima de la mesa del restaurante.
La otra había sido tomada cuando se marchaban y, Yunho lo había sujetado del brazo: Yunho lo miraba con una expresión de deseo que hizo que Jae se estremeciera; al recordar lo que había sucedido cuando lo había llevado a casa, hizo que Jaejoong sintiera un dolor en su pecho, y se pregunto como había pasado todo eso.
Pero Junsu estaba señalando la columna que acompañaba las fotografías, y Jaejoong se sentó para leerla. Estaba escrita con un estilo ingenioso y sofisticado, aunque en un determinado momento, la articulista había dado rienda suelta a la bilis. Jaejoong noto una sensación de nauseas mientras leía por encima del texto impreso.
Anoche se vio al conocido viudo caza-fortunas de Seúl, envolviendo en sus redes a otra desvalida y embelesada victima. Jung Yunho, el multimillonario Japones, parecía hallarse completamente cautivado por los encantos del viudo. ¿Es posible que esté haya acabado ya con la fortuna que le dejo su difunto esposo, el apreciable Shirota Yuu? Sin duda, Jung Yunho puede ayudarlo a mantener el estilo de vida al que esta acostumbrado, aunque, según indican fuentes, puede que él viudo no lo tenga tan fácil para cazarlo como lo tuvo con su primer marido. No podemos sino preguntarnos cuál de los dos acabara ganado. Él viudo no parece detenerse ante nada, pero lo mismo cabe decir de su presa. Seguiremos los acontecimientos con interés.
Jaejoong soltó el periódico encima de la mesa y fijo la mirada en el vació; no debía dejarse incomodar por las habladurías. Es mas debía permanecer tranquilo, su odio debía ser dirigido al único que le causo este daño. No obstante, parecía que cada vez se derrumbaba y caía mas en un agujero negro. Antes tenia a Shirota para animarlo, para mitigar su dolor y hacerlo reír, pero ya no tenia a nadie. Debía soportar solo todo el dolor.
El viudo cazafortuna...Le habían puesto ese apodo después de la muerte de Shirota. Antes por lo menos lo llamaban por su propio nombre. El se hubiera ido a Estados Unidos de no ser por los intereses financieros de Shirota. Él deseaba llevar una vida tranquila.
Junsu lo observaba con preocupación, de modo que Jaejoong se obligo a respirar hondo y temerosamente para hablar.
-Un texto escrito a mala idea, ¿he? Casi había olvidado la maliciosos que pueden llegar a ser...pero no cometeré el error de dejarme ver otra vez. No vale la pena.
-Pero no puedes estar toda la vida escondiéndote -protesto Junsu-. Eres muy joven. ¡Es injusto que te traten con si fueras un...leproso! has algo.
Un leproso...Que pensamiento mas espantoso. Pero Junsu no estaba tan lejos de la verdad, si bien nadie lo había obligado aun a Jaejoong marcharse de la cuidad. Todavía era bien recibido en unos pocos hogares.
Junsu opto por cambiar de tema; aunque Jaejoong hubiera intentado fingir indiferencia, su rostro habia palidecido y adquirido una expresión de angustia y desesperación. Su amigo señalo la foto y pregunto:
¿Que me dices de este bombón, Jae? ¡Es guapísimo! ¿Cuando lo conociste?
-¿Que? -Jaejoong agacho la mirada y unas lagrimas hicieron su aparición. ¡ah pues la verdad prefiero no hablar de él!
-¡OH! Lo siento -se que no es el momento, pero es que es ¡Jung Yunho!.
Jaejoong no quería oír mas ese nombre; deseaba olvidar lo sucedido la noche anterior. Después d observar su la cara pálida de su amigo, Junsu le dio una palmaditas en el hombro a Jaejoong y se marcho. Jaejoong siguió un rato sentado y sentía que nuevamente todo se le salia de las manos y dejo caer las lagrimas que fluyeron sin intenciones de parar.
Una vez que había cesado el ataque de llanto, se sintió exhausto; no había dormido nada, le dolía el cuerpo y emocionalmente era un desastre. Se encamino para la sala de estar, y acostarse en el sofá, Pero recordo que allí había pasado todo anoche, así que prefirió sentarse en una silla. Puso los pies en alto, apoyándolos en una butaca. Se sentía muerto; cuando sonó el teléfono, se quedo mirando el aparato durante varios instantes, como tonto, antes de levantar el auricular.
-Diga -respondió en tono suave.
-Jaejoong. ¿Has...?
Se retiro el auricular del oído al oír la voz profunda y volvió a colgarlo con enojo.
Cuando sonó el timbre de la puerta, un rato después, Jaejoong siguió sentado donde estaba, decidido a no responder, pero oyó que JiHyo lo llamaba en voz alta y se levanto.
-Buenos días -lo saludo-. He leído el periódico. debemos hablar de ello. Debí llamarte ayer, pero tuve que ausentarme d la cuidad, vamos cariño.
Se sentaron en la sala de estar, Jaejoong siempre en su silla. y dijo JiHyo:
-Bueno, estaba claro que mis temores eran infundados. Es evidente que Jung Yunho esta cautivado por ti. ¿Menciono el asunto de Dryden?
-Si, -respondió Jaejoong y se obligo a sonreír-. Voy a venderle las acciones. Pero no creas que quiero verlo mas. Es un desgraciado que me ha humillado y esa columna el en diario no me extrañaría que él la secundara-. respiro hondo y trato de hablar lo mas fluido que podía. -Me ha llamado dos veces esta mañana y le colgué. Si tu puedes ocuparte de todo los detalles de la venta de las acciones, estaré muy agradecido.
-Claro que puedo encargarme -se apresuro a decir JiHyo-. Pero estoy segura que subestimas a ese hombre. A juzgar por las fotos del periódico, puedo asegurarte que ese hombre esta rendido a tus pies, él no a insistido en verte por las acciones.
-Si, no lo ha hecho por las acciones -admitió Jaejoong-,pero es inútil no volveré a dejar que se me acerque, no dejare que me arruine mas la vida.
-¿A caso algo ha pasado? , cuando él quiere algo lo obtiene pero nunca he oído que le haga daño a nadie. ¿Te ha hecho daño?
-¿A caso pretendes ponerte de su lado,JiHyo? -pregunto Jaejoong con asombro e indignación-. ¿No comprendes que su atracción es meramente temporal, solo para satisfacerse él mismo, que tan solo busca humillarme y lo ha logrado?
-La mayoría como él son así, pero sus ojos reflejan mas que eso Jaejoong -dijo JiHyo seriamente-. Mira esta foto y ve sus ojos.
- Bueno pero eso no me interesa, lo odio y no quiero volver a verlo. Por cierto, las acciones se venderán al precio de su valor en bolsa. Me ofreció mas pero no quiero que piense que me esta pagando por mis servicios.
-¡OH, POR DIOS! ¡USTEDES YA....! -dijo JiHyo con los ojos abiertos de par en par.
-No, el me forzó y eso jamas se lo perdonare. No me he vendido.
-Ni yo he dicho eso cariño. ¿Como que te forzó? eres un hombre, ¿como pudo quitarte la ropa y que tu no hicieras nada?
¿seguro que te forzó? -inquirió JiHyo, con expresión seria.
-Si, y no hablare de eso contigo, quiero asesinarlo - Jaejoong suspiro y luego recordó como lo había besado y, como llego al clímax, antes de que lo penetrara sin su consentimiento y tembló, había sido lo mejor de su vida, pero no le perdonaría por usarlo y actuar sin que él quisiera.
Luego de unos momento en silencio, JiHyo escucho unos maullidos y corrió para ver a las crías de la recién madre y los acaricio. Se puso de pie y le sonrió a Jaejoong y luego vio la taza d té que había ocupado Jaejoong para beberlo y dijo:
-Veo que has hecho té, pon a calentar el agua y me preparas uno mientras me cuentas los detalles de la noche anterior con JungYunho cariño, se que podre ayudarte. ¿De verdad te hizo daño o lo decías en broma?
Suspirando Jaejoong, lleno una tetera con agua y la coloco en la hornilla.
-Lo que paso ya te lo he dicho, no te dejes engañar por esa fotografía, JiHyo, Yunho es un mounstró, ahí me beso para castigarme y empezar con su plan. No se si...-iba a decir que no sabia con seguridad si las llevarlo a ese restaurante eran plan de él o no, pero lo interrumpió el sonido del timbre; Jaejoong se detuvo en seco y noto que un escalofríos le recorría la espalda, empezó a temblar y su corazón a palpitarle con demasiada rapidez-. ¡Dios mio! -trago saliva -. Es él. ¡Lo se!. Dile que se vaya si no, puedo matarlo - dijo Jaejoong, apretando la mandíbula.