viernes, 23 de octubre de 2015

capitulo 6




PODER DE SEDUCCIÓN.





Jaejoong no sabia que pasaba, Jung Yunho, lo estaba besando?. Era raro pero no le resultaba incomodo, le agradaba la cercanía del otro. Aunque no fuera nada mas que un leve contacto sin ningún movimiento, para Jaejoong este era su primer beso.

-¿Has cenado ya? -inquirió Jung Yunho, tomando distancia.

-¿Cenado? -dijo Jaejoong sin reaccionar aun a lo que acababa de suceder.

-Si, cenado -repitió Yunho-. Ya veo que no. Ve a vestirte y cenamos fuera. Aun tenemos asuntos que resolver y no creo que quieras resolverlos conmigo en la intimidad de tu casa ¿O si?

Jaejoong reacciono y se dio cuenta de lo que sucedía, realmente tenia que huir de casa a un lugar mas publico.

Así que acepto. Ya que sabia que decirle que se fuera seria un error. 

-Tardare diez minutos dijo-. ¿Quieres algo de beber mientras me visto?

-No. Esperare a que bajes aquí sentado. Respondió Yunho. Jaejoong corrio escalera arriba y se lavo la cara con agua fría, y se dijo como permitió que lo besara. Apartando todo pensamiento perturbador se puso maquillaje y se dio cuenta que tenia los labios arqueados en una sonrisa que se negaba a desaparecer. Tras acabar de maquillarse se peino casualmente. Se pondría algo elegante. sacó de su guardarropa un traje entallado perfecto. era azul negro y llevaba un chaleco y la camisa del mismo color. Tras ponerse los zapatos estaba listo. Tuvo que bajar las escaleras con delicadeza, sentia que las piernas le temblaban, apenas habia llegado a la mita cuando Yunho salio del salón y se situó al pie de la escalera para esperarlo. Sus ojos brillaron recorriendo cada centímetro de la figura de Jaejoong y este tembló al ver la expresión de deseo que tenia Yunho. 

Cuando llego al ultimo escalón, se detuvo para mirar los ojos de Yunho pero fue incapaz de sostener la mirada sobre esos ojos profundos. Yunho le coloco la mano sobre el brazo y lo ayudo a bajar el ultimo escalón; luego sin medir palabra esa mano posó sobre su espalda baja y se acerco a su oído y le susurro:

-Estas...bellisimo.

Jaejoong se humedeció los labios, el corazón comenzó a latir frenéticamente, pero, Yunho nuevamente dio un paso atrás.

-Si no nos vamos ahora, no nos iremos nunca -dijo, y Jaejoong entendió perfectamente. Este hombre lo deseaba o...sabia fingir muy bien. Cuanto mas lo pensaba, mas probable le parecía que estuviese fingiendo. ¿Acaso no había reconocido que siempre trataba de seducir a los hombres y mujeres para salirse con la suya?

Debía querer verdaderamente esas acciones, reflexiono Jaejoong , sintiéndose mas cómodo ahora que habia llegado a la conclusión de que Jung Yunho tan solo se estaba mostrando romántico a fin de conseguirlas. Un Jung Yunho apasionado de verdad debía resultar debastador para los sentimientos que alguien tuviera por él, se dijo; no obstante sus sentimientos se habían calmado al comprender al comprender lo se proponía Yunho y, de nuevo podía pensar con claridad, supuso que tendría que venderle sus acciones ; JiHyo se lo había recomendado y, ahora sabia que no quería permanecer cerca de este hombre. Durante la cena le diría que estaba dispuesto a vendérselas.

Yunho apago todas las luces; solo había dejado encendida la de la cocina para jiji.

Cuando salieron , se aseguro que la puerta quedara bien cerrada.

-¿No vive contigo ningún asistente? -inquirió con el ceño fruncido, tomándolo del brazo mientras caminaban al coche. 

-No. respondió Jaejoong con un tono divertido-. No ensucio ni como mucho, asi que no necesito a ningun asistente.

-Pero entonces te quedas solo en las noches...

-No me da miedo; soy un hombre. Ademas Junsu y su esposo ocupan el otro lado de la casa, de modo que no estoy solo en realidad.

Yunho abrio la portezuela del potente deportivo que conducía y lo ayudo a instalarse en el asiento de pasajero; después  rodeo el vehículo hasta el lado del conductor. Jaejoong se puso el cinturón de seguridad. 

Mientras Yunho se instalaba en su asiento y, se ajustaba el cinturón, Jaejoong le pregunto:

-Siempre conduce usted mismo?

-No, pero hay ocasiones en las qu resulta no deseable la presencia de un chófer -respondió con ligera sonrisa. El potente motor cobro vida con un rugido, y Yunho se puso en marcha con un fuerte y fluido aceleron que empujo a Jaejoong  contra el respaldo del asiento.

-Vendiste la finca? -pregunto Yunho inesperadamente; Jaejoong se pregunto cuanto sabia de él. Mas de lo que decían los chismosos era evidente. Pero Yunho había conocido a Shirota antes de que este se casara con él, así que era natural que supusiera que tenia una cosa que Shirota compro.

-Shirota la vendió un año antes de morir -respondió Jaejoong con firmeza-. Después de su muerte, deje el ático; era muy grande y costoso para mi. Me basta con la mitad de mi casa.

-No habría estado mejor un pequeño apartamento?

-No me gustan los apartamentos. Ademas, he de pensar en jiji. Necesito espacio para que este cómoda. El barrio es agradable con muchos niños.

-Aunque no muy elegante -comento Yunho cinicamente; Jaejoong se indigno un poco, pero prefirió bromear.

-No, a menos que los tendederos le parezcan elegantes -respondió antes de echare a reir-. Pero es tranquilo y, me siento cómodo.

-Con ese traje, tienes el aspecto de un hombre que deberia estar rodeado de diamantes y sirvientes, no de tendederos.

-¿Y que me dice usted? -pregunto Jaejoong animadamente-. Vestido de seda y un traje caro y, se arrodillo en el suelo para atender a mi gata.

Yunho le dirigió una mirada.

-Mi vida es mucho mas sencilla que como crees. Crecí corriendo y saltando como un cervadillo salvaje, no siempre fui quien soy.

Jaejoong se lo imagino de niño. ¿Acaso el dinero, los años y la sofisticacion habían borrado aquel niño que decía se? Yunho detuvo el coche delante de un restaurante discretamente iluminado, Jaejoong comprendió adonde lo había llevado. Apretó los puños, pero se obligo a relajar las manos. Yunho no podia saber que él siempre evitaba ir a lugares como aquel..¿O si lo sabia? no, imposible, nadie sabia de su dolor.

Respiro hondo, dejo que Yunho lo tomara del brazo y entraron al restaurante. No se dejaría incomodar por la situación , charlaría con Yunho, cenaría y asunto concluido.

Después de salir a cenar unas cuantas veces con Shirota, este comprendio cuanto daño le hacia a su joven esposo, cuando sus conocidos lo rechazaban. Así que Shirota dejo de contribuir a hacerle daño y, dejo de frecuentar esos lugares. 

-Señor Jung, que honor!, dijo el portero.

-Buenas noches,quisiéramos un sitio tranquilo y reservado por favor.

Mientras seguían al mesero, Jaejoong dirigió una divertida mirada al hombre alto que lo acompañaba.

-¿Una mesa apartada? -¿Para que nadie escuche el alboroto?

Una mira de humor fue dirigida hacia Jaejoong.

-Creo que podemos resolverlo de una manera mas civilizada.

Se acomodaron en la mesa mas apartada, quedaba parcialmente oculta detrás de unas plantas.

Mientras Yunho elegía el vino, Jaejoong se fijo en las otras mesas, casi temeroso de ver algún rostro conocido; se oían cuchicheos y habian miradas indiscretas. Lo había notado Yunho? 

-No te gusta la mesa? -la voz de Yunho interrumpió sus pensamientos; Jaejoong se volvio hacia él rápidamente y descubrio que lo veía con una expresión irritada.

-Si, la mesa esta bien -se apresuro a decir.

-Entonces ¿por que están tan serio?

-Malos recuerdos -dijo Jaejoong-. No es nada. Es que tuve una mala experiencia en este sitio.

Yunho lo observo por un momento. Luego dijo con calma.

-Si estas incomodo, podemos irnos.

- Estoy incomodo -confeso-. pero no quiero irme. Ya es tiempo que enfrente mis problemas y que mejor manera , que hacerlo ahora, cuando he de pelearme con usted y puedo olvidarme de los problemas pasados.

-Es la segunda vez que aludes a una pelea entre nosotros - se inclino y quedo muy serca del rostro de Jaejoong - Esta noche no habrá peleas. Estas hermoso y no quiero desperdiciar el tiempo viéndote enojado. Cuando empiezas a discutir te besare hasta que te calles. Estas avisado, así que, si deseas que te bese comienza a insultarme. ¿Que te parece? ¿Mmmm?

Jaejoong lo miro fijamente y quiso controlar los labios los cuales se abrieron para decirle que era ridículo, y fue tomado fuertemente de la muñeca y besado con pasión, haciendo que todos se giraran para verlos escandalizados.








jueves, 22 de octubre de 2015

capitulo 5




PODER DE SEDUCCIÓN.





Solo cuando las sombras del crepúsculo oscurecieron la habitación, Jaejoong se levanto del sofá y subió despacio las escaleras para meterse en la ducha. Se sentía entumecido y permaneció bajo el punzante chorro durante un largo rato, hasta que sintió frió; entonces salio, se seco y se puso un bóxer y una camisa de Shirota que le quedaba un poco arriba de las rodillas. Con ademanes apáticos se peino el cabello con los dedos, de todas formas esa noche pasaría sumergido en su casa y no esperaba a nadie. 

Al entrar a la cocina vio que jiji se removía inquieta; mientras Jaejoong, la gata emitio un gemido de dolor y se tumbo. Jaejoong se asusto y dijo:

-¡Parece que sera esta noche, pequeña! Y ya era hora. 

Jaejoong se quedo con la gata en la cocina, a medida que iba pasando el tiempo y los bebes gatitos no nacían, empezó a inquietarse. Jiji parecía estarla pasando muy mal. ¿A caso abría algun problema? preocupado llamo a Junsu, pero no le respondía nadie, así que colgó. Sus vecinos habían salido. Tras morderse el labio inferior por un momento, indeciso, Jaejoong tomo la guia telefónica y busco el numero del veterinario. Ignoraba si podian trasladar a jiji en estado de parto, pero a lo mejor el veterinario hacia visitas domicilio.

Encontro el numero y alargo la mano hacia el teléfono, empezó a sonar justo en el momento en que lo toco. Jaejoong emitió un sobresaltado grito y dio un respingo hacia atrás. después descolgó el auricular. 

-Él señor Kim.

-Soy Jung Yunho.

Claro que era él, pensé Jaejoong distraidamente. Que hombre podría poseer una voz tan profunda?

-¿Que es lo que quiere? -le pregunto

-Tenemos un asunto pendiente...comenzó a decir él.

-Pues tendrá que seguir pendiente -interrumpió Jaejoong-. Mi gata esta de parto y no me es posible posible hablar con usted -colgó y espero un segundo; luego volvio a descolgar, oyó el tono del teléfono mientras buscaba de nuevo el numero del veterinario y lo marco.

Media hora después estaba llorando, frustrado. No había podido localizar a un veterinario, por teléfono, posiblemente porque era sábado por la noche Estaba convencido de que jiji iba a morir. La gata chillaba de de agonía, temblaba y se estremecía por la fuerza de las contracciones. Jaejoong se sentía impotente y estaba tan angustiado que le corrían lagrimas por las mejillas como un niño.

Cuando sonó el timbre, acudió atropelladamente a abrir la puerta, alegrándose de tener compañía aunque su visitante no entendiera de gatos. A lo mejor era JiHyo, que jamas perdia la calma, aunque seria d tan poca ayuda como él. Abrió la puerta de golpe y Jung Yunho entro de inmediato, como  si la casa fuese suya y, cerro la puerta tras él. Después se volvio hacia Jaejoong. Este puso un fugaz exresion sombría en su semblante, una expresión que cambio derrepente. Jung Yunho obsevo su figura vestida con solo una camiseta, su pelo despeinado y su rostro lleno de lagrimas y, pareció incrédulo, como si no acabase de creer que este fuera realmente Jaejoong.

-Que sucede? -inquirió mientras sacaba su pañuelo y se lo tendía. 

-Es...es mi gata -dijo con un hilo de voz y, trago saliva para reprimir nuevas lagrimas-. Creo que no puede parir y no consigo contactar con ningun veterinario.

El frunció el ceño.

-Seguro que la gata va a tener sus crías?

En respuesta Jaejoong rompió en nuevo llanto tapandose la cara con el pañuelo. al cabo de un momento sintió unos brazos rodearle la cintura.

-No llore -murmuro Jung Yunho-. ¿Donde esta?  A lo mejor puedo ayudar.

Claro porque no? pensó Jaejoong. si todos los multimillonarios eran expertos en las crías de los animales. históricamente lo condujo hasta la cocina.

No obstante, pese a la incongrruncia de la escena, Jung Yunho se despojo de la chaqueta y la dejo en el respaldo de la silla; luego se quito sus gemelos de oro de los puños y se los guardo en el bolsillo. Por un momento se subio las mangas de la camisa blanca y se agacho al nivel de la cama de jiji; Jaejoong lo siguió, porque jiji solía mostrarse hosca con los desconocidos incluso cuando estaba de buen humor. Pero la gata no trato ni morder ni arañar a Jung Yunho; simplemente lo miro con los ojos humedos. Él la examino como todo un profesional y finalmente se dirigió a Jaejoong con una sonrisa tranquilizadora.

-Todo parece normal. Veremos aparecer a una cría de un momento a otro.

-¿De verdad? -pregunto Jaejoong. Su interés aumentaba medida que se aplacaba el miedo-. jiji esta bien?

-Si, ha llorado por nada. ¿La gata es primeriza?

Jaejoong asintió con la cabeza.

-Siempre la tengo en casa. Pero logro escabullirse y... Bueno ya sabe usted como son las cosas.

-Mmm, si, se como son las cosas -bromeo él amablemente. Sus ojos cafes recorrieron las piernas desnudas de Jaejoong, para hacerle saber que su respuesta tenia doble sentido. Era una mirada de deseo. 

-Mire ya empieza -murmuro-. Aquí tenemos al primero.

Jaejoong se olvido de su aspecto y se como embelesado, con los ojos abiertos de par en par y maravillado como los de un niño. Cuando el ultimo de los cinco nació, Jung Yunho se puso de pie y ayudo a Jaejoong a incorporarse, sosteniéndolo un momento mientras recuperaba la sensación en las piernas dormidas.

-¿es el primer parto que presencia? -pregunto Jung Yunho, alzándole el mento con el dedo pulgar y sonriendo al ver la expresión deslumbrada en los ojos de Jaejoong.

-Si,ha sido maravilloso.

-Si, maravilloso-. convino Jung . La sonrisa se desvaneció de sus labios mientras contemplaba el rostro de Jaejoong. cuando volvió hablar lo hizo en tono bajo -Todo solucionado; tus lagrimas se han secado y eres un hombre afortunado. Venia decidido a inculcarte buenos modales. Te recomiendo que no vuelvas a colgarme nunca el teléfono, Jaejoong. Me enfado...encogui sus hombros como aceptando algo que no podía cambiar-. Me enfado con facilidad.

Vagamente Jaejoong percibió que lo había tuteado, lo habia llamado por su nombre?

-Lo siento- se disculpo sinceramente-. No lo habría hecho de no haber estado preocupado por jiji. Quería llamar al veterinario.

-Ahora lo se; pero en ese momento pensé que simplemente deseabas liberarte de mi. Y de forma bastante descortés, ademas ya estaba de mal humor porque me dejaste plantado esta tarde. Pero entre y te vi... entorno los ojos y lo miro otra vez de arriba abajo-. se me olvido el enfado.

El se quedo morandolo y recordó que no llevaba maquillaje, que no se había peinado y lo peor de todo estaba prácticamente desnudo. Un súbito de rubor tiño sus mejillas.

Nerviosamente se aparto un mechón de cabello.

-Mmmm, debo...debo de tener una pinta inadecuada-.Tartamudeo; Jung Yunho alargo la mano para tomarlo de la cintura y lo acerco a él.

-No, no tienes una pinta inadecuada -le aseguro en tono ausente-. pareces inquietamente un bello ángel. Viéndolo a los ojos se acerco a su cara y le dijo: - Eres lo mas hermoso que he visto-. y rozo sus labios.








capitulo 4




PODER DE SEDUCCIÓN.






En sus años de experiencia, Jaejoong había aprendido a esconder su dolor detrás de una mascara de orgullo, una mascara a la que recurrió en ese momento, escondiendo sus sentimientos y pensamientos mientras se enfrentaba a Jung Yunho.

-Lo siento, señor Jung, pero creo que se ha hecho una idea equivocada de la situación -afirmo en tono distante-. No he venido aquí para aceptar un soborno.

-Ni yo se lo estoy ofreciendo, señor Kim -replico él con un brillo en los ojos-. Simplemente le propongo que me venda sus acciones.

-Esas acciones no están en venta.

-Claro que lo están -refuto él suavemente-. Estoy dispuesto a pagar un precio superior al de su valor en bolsa, con tal de arrebatárselas de las manos. Le he hecho ciertas concesiones porque es un hombre muy joven, señor Kim, pero mi bondad tiene un limite. Le recomiendo que no intente pedir un precio mayor. Podría verse completamente excluido de la compañía.

Jaejoong se levanto con las manos ocultas detrás de la espalda, para que él no viera como se clavaba las uñas en las palma.

-No me enteriza ningún precio señor Jung; ni siquiera deseo oír su oferta. Mis acciones no están a ala venta, ni ahora ni nunca y, menos para usted. Que tenga un buen día, señor  Jung.

Pero Jung Yunho no era ningún sumiso secretario y no tenia intenciones de dejarlo marcharse hasta que terminaran el asunto. Avanzo con ágiles pasos para detener a Jaejoong.

-No, señor Kim -murmuro suavemente-. No puedo dejarlo ir,cuando aun no hemos resuelto nada. He viajado desde japón, con el propósito único de reunirme con usted y, poner cifra a sus necias ideas, y arreglar los estragos que le esta generando usted a la compañía.  ¿Creía que me dejaría intimidar con sus aires de superioridad?

-No se si tengo aires de superioridad pero, su complejo de dueño y señor del mundo, me pone muy nervioso  contraataco Jaejoong en tono sarcástico-. Soy el propietario de esas acciones y ejerzo mis derechos y, voto como creo conveniente. La absorción de Dryden era una maniobra muy poco limpia, por eso vote en contra y, volvería a hacerlo. Otros accionistas obran de la misma manera, pero veo que son mis acciones las que usted quiere comprar, ¿O es que soy la primera persona a la que piensa imponer su disciplina?

-Siéntese, señor Kim - dijo el gravemente-, e intentare explicarle los principios básicos de las finanzas y la expansión empresarial.

-No quiero sentarme.

-¡HE DICHO QUE SE SIENTE! -rugió él. Jaejoong se sentó automáticamente; luego se desprecio a si mismo por actuar así.

-Yo no soy uno de sus sirvientes -exclamo Jaejoong, pero siguió sentado. Tenia el presentimiento que si intentaba nuevamente levantarse comenzaría una batalla.

-Lo se, señor Kim; créame si fuese uno de mis empleados, hace mucho tiempo que habría aprendido a comportarse -repuso él con el tono cargado de ironía.

-Creo que me comporto perfectamente, pero con personas que saben respetar.

Jung Yunho embozo una sonrisa sombría.

-Sabe comportarse? o  ¿simplemente es astuto y manipulador con el que le conviene? No creo que le resultase difícil seducir a ese hombre que moriría un poco después de casarse con usted, y fue muy inteligente, ya que eso lo dejo en una excelente posición, ¿no es cierto?

Jaejoong estuvo a punto de levantarse y golpearlo en la cara, solamente sus años de aprendizaje en materia de autocontro lo hicieron permanecer inmobil y en silencio, aunque aparto la mirada de Jung Yunho. No podía dejar que él viera sus ojos, o comprendería lo vulnerable que era ante ese tema.

Jung Yunho sonrió ante el silencio.

-¿Creía que no estaba al corriente de su historia, señor Kim? Se mucho sobre usted, se lo aseguro. Su matrimonio con Shirota Yuu, escandalizo a todos aquellos que lo conocían y admiraban. No obstante, hasta que lo vi, no había logrado comprender como le había hechado el lazo. Ahora lo veo todo muy claro; cualquier hombre, incluso uno enfermo, haría lo que fuese por tenerlo en su cama y disfrutar de su cuerpo.

Jaejoong se estremeció ante el insulto y Jung Yunho se dio cuenta del temblor que atravesó el cuerpo del joven hombre.

-¿A caso el recuerdo le resulta desagradable? -inquirió Jung Yunho en tono quedo-. ¿Tuvo que dar mas a cambio de lo que esperaba?

Jaejoong lucho por recobrar la compostura y erguir la cabeza y, al cabo de un momento lo consiguió.

-Mi vida privada no es asunto suyo -se oyó decir con frialdad y, sintió un fugaz estadillo de orgullo, por lo bien que había reaccionado.

Los ojos cafés que tenia enfrente, se entrecerraron mientras lo miraban; abrió la boca para seguir hablando, pero, en ese momento sonó el teléfono y JungYunho maldijo entre dientes en japones. Después se alejo para contestar y se acerco el auricular al oído. Dijo algo en japones rápido y áspero, luego hizo una pausa. Sus ojos se deslizaron hacia Jaejoong.

-Tengo una llamada urgente d Francia, señor Kim. Sera solo un momento.

Pulso un botón del teléfono y pronuncio algo en francés, había cambiado de idioma rápidamente y con facilidad. Jaejoong observo un momento, aun aturdido por el dolor; después se dio cuenta que estaba distraído y podía irse. Se levanto y salio de la oficina.

Logro dominarse hasta que llego a casa; una vez que estuvo a salvo, rodeado por las paredes de su hogar, se derrumbo en el sofá y empezó a sollozar devilmente, ¿Nunca cesarían las criticas unánimes, los comentarios maliciosos, sobre su matrimonio con Shirota?, ¿Porque todos suponían automáticamente que era poco menos que un oportunista prostituto?. Durante cinco años había soportado el dolor, sin que nadie supiera como lo laceraban por dentro; sin embargo, sentía que ya no le quedaban defensas. ¡Dios santo, ojala Shirota no hubiese muerto!.

Pese a los años transcurridos, no se acostumbraba a no poder cumplir con él sus divertidas ocurrencias, a no tener su ironía y sofisticada sabiduría dándole fuerzas. Él jamas había dudado de su amor, pesar de las habladurías sobre su matrimonio y, Jaejoong siempre contó él poyo.Proporcionado seguridad financiera  y le había enseñado a administrar el dinero que le dejo en su testamento. ¡Pero le había dado mucho mas que eso! los bienes materiales que le había dado eran insignificante en comparación con los demás regalos: cariño, seguridad, amor propio, confianza en si mismo, Lo había animado a desarrollarse como hombre joven e inteligente; le había enseñado a conocer el mundo de la bolsa y de las inversiones, a fiar de sus instintos, se habían burlado de él por casarse con un joven como él, pero Shirota, lo había apreciado y cuidado. Cuando un hombre en sus cuarenta se casaba con un niño como Jaejoong, los chismosos lo atribuían como deseo de revivir viejos apetitos por parte de él.

Pero no había sido así, en lo absoluto. Shirota era un rico hombre al que Jaejoong había querido y, amado profundamente, pero, su relación y amor fue mas de un padre e hijo que de una pareja de casados, Shirota incluso había especulado sobre las ventajas de adoptarlo, pero al final decidió que las dificultades serian menores si se casaban. Deseaba que disfrutara de la seguridad que nunca había tenido; había crecido en un orfanato y se había obligado a ocultarse tras una muralla de huraña privacidad. Shirota estaba decidido a darle a ese niño que encontró comida, ropa y el mejor medio que pensó fue tomarlo como esposo.

El escándalo que provoco el matrimonio convulsiono; se publicaron artículos maliciosos sobre él joven esposo del señor Shirota. Jaejoong se sintió sorprendido y horrorizado al leer las numerosas noticias sobre los "ex amantes" que él "tenia". Su reacción había sido igual a la de Shirota: erguir la cabeza y no restar oídos a las difamaciones. El amor de ambos supero las pruebas y, él siguió siendo virgen mientras duro el matrimonio. Shirota jamas había insinuado que deseara lo contrario. Jaejoong era su única familia, un hijo para él, aunque no fuese de su sangre.

Habían sido sencillamente dos personas, que se hallaban solas en el mundo y se habian encontrado la una a la otra. Jaejoong era huérfano y Shirota era un hombre enfermo cuya primera esposa había muerto años antes y estaba solo sin familia. Acogió al receloso jovencito, le dio consuelo y afecto, e incluso se caso con él, para garantizar que nunca volviera a carecer de nada. Jaejoong por su parte veía en él el padre que nuca tuvo, el que le había dado tantísimo sin exigir nada a cambio.

En vida Shirota, no se molestaba por la falta de amigos de Jaejoong. Pero antes de morir le dijo que hiciera muchos amigos y fuera feliz. Pero como podría si las venenosas criticas seguían tan seguidas como antes. La mayoria de las personas se negaban a dirigirse la palabra y la otra mayoría lo trataban como un hombre fácil. Era evidente que encontrar amigos seria imposible. Mantener una actitud reservada no le ayudaba en nada.










miércoles, 21 de octubre de 2015

capitulo 3




PODER DE SEDUCCIÓN.




El teléfono empezó a sonar en cuanto abrió la puerta, pero él se detuvo un momento a ver como se encontraba jiji antes de responder. La gata seguía echada en su cesto; parecía muy tranquila. 

-Todavía no tienes ningún bebe? -pregunto Jaejoong mientras se dirigía hacia el teléfono-. A este paso, chica, cuando estarán completamente crecidos cuando nazcan -a continuación, descolgó el auricular y contesto-. Él señor Kim.

-Señor Kim, soy Jung Yunho -contesto una voz profunda, tan profunda que sus notas graves casi semejaban un gruñido; para sorpresa de Jaejoong esa voz y acento japones no le inspiraba miedo, todo lo contrario, le erizaba la piel. Oprimió con fuerza el auricular mientras le recorría una súbita oleada de calor. ¡QUE ESTÚPIDO!  se prendiendo a si mismo. 

-¿Si, señor Jung? -se obligo a decir y, luego se pregunto si su tono había sido descortés. Pero no iba a mentir al decir algo tan trillado como <estaba esperando su llamada, que gusto de oírlo>, aunque si era un gusto oír su voz, no se alegraba en absoluto su llamada; de hecho la conversación se adivinada desagradable en extremo.

-Quisiera concertar una cita con usted para mañana, señor Kim -explico él-. ¿A que hora le pareseria bien?

Sorprendido Jaejoong pensó que el propio Jung Yunho no parecía tan arrogante como su secretario; al menos, le había preguntado cuando le parecía bien, en vez de ordenarle que se presentara a una hora concreta.

- ¿Mañana sábado señor Jung?- dijo en voz alta.

-Ya se que mañana es fin de semana, señor Kim, -replico con voz profunda y un leve tono de irritación-. Pero, de todos modos tengo trabajo que hacer.

Aquel comentario se acercaba mas a lo que Jaejoong esperaba.

-En ese caso, cualquier hora esta bien. No tengo ningún compromiso para mañana.

-Muy bien. Mañana por la tarde, a las dos -Jung Yunho hizo una pausa y, luego dijo- :No me gustan los juegos, señor Kim. ¿Por que concertó una cita conmigo si no tenia intenciones de presentarse.

Molesto Jaejoong, repuso con frialdad.

-Yo no concerté la cita. Su secretario me telefoneo y me indico la hora a la que debía de presentarme; luego colgó antes que yo pudiera decir si aceptaba o negaba. Tuve que darme mucha prisa; hice un esfuerzo por llegar a tiempo y espere todo lo que pude, pero debía acudir a otra cita. ¡Si mi esfuerzo no fue suficiente , le pido disculpas!

El tono de Jaejoong dejaba perfectamente en claro que le traía sin cuidado lo que él podría opinar; no se detuvo a pensar si esa actitud era o no prudente. Lo indignaba que aquel miserable secretario se hubiera atrevido a insinuar que él había tenido la culpa.

-Comprendo -dijo Jung Yunho al cabo de un momento-. Soy yo quien debe disculparse, señor Kim. Y mis disculpas son sinceras. No volverá a ocurrir, Hasta mañana señor -se oyó un chasquido cuando colgó el teléfono.

Jaejoong colgó el auricular con fuerza y permaneció allí un momento, dando golpecitos en el suelo con el pie para dominar su genio. ¡Jung Yunho le había reclamado!. Casi empezaba a esperar con impaciencia aquella cita con el famoso señor Jung.

Al día siguiente cuando llego la hora d vestirse para la cita, Jaejoong dedico bastante tiempo para elegir que ponerse. Se probo varias prendas y, finalmente se decidió por un austero traje entallado de color vino, que le combinaba grandiosamente con su cabello, el cual convino con una camisa color crema de seda. Jaejoong no era consiente del aspecto que ofrecía...o se hubiera cambiado de ropa inmediatamente. De hecho, parecía una ángel que había caído del cielo; sus ojos negros reflejaban una luz única.

Estaba preparado para la cita; cuando entro en la oficina, a las dos en punto, el corazón le latía con impaciencia y tenia las mejillas sonrosadas. Al verlo entrar, el secretario se levanto con una prontitud que le indico a Jaejoong que había sido reprendido. Acompaño a Jaejoong al despacho.

-El señor Kim, señor -anuncio antes de salir y cerrar la puerta tras de él.

Jaejoong avanzo por el despacho con sus característicos andares y, el hombre que estaba sentado detrás de la mesa se levanto despacio mientras él se acercaba. Era alto, mucho mas alto que cualquiera que hubiera visto y, sus hombros se marcaban contra la tela de un traje gris oscuro de la mejor calidad, seguramente muy caro. Permaneció muy quieto, mientras lo observaba aproximarse; al llegar Jaejoong le ofreció la mano. El la tomó, pero, en lugar de estrechársela como Jaejoong le había invito a hacer, la alzo e inclino la cabeza de cabellos castaños. Poso los cálidos labios sobre sus dedos brevemente, antes de soltarle la mano y erguir nuevamente la cabeza.

Jaejoong contemplo unos ojos cafés bajo unas cejas perfectas, una arrogante nariz afilada. pómulos prominentes, labios rojos y en forma de corazón, con un bello lunar, era completamente el rostro de un guerrero espartano, pensó Jaejoong. JiHyo tenia razón, este hombre era implacable, pero él no se sentía amenazado. Se sentía entusiasmado, hechizado, como si se hubiera hallado con un tigre feroz al que podría controlar si obraba con cuidado. Su corazón parecía querer salir de su pecho y, para disimular sonrió y murmuro: 

-¿Intenta seducirme para que cambie cambie mi voto en el sentido que desea, antes de recurrir a la aniquilación?.

Sorprendentemente, él le devolvió la sonrisa.

-Tratándose de un hombre tan bello, siempre pruebo seducir primero -contesto con un tono que parecía aun mas profundo que el de la noche anterior, durante la breve charla telefónica.

-¿De verdad? -fingió Jaejoong sorpresa-. ¿Y suele darle resultados?

-Normalmente si -admitió él, sin dejar de sonreír-. Pero me da la sensación, señor Kim, que usted sera una excepción?

-Quizá porque es usted un hombre singularmente astuto, señor Jung Yunho-. dijo Jaejoong

El soltó una carcajada y le hizo un gesto para que se sentara en la silla situada frente a la mesa-. Por favor señor Kim, siéntese. Si vamos a discutir, hagamoslo cómodamente.

Jaejoong se sentó y dijo impulsivamente:

-Su acento es japones, pero usted es coreano, ¿verdad?

-Aprendí hablar japones cuando me fui a vivir a Japón -explico él-. Me temo que aunque quisiera no puedo borrar mi acento. ¿Ha vivido usted en Japón?

-Algo mas de cinco años, un poco antes de casarme. 

-Debió ser un niño cuando se casó - observo él arrugando con extrañeza la frente-. Pensé que seria usted mayor, que tendría unos treinta años, pero veo que no.

-Tenia dieciocho años cuando me casé -empezó a sentirse tenso Jaejoong, presintiendo una critica como las que había soportado, tantas veces en el trascurso de los anteriores cinco años.

-Poco mas que un niño, como le he dicho. Supongo que habrá infinidad de hombres que se casan y tienen hijos a los dieciocho años, pero, el hecho que eligiera un marido que podría ser su padre, lo hace verse mas joven.

-No veo razón alguna para hablar de mi matrimonio. Creo que el asunto aquí son mis acciones.

Él sonrió pero, su sonrisa era la de un depredador; no había ni rastros de humor en ella.

-Tiene usted toda la razón -reconoció-. Sin embargo, creo que resolveremos esa cuestión con suma facilidad. Cuando vendió su cuerpo y juventud a un hombre que estaba en su lecho de muerte, dejo claro que el dinero ocupa una posición muy elevada en su lista de prioridades. Lo único que debemos discutir es la cantidad.





NOTA: Espero les guste. Mañana publicare dos capitulos. Gracias por leer.

martes, 20 de octubre de 2015

capitulo 2



PODER DE SEDUCCIÓN. 





Apenas habían pasado unos minutos después de la charla que Jaejoong había tenido con JiHyo, cuando sonó el teléfono y Jaejoong se levanto para contestar, con sus movimientos suaves y elegantes como los de un gato. Encajo el auricular entre la cabeza y el hombro.

-Residencia Kim. 

-Quisiera hablar con él señor Kim, por favor-. dijo una voz de hombre fría e impersonal. ¿Seria Jung Yunho ya?- pensó Jaejoong.

-Yo soy él señor Kim- respondió.

-Soy el secretario del señor Jung, señor Kim, el Señor Jung desearía verlo esta tarde, ¿A las tres y media?

-¿A las tres y media? -repitió Jaejoong echando una ojeada al reloj. Eran casi las dos.

-Gracias, señor Kim -dijo la voz con satisfacción-. Le diré al señor Jung que vendrá. Que tenga un buen día.

El clic del auricular hizo que Jaejoong se retirase el teléfono de la oreja y lo mirase con incredulidad.

-Vaya, menudo tipejo -musito depositando el auricular en su sitio. Era posible que el secretario hubiese interpretado su sorpresa como confirmación, pero su intuición le decía otra cosa. Simplemente no había esperado que él protestase y, de nada le habría servido hacerlo.

-¿Quien era cariño? -inquirió JiHyo con voz ausente, recogiendo los documento que había llevado para que Jaejoong los firmase.

-El secretario del señor Jung. Me han convocado ante su real presencia...a las tres y media de esta misma tarde. 

JiHyo enarco sus cejas de asombro. 

-Pues te aconsejo que te des prisa y te prepares para la guerra.

-Tengo cita con el dentista a las cuatro y cuarto -dijo Jaejoong en tono preocupado. 

-Cancélala.

Él la miro con frialdad y ella se echo a reír.

-Te pido disculpas cariño y, retiro mi sugerencia. Pero ten cuidado y recuerda que te conviene vender tus acciones en lugar de luchar contra Jung Yunho. Ahora tengo que irme, pero te llamare mas tarde.

-Bueno, adiós -Jaejoong la acompaño hasta la puerta.

A continuación subió apresuradamente para darse una ducha y se entretuvo eligiendo que ponerse. No sabia que era lo mas adecuado, así que paso unos minutos examinando su guardarropa; por fin, impacientándose, saco un traje azul y una camisa blanca y se vistió. Era un traje clásico y sencillo, el cual completo con zapatos negros. Se vio al espejo asegurándose de no verse tan joven e inmaduro. 

No era muy alto y, debido a su delgada constitución, solía parecer un jovencito de dieciséis años si no recurría a ciertos trucos para conferir madurez a su aspecto. Vestía trajes sencillos y elegantes siempre que podía. Se peino el cabello castaño rojizo de tal forma que resaltaban cada perfecta linea  del rostro y hacia menos obvia su juventud. Se puso una pisca de maquillaje y se vio por ultima ves al espejo para confirmar su peinado y, practico su expresión fría. No se detuvo a observar sus grandes y negros ojos, ni la provocativa curva de sus labios. El mundo de los flirteos y las aventuras sexuales estaban tan desarraigado de su subconsciente, que no se veía a si mismo como un hombre deseable o guapo. Era a penas un niño cuando Shirota lo tomo bajo su protección, un niño huraño, introvertido y receloso pero, él lo convirtió en un hombre responsable; sin embargo, jamas intento enseñarle nada del aspecto físico del matrimonio. A sus veintitrés años, la virginidad de Jaejoong seguía tan intacta como el día de su nacimiento.

Cuando estuvo listo, consulto de nuevo el reloj y comprobó  que disponía de tres cuartos de hora para llegar hasta el edificio de ConTech. Con el trafico que había en Seúl, necesitaría cada minuto de ese tiempo. Agarro rápidamente el bolso y se dispuso abajar para echar un vistazo a su gata, jiji, que estaba preñada. Jiji se hallaba echada en su cama, durmiendo plácidamente pese a la grotesca hinchazón del vientre. Jaejoong se aseguro de que tenia agua en el plato; luego salio y se dirigió a su coche, un modelo deportivo de color rojo oscuro.

Los semáforos le fueron favorables, de modo que Jaejoong salio de el ascensor de la planta correspondiente de ConTech a las tres y veintinueve minutos exactamente. La recepcionista le indico el camino hacia el área de dirección y, Jaejoong abrió la pesada puerta de madera de roble a la hora convenida. 

Ante ella se extendía una amplia habitación, discretamente amuebladas con sillas tapizadas en marrón y oro y una maqueta de colores chocolate. Situada junto a unas enormes puertas dobles había una mesa de gran tamaño, tras la cual se hallaba sentado un hombre delgado y moreno, que se levanto al ver a Jaejoong.

Sus ojos negros y fríos lo miraron de arriba a bajo mientras cruzaba la habitación y se acercaba a él y, Jaejoong empezó a sentirse como si acabara de quebrantar alguna ley.

-Buenas tardes - dijo manteniendo un tono de voz neutro-. Soy él señor Kim. 

Los ojos negros del hombre lo recorrieron de nuevo, casi con desprecio. 

-Ah, si. Haga el favor de tomar asiento, señor Kim. Lamento que el señor Jung siga ocupado. Pero podría recibirlo en breve.

Jaejoong hizo una inclinación de cabeza, selecciono una de las confortables sillas, se sentó y cruzo las piernas con elegancia. Procuro que no trasluciera expresión alguna a su rostro, pero interiormente tenia deseos de sacarle los ojos al joven. Su actitud lo saco de quicio; tenia un aire de condescendencia que le hacia desear borrarle aquella engreída cara. 

Al cabo de diez minutos se pregunto,si tendría que esperar allí indefinidamente hasta que el gran señor Jung se dignase recibirlo. Miro el reloj y decidió aguantar otros cinco minutos;  después tendría que irse si quería llegar a tiempo a su cita con el dentista.

El interfono de la mesa rompió ruidosamente el silencio y, Jaejoong alzo los ojos mientras el secretario descolgaba uno de los tres teléfonos. 

-Si, señor -dijo secamente antes de colgar el auricular. Extrajo una carpeta de uno de los archivos metálicos que había a su lado y después lo llevo a la gran oficina de al lado. Regreso casi inmediatamente y cerro las puertas dobles tras él. Por lo visto. Jung Yunho aun tardaría en poder atenderlo y los cinco minutos ya habían pasado. Jaejoong descruzo las piernas y se levanto.

El secretario enarco fríamente las cejas, interrogándolo sobre sus acciones. 

-Tengo que acudir a otra cita -explico él con tranquilidad, negándose a pedir disculpas por su marcha-. Quizá el señor Jung pueda llamarme cuando disponga de mas tiempo. 

En el semblante del secretario se dibujo una palpable expresión de indignado asombro mientras Jaejoong recogía su bolso y se disponía a irse. 

-Pero no puede usted marcharse...empezó a decir.

-Claro que puedo -lo interrumpió él, abriendo la puerta-. Que tenga buen día.

Camino hasta el coche haciendo repiquetear con furia los zapatos sobre el suelo, pero respiro hondo varias veces antes de poner el motor en marcha. Era absurdo permitir que la actitud de aquel hombre lo alterase; podía tener un accidente, se dijo. Simplemente haría caso omiso de lo ocurrido, como había aprendido a hacer cuando lo criticaron tras casarse con Shirota. Había aprendido a ser fuerte, a sobrevivir.

Después de la visita al dentista , que duro poco tiempo, pues se trataba simplemente de la revisión anual, Jaejoong condujo hasta  la pequeña tienda de ropa que su vecino y amigo Junsu , tenia y, ayudo a cerrarla.  Aprovecho para echar un vistazo a la ropa y eligió dos pijamas nuevas que acababan de recibir, debido, tal vez, a que no había tenido nada bonito mientras crecía, a Jaejoong le encantaba la ropa y no podía resistirse a comprarla, aunque en otras cuestiones fuese mucho mas austero. A Shirota siempre le hacia gracia lo alegre que se mostraba su pequeño con un nuevo traje, o unos vaqueros o zapatos; daba igual lo que fuera, mientras fuese nuevo y le gustara.

El recuerdo le hizo esbozar una sonrisa triste mientras le pagaba a Junsu, el importe de las pijamas: nunca dejaría de añorar a Shirota y, se alegraba de haber podido ofrecerle un poco de alegría a sus últimos años de vida.

-Caray, ha sido un día ajetreadisimo -suspiro Junsu mientras hacia caja-. Pero se ha vendido bastante; la gente no ha entrado simplemente a mirar, como otras veces. Yoonchu estará encantado; le prometí que podría comprarse ese juego del que se ha encaprichado, si las ventas hiban bien esta semana.

Jaejoong dejo escapar una risita. Yoonchu era adicto a los juegos y llevaba dos meses suspirando por ese magnifico juego que deseaba poseer a toda consta; de lo contrario se sentiría eternamente desgraciado. Al principio, Junsu se tomaba a broma sus funestas predicciones, pero finalmente accedió a comprar el juego nuevo. Jaejoong se alegraba que sus amigos pudieran permitirse algunos lujos. La tienda de ropa había dado un vuelco a su economía, porque lo que Yoonchu ganaba como contable no era suficiente para mantener una familia joven en los tiempos que corrían.

Al morir Shirota, Jaejoong se había sentido incapaz de seguir viviendo en el lujoso ático sin él, de modo que opto por mudarse. Compro una vieja casa de estilo victoriano que había sido reconvertida en un dúplex y se instalo en la parte vacía. Yoonchu, Junsu y sus traviesos gemelos de cinco años, minho y taemin, ocupaban la otra parte de la vieja casa; los dos hombres se habían hecho amigos poco a poco. Jaejoong vio como Junsu tenia que vigilar el presupuesto y hacerse la ropa él mismo y, fue su habilidad con la moda que le dio una idea.

Los Park no poseían el capital necesario para abrir una tienda, pero él si, y cuando encontró la pequeña y acogedora tienda, no se lo pensó dos veces. En un mes, el establecimiento había sido re-modelado y estaba en marcha, con el nombre de LA MODA DE JUNSU, escrito en el letrero de la puerta. Min y Tae hiban al jardín de infancia y Junsu se ocupaba felizmente de la tienda. Antes de un año Junsu había devuelto a Jaejoong su dinero y se sentía lleno de satisfacción. 

Una vez cerrada la tienda, Jaejoong llevo a Junsu en el coche a recoger a Min y Tae. Los gemelos pasaban el mayor tiempo en el colegio.

Cuando Jaejoong se detuvo y salio del coche, los dos niños salieron corriendo hacia él, dando chillidos.

-¡Hola, tío Jaejoong!¿Nos has traído caramelos?

Era un regalo habitual, Jaejoong no lo había olvidado. Mientras los pequeños comían felices, se instalaron en el coche y regresaron a casa.

Junsu invito a Jaejoong a cenar con ellos, pero este declino la invitación porque no le gustaba molestar demasiado. Se dirigió a su casa, el teléfono empezó a sonar en cuanto abrió la puerta, pero él se detuvo un momento a ver como se encontraba jiji antes de responder. La gata seguía echada en su cesto; parecía muy tranquila. 

-Todavía no tienes ningún bebe? -pregunto Jaejoong mientras se dirigía hacia el teléfono-. A este paso, chica, cuando estarán completamente crecidos cuando nazcan -a continuación, descolgó el auricular y contesto-. Él señor Kim.

-Señor Kim, soy Jung Yunho -contesto una voz profunda, tan profunda que sus notas graves casi semejaban un gruñido. 




NOTA: Espero les guste. Este capitulo es un poco largo pero, espero puedan leerlo sin problemas. 

capitulo 1



PODER DE SEDUCCIÓN.





El Sr. Jung llego esta mañana a Seúl- dijo Ji Hyo sin rodeos.

JaeJoong levantó la vista, desconcertado por un segundo; después comprendió a que se refería  y sonrió de mala gana.

-Tú me lo advertiste, JiHyo. parece que tenias razón -no es que hubiese dudado de JiHyo ni por un momento: su instinto en materia de negocios era asombroso.

JiHyo había advertido a Jaejoong que, si utilizaba sus acciones en ConTech para oponerse al voto de Jung Yunho, despertaría la ira del principal accionista y presidente de la junta. Por lo visto, ella no se había equivocado. La votación correspondiente al asunto Dryden se había celebrado el día anterior. Jaejoong, pese a las advertencias de JiHyo, había votado en contra de la absorción de la empresa y, su voto había decidido la mayoría. Menos de veinticuatro horas después, el Sr. Jung había llegado a Seúl.

JaeJoong no lo conocía personalmente y se consideraba afortunado por ello, había escuchado cosas terribles que decían de él. Según las habladurías, era un hombre implacable y despiadado en los negocio. Naturalmente, resultaba lógico suponer que no habría llegado a la posición que ocupaba mostrándose blando y generoso. El Sr. Jung era multimillonario, un hombre poderoso. Jaejoong, en cambio, era un simple accionista. Se dijo que resultaría exagerado por parte del Sr. Jung descargar la artillería pesada sobre él, aunque, al parecer, ningún problema era bastante insignificante para escapar a su atención.

JiHyo dijo que podría haber votado a favor de la absorción y haberse ahorrado así muchos problemas; pero una de las cosas que Jaejoong había aprendido de Shirota durante sus tres años de matrimonio era a defenderse por si mismo, confiar en su intuición y no dejarse manipular. Jaejoong opinaba que aquella maniobra contra Dryden era poco limpia y por eso había votado en contra. Si el Sr. Jung no podía aceptar que él tenia derecho a ejercer su voto como le pareciese conveniente, tendría que aguantarse. Por mucho poder que tuviera, no lo obligaría a retractarse a su decisión; como JiHyo había descubierto, Jaejoong era muy obstinado cuando se le metía algo entre ceja y ceja.

-Debes tener mucho cuidado con él- le aconsejo JiHyo, interrumpiendo sus reflexiones- Jaejoong, cariño, me parece que no eres cociente de la presión que puede someterte ese hombre, puede perjudicarte de formas que ni imaginas. Tus amigos podemos perder el empleo, los bancos suspenderán sus tratos contigo... sus influencias pueden extenderse a detalles tan poco importantes como una demanda en la reparación de tu coche, o la imposibilidad de en contar una plaza disponible en un avión cuando necesites viajar, o la falta de tiendas en las que te atiendan y quieran venderte algo. ¿Empiezas a comprender ya, cariño?

Jaejoong se quedó mirándola, incrédulo.

-Dios santo, JiHyo, ¿lo dices enserio?¡Todo esto me parece absurdo!

-Lo lamento, pero hablo enserio. A Jung Yunho le gusta que las cosas se hagan a su manera y, posee dinero y poder para garantizar que así sea. No cometas el error de subestimarlo.

-¡Pero eso es una barbaridad!

-Jung Yunho, es en ciertos aspectos un bárbaro- afirmo JiHyo tajante mente-. Si te ofrece la opción de venderle tus acciones , te recomiendo encarecidamente que lo hagas. Sera mucho mejor para ti.

-Pero Shirota...

-Si, ya lo sé -lo interrumpió JiHyo; su voz había adquirido un tono mas suave-.Piensas que Shirotate te confió sus acciones y él habría votado contra la absorción de Dryden. Shirota era un hombre muy apreciado y especial, pero ha muerto y ya no puede protegerte. Tienes que pensar en ti y, no posees las armas necesarias para luchar contra Jung Yunho. Puede destruirte.

-Yo no deseo pelear contra él -protesto Jaejoong-. Solo quiero actuar como he actuado siempre. Me parece una estupidez por su parte enojarse por lo de mi voto. ¿Por qué ha de tomarlo como algo personal?

-No lo toma como algo personal -explico JiHyo-. No tiene por qué. Pero te has opuesto a él y no pensara mucho antes de hacerte pagar por eso. Y no creas que puedes apelar por su bondad para...

-Lo sé -interrumpió él, sus rosados labios se curvaron en una sonrisa-. La bondad no se encuentra en sus virtudes.

-Exacto -confirmo JiHyo. No sera muy caritativo contigo cariño. Has votado en contra de sus decisiones varias veces.

-¡Cielos! -exclamó él cínicamente-. No me había dado cuenta. ¡Pero al menos soy coherente!

JiHyo se rió con desgana, aunque en sus ojos brillaban llenos de admiración. Jaejoong parecía dominar siempre la situaciones, ver las cosas en su verdadera dimensión y reducir la crisis. Pero ella temía que esta vez se hubiera metido en un gran lió. No deseaba verlo sufrir; no deseaba ver otra vez la expresión que vio en sus ojos tras la muerte de Shirota, una expresión de desesperación y de dolor imposible de consolar. Jaejoong se había sobrepuesto; era un gran hombre luchador, pero JiHyo había tratado de protegerlo de todo daño. Ya había sufrido bastante en el transcurso de su joven vida.






lunes, 19 de octubre de 2015

PODER DE SEDUCCIÓN.




Titulo: Poder de Seduccion. 

Autora: Linda Howard, su libro "poder de seducción".

Adaptación por: Diani kim.
  Genero: Romance, Yaoi.

Pareja: YunJae

Advertencia: NC-17, Mpreg, relaciones homosexuales.



RESUMEN.

Le decían el viudo cazafortuna, pero el millonario Jung Yunho creía que seria fácil conquistar a aquel joven que escondía un pasado escandaloso y un increíble poder de seducción. eso creía hasta que lo conoció.



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