domingo, 25 de octubre de 2015

capitulo 9




PODER DE SEDUCCIÓN.








-Me desearas, Jaejoong -dijo Yunho con absoluta seguridad.


Con un movimiento Jaejoong se puso de pie, decidido a salir de ese lugar.



-Gracias por la cena –dijo-. Creo que será mejor que me vaya a casa en un taxi. Le diré a JiHyo que te llame el lunes para dejar cerrado el asunto de las acciones.


Yunho se levanto también.


-Yo te acercare a tu casa –aseguro-, aunque tenga que llevarte hasta el coche a rastras, ¿Quieres salir de el restaurante de una manera digna o prefieres que te cargue sobre mi hombro? Antes de que decidas, permiteme   decirte que nadie acudirá a auxiliarte. El dinero tiene sus ventajas, ¿sabes?


-Si, lo se, -convino Jaejoong en tono suave-. Permite a algunas personas comportarse como matones sin miedo a sufrir represalias. Muy bien. ¿Nos vamos?


Yunho embozo una sonrisa triunfante y dejo un billete encima de la mesa. A pesar de el enojo. Jaejoong se sorprendió al ver al ver la cantidad que había dejado. Alzo la vista para ver a Yunho que lo tomo del brazo.


Una cegadora ráfaga de luz indico a Jaejoong que también aquello había sido fotografiado. Involuntariamente se apretó contra Yunho en un intento de esconderse. La mano de Yunho se tenso en su brazo; con el ceño arrugado bajo la mirada hacia el rostro de Jaejoong, luego miro en torno hasta que localizo al fotógrafo y, aunque no dijo nada, Jaejoong oyó que alguien musitaba una disculpa a sus espaldas. Yunho le paso el brazo alrededor de la cintura y lo llevo afuera.


Una ves que Jaejoong estuvo bien instalado en el asiento de pasajero, Yunho se giro hacia él.


-¿Por qué tiemblas cada vez que ves un flash de cámara?


-No me gusta la publicidad.


-Que te guste o no carece de importancia, siempre estarás sometido a ella debido a tus actos, y a estas alturas ya deberías haberte acostumbrado. Tu matrimonio causo bastante revuelo.


-Lo se –respondió Jaejoong-. Me han llamado puto en la cara y han dicho cosas a mi espalda, pero eso no significa que tenga que  acostumbrarme. Tenia dieciocho años y la prensa se ensaño conmigo. Nunca lo he olvidado.


-Creíste que tu matrimonio con un hombre que te triplicaba la edad como Shirota Yuu pasaría inadvertido? –dijo Yunho casi gruñendo-. ¡Por Dios , Jaejoong prácticamente suplicaste que se ensañaran contigo!


-Eso descubrí  -musito Jaejoong con un nudo en la garganta-. Shirota y yo dejamos de aparecer en publico en cuanto se hizo evidente que jamás me aceptarían como su esposo, aunque él personalmente no le importaba. Dijo que así descubriría quienes  eran amigos suyos de verdad; apreciaba mucho a esos amigos sinceros y nunca deseo que las cosas fueran de otra manera. Shirota era infinitamente bondadoso –concluyo en tono sereno, pues descubrió que los recuerdos de él contribuían a calmar su estado de animo. Su difundo marido veía la vida tal como era, con absoluta claridad, sin engaños ni ilusiones.


¿Que pensaría del depredador que permanecía sentado al  lado de Jaejoong en ese momento?


Yunho condujo en silencio y Jaejoong reclino la cabeza en el asiento y cerro los ojos, agotado y exhausto. Había sido un día muy largo y, lo peor aun había de llegar. Jaejoong dudaba que Yunho siguiera otros dictados que satisfacer sus propios apetencias, así que se preparo para la batalla.


Cuando Yunho detuvo el coche en el sendero de la entrada de la casa de Jaejoong, este advirtió con alivio que Junsu y Yoonchu ya habían regresado y seguían levantados a pesar que el reloj indicaba que eran las diez y media. Yunho paro el motor y se guardo las llaves en el bolsillo; después se bajo del coche y lo rodeo para abrirle la portezuela . Jaejoong salió del vehículo.


-Puedo abrir la puerta yo mismo –se quejo Jaejoong con aspereza mientras Yunho le deslizaba un brazo alrededor de la cintura y lo apretaba contra su costado.


Yunho se rió y acaricio su cabello-. No quiero que eches a correr.


Jaejoong trato de alejarse indignado pero fue imposible. Yunho le pidió las llaves y abrió la puerta, lo condujo al interior con el férreo brazo pegado a su espalda. Jaejoong se dirigió hacia la cocina para comprobar como se encontraba jiji. Se agacho y acaricio la cabeza de la gata, uno de los gatitos gimió , al verse molesto, este recibió una caricia también; luego Jaejoong se sobresalto al notar que dos fuertes manos se cerraban sobre sus hombros y lo obligaban a incorporarse.


Ya esta bien se había artado de ese hombre y su arrogancia. Estallo de ira golpeándole el brazo para tratar de liberarse, pero el trataba de aferrarse contra si.


-No maldita sea!- grito Jaejoong-. ¡Te he dicho que no me dejes en paz!


Yunho tomo en brazos a Jaejoong y atravezo la puerta de la cocina, cerrándola con el hombro. Su respiración ni siquiera se altero mientras mantenía sujetos los frenéticos brazos de el mas pequeño. Golpes y pataleos fueron hechos por Jaejoong pero sus esfuerzos fueron inútiles.


Unos suaves almohadones amortiguaron la caída y, un momento después, su cuerpo quedo cubierto por el duro cuerpo de Yunho que se hecho sobre él.


-Estate quieto, maldición –ordeno Yunho, alargando la mano para encender la luz de una lampara. Jaejoong no sabia donde estaba hasta que paseo la vista por los confortables cojines de su sala.


-¿Qué te pasa? –rugió Yunho


Jaejoong parpadeo, y se removió inquieto debajo de Yunho y este ejerció mas presión a modo de advertencia.


-¿No vas a forzarme? Dijo Jaejoong-. Creí que ibas a agredirme.


-Maldita sea, Jaejoong –respondió Yunho-. No sabes lo tentador que resultas… y lo exasperante … -se interrumpió, deslizando sus ojos hacia los labios de el mas pequeño. Estaba a escasos centímetros de esos bellos labios. 


Jaejoong iba a protestar pero fue demasiado tarde. La recia boca de Yunho se apretó contra la suya, obligandolo a abrir la boca, llenándolo de su aliento aun impregnado de  vino. Luego siguió la lengua que exploro y acaricio el interior de su boca, jugando con sus lenguas causando que sus sentidos temblaran.


Jaejoong se sentía aterrorizado por la presión enorme de ese cuerpo fuerte que tenia encima. Pero era cálido y no le hacia daño. Nadie lo había tenido de esta forma. Solo por un momento se dijo, solo un momento se prometió, permanecer entre esos brazos y le devolvió el beso,  deslizo las manos por sus fuertes hombros hasta entrelazarlas alrededor de su cuello; aparir de entonces ya no supo de si mismo. Yunho se estremeció y lo apretó entre sus brazos; luego empezó a quitarle la chaqueta y luego lo demás hasta dejar desnudo la parte superior del cuerpo de Jaejoong; mientras su boca bajo hasta el cuello, dando pequeñas mordidas, causando que Jaejoong gimiera de placer y, Yunho siguió bajando hasta llegar a sus tetillas y empezar a estrujarlas con los dientes y lengua. Jaejoong arqueo la espalda sintiendo su miembro palpitar y pudo sentir también el miembro duro a pesar de la ropa que llevaba aun Yunho rosar  sus piernas; un fuego recorrió su cuerpo. Yunho regreso hasta besar otra vez la suave boca de Jaejoong y este le respondió sin dudar un segundo. Yunho se dispuso a quitarle el pantalón y los zapatos; cuando estuvo completamente desnudo, empezó a repartir besos desde la frente, pasando por el cuello, pecho, ombligo y se detuvo, para admirar a el hermoso hombre que estaba debajo de él, completamente desnudo, agitado con los ojos cerrados y mejillas sonrojadas,  parecía un niño, sino supiera lo que era pensaría que es mas inocente que cualquiera se dijo, para después tomar el miembro despierto de Jae entre su mano y masajearlo de arriba abajo despacio y besando esas piernas blancas y bellas, mas bellas que cualquiera que haya visto pensó. Luego de un momento se acerco el mimbro de Jae a la boca y empezó a tragarse esa extencion de carne rosa, saboreando su exquisito sabor; empezó a dolerle su miembro aun atrapado en sus pantalones. Nadie lo había excitado tanto con este pequeño y bello hombre, pensó Yunho, que tenia Jae que hacia que lo deseara tanto hasta el extremo de tratarlo mal.


-ahh, si-. Dijo Jaejoong cuando sintió que llegaría al clímax. Alejando todos los pensamientos que Yunho tenia.


Yunho paso su lengua por el miembro de Jae como si este fuese una paleta y sintió que el cuerpo bajo suyo se estremecía en escalofríos y gemía con voz ronca. Esos gemidos y reacciones hacían que Yunho casi tuviera su orgasmo sin haberse tocado.


-Yunhoooo –dijo Jae antes de tener un orgasmo explosivo mordiéndose los labios por el placer.


Yunho trago toda la esencia de Jae y se incorporo para desnudarse…Tenia que poseerlo y saciarse.  Solo así acabaría con el tormento que este chico le causaba, solo así podría vivir en paz y regresar a su vida normal, a su país.











sábado, 24 de octubre de 2015

capitulo 8





PODER DE SEDUCCIÓN.




 -Te deseo , Jaejoong; y no creas que cediéndome esas acciones vas a conseguir que desaparezca de tu vida-. Dijo Yunho tratando de acercar mas a Jaejoong.

-¿Y como lo conseguiré? -inquirió Jaejoong tensando los labios-. ¿Que precio habré de pagar para que me dejes en paz?

Una expresión de ira casi salvaje cruzo el semblante de Yunho; despues sonrió y, su sonrisa le heló la sangre a Jaejoong. Los ojos cafés recorrieron su rostro y sus labios.

-¿Precio?-. Tu sabes cual es el precio para que te dejase en paz... con el tiempo. Quiero saciarme de ti, marcarte con mis caricias tan profundas que jama seras libre, para cuando otro hombre te acaricie, pienses en mi y desees que yo estuviese en su lugar.

El pensamiento, la imagen que evocaba , resultaba demoledor. Jaejoong abrió los ojos de par en par y lo miro horrorizado.

-NO -dijo con voz espesa-. ¡OH, NO! ¡ESO JAMAS! 

-No estes tan seguro -se burlo Yunho-. ¿Crees que no seria capaz con cualquier resistencia que pudieras oponer? y no estoy hablando de forzarte, Jaejoong; estoy hablando de deseo. Puedo hacer que me desees, que ansíes con tal intensidad que te haga el amor que llegues a pedírmelo de rodillas.

-No! -Jaejoong meneo la cabeza aterrorizado por la idea de que Yunho pudiera llegar realmente a forzarlo. No se lo permitiría. Nunca. Había soportado un infierno en vida porque todos lo veian como un cazafortuna, pero jamas se rebajaría a ser un amante una aventura de este hombre-. No lo comprendes? susurro entre cortadamente-. ¡NO QUIERO TENER RELACIONES DE NINGUNA CLASE CONTIGO NI CON NINGÚN OTRO HOMBRE.!

-Eso me parece muy interesante - dijo Yunho, mirándolo con los ojos entre cerrados-. Comprendo que tus deberes maritales para con un enfermo postrado en cama te resultaran repulsivo, pero es imposible que todos tus amantes fueran tan malos. Y no me vengas con que fuiste al matrimonio puro como la nieve, porque no te creeré. Un inocente jamas se vendería con un enfermo. Y, ademas, hay muchos hombres que afirman haberte conocido.

Jaejoong trago saliva para reprimir una súbita sensación de nauseas y alzo de golpe la cabeza. Con faz pálida y los ojos negros inflamados dijo:

-Al contrario, ¡Shirota era un Ángel! Fueron otros hombre como usted que me dejaron el regusto amargo. Y creo señor Jung que usted, pese a su dinero, me produce el regusto mas amargo de todos.

Jaejoong se dio cuenta que había ido demasiado lejos. La expresión de Yunho se torno rígida y Jaejoong solo dispuso de unos segundos para darse cuenta de su segundo mayor error, pero no antes de que la mano que lo aferraba se tensara y tirase de él, ocasionando que las copas cayesen y se rompieran en un estruendo fuerte. Yunho apretó los labios de Jaejoong con los suyos y mordió con fuerza, ocasionando un grito por parte de Jaejoong que fue ahogado por la presión de la boca de Yunho. Los murmullos aumentaron a su espalda, noto una ráfaga de de luz en sus parpados, pero el beso se prolongo mas y mas, Yunho no lo soltaba. Lo embargo el pánico y un gemido de angustia broto de su garganta. Solo entonces Yunho se retiro, pero seguía sujetando a Jaejoong y contemplo sus labios temblorosos y rojos. Por fin , lo soltó y con cuidado ocupo de nuevo su silla.

-No vuelvas a provocarme -dijo entre dientes-. Te lo advertí, Jaejoong, y estos solo son besos la próxima vez te arrinconare y te despojare de tu ropa y te demostrare lo mucho que te gustara estar conmigo.


Jaejoong no se atrevía a alzar la vista, sentía ganar de golpearlo hasta que muriera, pero lo que mas deseaba era salir corriendo y esconderse. La ráfaga de luz que habia notado era un flash de cámara podía estar seguro y, se encogió. El festín que se daría la prensa con esa foto. Lucho con los nervios y tomo la botella de vino y se la llevo a la boca tomando dos tragos grandes sin dificultad.

Un camarero que recogía incomodo los restos de las copas caídas, lo miraba con disgusto, se retiro al terminar de limpiar y regreso con dos cartas y, Jaejoong no quería comer, vomitaría si lo hacia.

-No conseguirás nada enojado -dijo Yunho-. no te lo permitiré Jaejoong. Te gustaría venir conmigo mañana a navegar? Según el pronostico del tiempo, hará un día cálido y soleado, y asi podrás conocerme mejor y cambiar tu forma de ver las cosas.

-NO, dijo Jaejoong- no quiero verte nunca mas.

Yunho se rió y dijo:

-Pareces un niño enfadado -murmuro-. ¿Por que no pataleas y gritas diciendo que me odias? Asi tendré el placer de domarte. Que lucharas conmigo y rodáramos en el suelo y se te acabaran las fuerzas y te quedaras quieto disfrutando debajo de mi, eso seria magnifico.

-No te odio -respondió Jaejoong, recobrando un poco su compostura, incluso se las arreglo para mirarlo con frialdad-. No malgastare mis energías golpeándote y odiándote, porque estas de paso. Una ves que te haya vendido las acciones, no volveré a verte nunca mas. Y no creo que derrame muchas lagrimas por tu ausencia.

-No permitiré que sigas engañándote -repuso Yunho-. No estoy de paso; he cambiado de planes y tu figuras en ellos...Me quedare en Corea algún tiempo, el que haga falta. No te resistas, cariño; solo conseguirás perder un tiempo que podríamos emplear mejor haciendo otras cosas.


-Debes tener un ego enorme, pareces incapaz de creer que sencillamente no me gustas. Muy bien, si para liberarme de ti tengo que estar contigo, cuando me lleves a casa subimos a mi habitación y podrás satisfacer tus pequeñas necesidades.

El rostro de Yunho había adquirido una exprecion dura mientras Jaejoong hablaba.

-Te arrepentirás  de haber abierto la boca; me pediras disculpas por lo que has dicho.¿Que suba contigo a tu habitación? ¡No creo poder esperar tanto tiempo!


Jaejoong tenia que salir de allí. Se levanto con intenciones de irse, pero Yunho lo sujeto.


-No, no iras a ninguna parte hasta que acabemos de comer y luego te ire a dejara tu casa.


Pero Jaejoong no probo la comida.


-No vas a comer? -inquirió Yunho


-No, tengo hambre, no me lo estoy pasando bien, dijo-. Me has trastornado el estomago.


-Yunho sonrió ante lo dicho por Jaejoong.


-Tu no has trastornado el mio; pero si has trastornado mi organismo en muchos aspectos. Después de conocerte absuelvo a Shirota por toda su actuación de necedad. Eres el hombre mas bello que he visto, incluso cuando me insultas.

-Shirota era el hombre menos necio que he conocido nunca. Sabia exactamente lo que hacia en todo momento.

- ¿Me estas diciendo que sabia que te habías casado con él por su dinero?

-No he dicho nada semejante -replico Jaejoong-. Si has terminado de cenar, quisiera irme ya.

-¿Quieres irte ya a tu casa? Si no recuerdo mal me invitaste a tu habitación. Acepto tu invitación.


-Me habrás mal interpretado -dijo Jaejoong-. Jamas te dejaría entrar en mi casa y menos en mi habitación.


-Mi apartamento servirá igualmente, o la calle , si te pones dificil.


-Vamos a ver -dijo Jaejoong

-Me desearas, Jaejoong -dijo Yunho con absoluta seguridad.

Con un movimiento Jaejoong se puso de pie, decidido a salir de ese lugar.








capitulo 7




PODER DE SEDUCCIÓN.





 Jaejoong sentía unos labios suaves y dulces sobre los suyo, y se dejo llevar cerrando los ojos y abriendo la boca para corresponder el beso, no sabia que hacer, sus movimientos eran torpes, pero, Yunho entrelazo sus lenguas y mordió el labio inferior de Jaejoong, haciendo que este gimiera de dolor y placer. Yunho se retiro muy despacio de los labios de Jaejoong y, sonrió al ver que este aun mantenía los ojos cerrados, respirando agitadamente. 

Jaejoong abrió los ojos y, vio a él hombre que estaba frente a él, sonriendole con unos ojos profundos y oscuros de deseo, que le erizaban la piel. No supo que decir, no quería hacer un escándalo y si le reclamaba, ¿volvería a besarlo? No, se dijo mentalmente.

-Necesito ir al baño -dijo Jaejoong, levantándose de la silla sintiendo que las piernas se le desmallaba.

-¿Creeré que entendiste, verdad? -dijo en tono de burla Yunho, viendo que Jaejoong se alejaba sin responder.

Cuando Jaejoong entro al baño, observo que no había nadie mas y se dirigió a toda prisa a un espejo rectangular que se encontraba frente a las puertas de los baños, se vio por unos segundos, pensando como detener a ese hombre, preguntándose porque lo había besaba y lo peor, como podía dejarse. Luego recordó que todo esto era una estrategia de Jung Yunho para seducirlo y tener lo que buscaba, así que se dijo que no lo dejaría ganar, no podia demostrarle el efecto que producía en él y, que cuanto antes tenia que venderle sus acciones para no verlo nunca mas. Le sonrió a su reflejo antes de salir del baño dirigiéndose a la mesa donde estaba su acompañante. Se sentó y se comporto como si nada había pasado entre ellos.

-No estas enojado, o si? -dijo Yunho con una irónica sonrisa.

-Me parece señor Jung, que seré tan dulce y encantador como me sea posible para que usted no se me acerque mas-. dijo Jaejoong con una sonrisa

-Siendo dulce y encantador también conseguirás que te bese -bromeo Yunho con voz ronca-. ¡Creo que de un modo u otro yo saldré ganando! Y te prometo que te besare de nuevo como vuelvas a llamarme "señor Jung". Intenta llamarme Yunho. No te resultará tan dificil después del beso.

-Si ese es tu deseo -Jaejoong le sonrió. Era el momento adecuado para hablarle de las acciones y parar con su juego-. Quiero decirte que he decidido venderte mis acciones, así que no tienes porque seguir jugando.

-Olvídate de las acciones murmuro Yunho-.No hablemos de ellas.

-Pero si me invitaste a cenar y estas tratando de seducirme por eso -protesto Jaejoong

-Cierto, aunque sin dudarlo habría buscado cualquier otro pretexto, para tenerte aquí -embozo una sonrisa perversa-. El joven aniñado y con el rostro lleno de lagrimas me resultaba muy tentador, sobre todo por que detrás de ese joven hay uno muy seductor.

Jaejoong meneo la cabeza.

-Creo que no me has entendido Yunho. Las acciones son tuyas. No tienes por que seguir con esta farsa.

Por un momento los parpados de Yunho se cerraron y respiro profundamente.

-Muy bien, dado que insistes en el asunto, hablemos de las malditas acciones y acabemos de una ves. ¿Por que has decidido venderlas?

-Mi asesor financiero, Song Ji Hyo, ya me había dicho que era preferible venderlas antes de enfrentarme a ti. Estaba dispuesto a vender pero, me irrito tu conducta, así que me negué a hacerlo. No obstante, JiHyo tenia razón como siempre; no puedo luchar contra ti . No sera necesario que pagues la cantidad astronómica que pensabas. Con el precio en bolsa  bastará.

Yunho se enderezo y dijo bruscamente.

-Ya he dicho que pagare lo que sea y no pienso echarme para atrás.


-Pues tendrás que hacerlo, porque solo aceptare el precio de su valor en bolsa -Jaejoong lo vio con calma pese al estallido de cólera que vio en el rostro de Yunho.

-Yunho dijo algo áspero y breve el francés.

-No comprendo como puedes rechazar la suma que te daré. Es una estupidez.

-¡Ni yo comprendo como conservas tu fortuna si te empeñas en hacer tratos absurdos! -repuso Jaejoong.

Por un momento, los ojos de Yunho lo atravesaron como un cuchillo. Después, un estadillo de risa broto de su garganta y echo la cabeza hacia atrás sin poder parar de reír.

Las demás personas en el restaurante los miraban con odio, queriendo callar a Yunho, pero este seguía riendo sin parar.

Jaejoong no entendía nada, solo observaba los dientes blancos y los hermosos labios del hombre que tenia enfrente. Nunca había visto a un hombre reírse así y que se viera completamente varonil y sexy.

Ajeno a los presentes Yunho se inclino hacia adelante otra vez y tomo la manó de Jaejoong.

-Eres absolutamente encantador  -susurro con voz ronca-. Solo por el hecho de haberte conocido ha valido la pena perder la absorción de Dryden. Creo que no regresare a Japón tan pronto como pensaba.

Jaejoong se quedo mudo, con los ojos bien abiertos como platos. Parecía hablar en serio; ¡Si, este hombre tenia interés en él!


Con la llegada del vino, la penetrante mirada de Yunho le dio a Jaejoong una bienvenida tregua. Aunque fue momentánea. En cuanto volvieron a quedar solos, Yunho dijo arrastrando la voz:

-¿Te incomoda que me sienta atraído por ti? Creí que para ti seria algo normal, despertar el deseo de un hombre.

Jaejoong trato de retirar la mano, pero los dedos de Yunho lo sujetaron con firmeza y se negaban a soltarlo. alzo la mirada para mirarlo, con sus ojos negros relampagueando.

-No creo que te sientas atraído por mi -dijo con aspereza Jaejoong-. Creo que aun intentas ponerme en mi lugar porque no me inclino ante ti, ni te beso los pies. Ya te he dicho que esas acciones son tuyas. Haz el favor de soltarme la mano.

- Te equivocas -aseguro Yunho, apretando la mano hasta hacerle daño; Jaejoong hizo una mueca-. Todos los nervios de mi cuerpo han estado gritando desde el momento en que entraste a mi despacho esta tarde. Te deseo , Jaejoong; y no creas que cediéndome esas acciones vas a conseguir que desaparezca de tu vida.




viernes, 23 de octubre de 2015

capitulo 6




PODER DE SEDUCCIÓN.





Jaejoong no sabia que pasaba, Jung Yunho, lo estaba besando?. Era raro pero no le resultaba incomodo, le agradaba la cercanía del otro. Aunque no fuera nada mas que un leve contacto sin ningún movimiento, para Jaejoong este era su primer beso.

-¿Has cenado ya? -inquirió Jung Yunho, tomando distancia.

-¿Cenado? -dijo Jaejoong sin reaccionar aun a lo que acababa de suceder.

-Si, cenado -repitió Yunho-. Ya veo que no. Ve a vestirte y cenamos fuera. Aun tenemos asuntos que resolver y no creo que quieras resolverlos conmigo en la intimidad de tu casa ¿O si?

Jaejoong reacciono y se dio cuenta de lo que sucedía, realmente tenia que huir de casa a un lugar mas publico.

Así que acepto. Ya que sabia que decirle que se fuera seria un error. 

-Tardare diez minutos dijo-. ¿Quieres algo de beber mientras me visto?

-No. Esperare a que bajes aquí sentado. Respondió Yunho. Jaejoong corrio escalera arriba y se lavo la cara con agua fría, y se dijo como permitió que lo besara. Apartando todo pensamiento perturbador se puso maquillaje y se dio cuenta que tenia los labios arqueados en una sonrisa que se negaba a desaparecer. Tras acabar de maquillarse se peino casualmente. Se pondría algo elegante. sacó de su guardarropa un traje entallado perfecto. era azul negro y llevaba un chaleco y la camisa del mismo color. Tras ponerse los zapatos estaba listo. Tuvo que bajar las escaleras con delicadeza, sentia que las piernas le temblaban, apenas habia llegado a la mita cuando Yunho salio del salón y se situó al pie de la escalera para esperarlo. Sus ojos brillaron recorriendo cada centímetro de la figura de Jaejoong y este tembló al ver la expresión de deseo que tenia Yunho. 

Cuando llego al ultimo escalón, se detuvo para mirar los ojos de Yunho pero fue incapaz de sostener la mirada sobre esos ojos profundos. Yunho le coloco la mano sobre el brazo y lo ayudo a bajar el ultimo escalón; luego sin medir palabra esa mano posó sobre su espalda baja y se acerco a su oído y le susurro:

-Estas...bellisimo.

Jaejoong se humedeció los labios, el corazón comenzó a latir frenéticamente, pero, Yunho nuevamente dio un paso atrás.

-Si no nos vamos ahora, no nos iremos nunca -dijo, y Jaejoong entendió perfectamente. Este hombre lo deseaba o...sabia fingir muy bien. Cuanto mas lo pensaba, mas probable le parecía que estuviese fingiendo. ¿Acaso no había reconocido que siempre trataba de seducir a los hombres y mujeres para salirse con la suya?

Debía querer verdaderamente esas acciones, reflexiono Jaejoong , sintiéndose mas cómodo ahora que habia llegado a la conclusión de que Jung Yunho tan solo se estaba mostrando romántico a fin de conseguirlas. Un Jung Yunho apasionado de verdad debía resultar debastador para los sentimientos que alguien tuviera por él, se dijo; no obstante sus sentimientos se habían calmado al comprender al comprender lo se proponía Yunho y, de nuevo podía pensar con claridad, supuso que tendría que venderle sus acciones ; JiHyo se lo había recomendado y, ahora sabia que no quería permanecer cerca de este hombre. Durante la cena le diría que estaba dispuesto a vendérselas.

Yunho apago todas las luces; solo había dejado encendida la de la cocina para jiji.

Cuando salieron , se aseguro que la puerta quedara bien cerrada.

-¿No vive contigo ningún asistente? -inquirió con el ceño fruncido, tomándolo del brazo mientras caminaban al coche. 

-No. respondió Jaejoong con un tono divertido-. No ensucio ni como mucho, asi que no necesito a ningun asistente.

-Pero entonces te quedas solo en las noches...

-No me da miedo; soy un hombre. Ademas Junsu y su esposo ocupan el otro lado de la casa, de modo que no estoy solo en realidad.

Yunho abrio la portezuela del potente deportivo que conducía y lo ayudo a instalarse en el asiento de pasajero; después  rodeo el vehículo hasta el lado del conductor. Jaejoong se puso el cinturón de seguridad. 

Mientras Yunho se instalaba en su asiento y, se ajustaba el cinturón, Jaejoong le pregunto:

-Siempre conduce usted mismo?

-No, pero hay ocasiones en las qu resulta no deseable la presencia de un chófer -respondió con ligera sonrisa. El potente motor cobro vida con un rugido, y Yunho se puso en marcha con un fuerte y fluido aceleron que empujo a Jaejoong  contra el respaldo del asiento.

-Vendiste la finca? -pregunto Yunho inesperadamente; Jaejoong se pregunto cuanto sabia de él. Mas de lo que decían los chismosos era evidente. Pero Yunho había conocido a Shirota antes de que este se casara con él, así que era natural que supusiera que tenia una cosa que Shirota compro.

-Shirota la vendió un año antes de morir -respondió Jaejoong con firmeza-. Después de su muerte, deje el ático; era muy grande y costoso para mi. Me basta con la mitad de mi casa.

-No habría estado mejor un pequeño apartamento?

-No me gustan los apartamentos. Ademas, he de pensar en jiji. Necesito espacio para que este cómoda. El barrio es agradable con muchos niños.

-Aunque no muy elegante -comento Yunho cinicamente; Jaejoong se indigno un poco, pero prefirió bromear.

-No, a menos que los tendederos le parezcan elegantes -respondió antes de echare a reir-. Pero es tranquilo y, me siento cómodo.

-Con ese traje, tienes el aspecto de un hombre que deberia estar rodeado de diamantes y sirvientes, no de tendederos.

-¿Y que me dice usted? -pregunto Jaejoong animadamente-. Vestido de seda y un traje caro y, se arrodillo en el suelo para atender a mi gata.

Yunho le dirigió una mirada.

-Mi vida es mucho mas sencilla que como crees. Crecí corriendo y saltando como un cervadillo salvaje, no siempre fui quien soy.

Jaejoong se lo imagino de niño. ¿Acaso el dinero, los años y la sofisticacion habían borrado aquel niño que decía se? Yunho detuvo el coche delante de un restaurante discretamente iluminado, Jaejoong comprendió adonde lo había llevado. Apretó los puños, pero se obligo a relajar las manos. Yunho no podia saber que él siempre evitaba ir a lugares como aquel..¿O si lo sabia? no, imposible, nadie sabia de su dolor.

Respiro hondo, dejo que Yunho lo tomara del brazo y entraron al restaurante. No se dejaría incomodar por la situación , charlaría con Yunho, cenaría y asunto concluido.

Después de salir a cenar unas cuantas veces con Shirota, este comprendio cuanto daño le hacia a su joven esposo, cuando sus conocidos lo rechazaban. Así que Shirota dejo de contribuir a hacerle daño y, dejo de frecuentar esos lugares. 

-Señor Jung, que honor!, dijo el portero.

-Buenas noches,quisiéramos un sitio tranquilo y reservado por favor.

Mientras seguían al mesero, Jaejoong dirigió una divertida mirada al hombre alto que lo acompañaba.

-¿Una mesa apartada? -¿Para que nadie escuche el alboroto?

Una mira de humor fue dirigida hacia Jaejoong.

-Creo que podemos resolverlo de una manera mas civilizada.

Se acomodaron en la mesa mas apartada, quedaba parcialmente oculta detrás de unas plantas.

Mientras Yunho elegía el vino, Jaejoong se fijo en las otras mesas, casi temeroso de ver algún rostro conocido; se oían cuchicheos y habian miradas indiscretas. Lo había notado Yunho? 

-No te gusta la mesa? -la voz de Yunho interrumpió sus pensamientos; Jaejoong se volvio hacia él rápidamente y descubrio que lo veía con una expresión irritada.

-Si, la mesa esta bien -se apresuro a decir.

-Entonces ¿por que están tan serio?

-Malos recuerdos -dijo Jaejoong-. No es nada. Es que tuve una mala experiencia en este sitio.

Yunho lo observo por un momento. Luego dijo con calma.

-Si estas incomodo, podemos irnos.

- Estoy incomodo -confeso-. pero no quiero irme. Ya es tiempo que enfrente mis problemas y que mejor manera , que hacerlo ahora, cuando he de pelearme con usted y puedo olvidarme de los problemas pasados.

-Es la segunda vez que aludes a una pelea entre nosotros - se inclino y quedo muy serca del rostro de Jaejoong - Esta noche no habrá peleas. Estas hermoso y no quiero desperdiciar el tiempo viéndote enojado. Cuando empiezas a discutir te besare hasta que te calles. Estas avisado, así que, si deseas que te bese comienza a insultarme. ¿Que te parece? ¿Mmmm?

Jaejoong lo miro fijamente y quiso controlar los labios los cuales se abrieron para decirle que era ridículo, y fue tomado fuertemente de la muñeca y besado con pasión, haciendo que todos se giraran para verlos escandalizados.








jueves, 22 de octubre de 2015

capitulo 5




PODER DE SEDUCCIÓN.





Solo cuando las sombras del crepúsculo oscurecieron la habitación, Jaejoong se levanto del sofá y subió despacio las escaleras para meterse en la ducha. Se sentía entumecido y permaneció bajo el punzante chorro durante un largo rato, hasta que sintió frió; entonces salio, se seco y se puso un bóxer y una camisa de Shirota que le quedaba un poco arriba de las rodillas. Con ademanes apáticos se peino el cabello con los dedos, de todas formas esa noche pasaría sumergido en su casa y no esperaba a nadie. 

Al entrar a la cocina vio que jiji se removía inquieta; mientras Jaejoong, la gata emitio un gemido de dolor y se tumbo. Jaejoong se asusto y dijo:

-¡Parece que sera esta noche, pequeña! Y ya era hora. 

Jaejoong se quedo con la gata en la cocina, a medida que iba pasando el tiempo y los bebes gatitos no nacían, empezó a inquietarse. Jiji parecía estarla pasando muy mal. ¿A caso abría algun problema? preocupado llamo a Junsu, pero no le respondía nadie, así que colgó. Sus vecinos habían salido. Tras morderse el labio inferior por un momento, indeciso, Jaejoong tomo la guia telefónica y busco el numero del veterinario. Ignoraba si podian trasladar a jiji en estado de parto, pero a lo mejor el veterinario hacia visitas domicilio.

Encontro el numero y alargo la mano hacia el teléfono, empezó a sonar justo en el momento en que lo toco. Jaejoong emitió un sobresaltado grito y dio un respingo hacia atrás. después descolgó el auricular. 

-Él señor Kim.

-Soy Jung Yunho.

Claro que era él, pensé Jaejoong distraidamente. Que hombre podría poseer una voz tan profunda?

-¿Que es lo que quiere? -le pregunto

-Tenemos un asunto pendiente...comenzó a decir él.

-Pues tendrá que seguir pendiente -interrumpió Jaejoong-. Mi gata esta de parto y no me es posible posible hablar con usted -colgó y espero un segundo; luego volvio a descolgar, oyó el tono del teléfono mientras buscaba de nuevo el numero del veterinario y lo marco.

Media hora después estaba llorando, frustrado. No había podido localizar a un veterinario, por teléfono, posiblemente porque era sábado por la noche Estaba convencido de que jiji iba a morir. La gata chillaba de de agonía, temblaba y se estremecía por la fuerza de las contracciones. Jaejoong se sentía impotente y estaba tan angustiado que le corrían lagrimas por las mejillas como un niño.

Cuando sonó el timbre, acudió atropelladamente a abrir la puerta, alegrándose de tener compañía aunque su visitante no entendiera de gatos. A lo mejor era JiHyo, que jamas perdia la calma, aunque seria d tan poca ayuda como él. Abrió la puerta de golpe y Jung Yunho entro de inmediato, como  si la casa fuese suya y, cerro la puerta tras él. Después se volvio hacia Jaejoong. Este puso un fugaz exresion sombría en su semblante, una expresión que cambio derrepente. Jung Yunho obsevo su figura vestida con solo una camiseta, su pelo despeinado y su rostro lleno de lagrimas y, pareció incrédulo, como si no acabase de creer que este fuera realmente Jaejoong.

-Que sucede? -inquirió mientras sacaba su pañuelo y se lo tendía. 

-Es...es mi gata -dijo con un hilo de voz y, trago saliva para reprimir nuevas lagrimas-. Creo que no puede parir y no consigo contactar con ningun veterinario.

El frunció el ceño.

-Seguro que la gata va a tener sus crías?

En respuesta Jaejoong rompió en nuevo llanto tapandose la cara con el pañuelo. al cabo de un momento sintió unos brazos rodearle la cintura.

-No llore -murmuro Jung Yunho-. ¿Donde esta?  A lo mejor puedo ayudar.

Claro porque no? pensó Jaejoong. si todos los multimillonarios eran expertos en las crías de los animales. históricamente lo condujo hasta la cocina.

No obstante, pese a la incongrruncia de la escena, Jung Yunho se despojo de la chaqueta y la dejo en el respaldo de la silla; luego se quito sus gemelos de oro de los puños y se los guardo en el bolsillo. Por un momento se subio las mangas de la camisa blanca y se agacho al nivel de la cama de jiji; Jaejoong lo siguió, porque jiji solía mostrarse hosca con los desconocidos incluso cuando estaba de buen humor. Pero la gata no trato ni morder ni arañar a Jung Yunho; simplemente lo miro con los ojos humedos. Él la examino como todo un profesional y finalmente se dirigió a Jaejoong con una sonrisa tranquilizadora.

-Todo parece normal. Veremos aparecer a una cría de un momento a otro.

-¿De verdad? -pregunto Jaejoong. Su interés aumentaba medida que se aplacaba el miedo-. jiji esta bien?

-Si, ha llorado por nada. ¿La gata es primeriza?

Jaejoong asintió con la cabeza.

-Siempre la tengo en casa. Pero logro escabullirse y... Bueno ya sabe usted como son las cosas.

-Mmm, si, se como son las cosas -bromeo él amablemente. Sus ojos cafes recorrieron las piernas desnudas de Jaejoong, para hacerle saber que su respuesta tenia doble sentido. Era una mirada de deseo. 

-Mire ya empieza -murmuro-. Aquí tenemos al primero.

Jaejoong se olvido de su aspecto y se como embelesado, con los ojos abiertos de par en par y maravillado como los de un niño. Cuando el ultimo de los cinco nació, Jung Yunho se puso de pie y ayudo a Jaejoong a incorporarse, sosteniéndolo un momento mientras recuperaba la sensación en las piernas dormidas.

-¿es el primer parto que presencia? -pregunto Jung Yunho, alzándole el mento con el dedo pulgar y sonriendo al ver la expresión deslumbrada en los ojos de Jaejoong.

-Si,ha sido maravilloso.

-Si, maravilloso-. convino Jung . La sonrisa se desvaneció de sus labios mientras contemplaba el rostro de Jaejoong. cuando volvió hablar lo hizo en tono bajo -Todo solucionado; tus lagrimas se han secado y eres un hombre afortunado. Venia decidido a inculcarte buenos modales. Te recomiendo que no vuelvas a colgarme nunca el teléfono, Jaejoong. Me enfado...encogui sus hombros como aceptando algo que no podía cambiar-. Me enfado con facilidad.

Vagamente Jaejoong percibió que lo había tuteado, lo habia llamado por su nombre?

-Lo siento- se disculpo sinceramente-. No lo habría hecho de no haber estado preocupado por jiji. Quería llamar al veterinario.

-Ahora lo se; pero en ese momento pensé que simplemente deseabas liberarte de mi. Y de forma bastante descortés, ademas ya estaba de mal humor porque me dejaste plantado esta tarde. Pero entre y te vi... entorno los ojos y lo miro otra vez de arriba abajo-. se me olvido el enfado.

El se quedo morandolo y recordó que no llevaba maquillaje, que no se había peinado y lo peor de todo estaba prácticamente desnudo. Un súbito de rubor tiño sus mejillas.

Nerviosamente se aparto un mechón de cabello.

-Mmmm, debo...debo de tener una pinta inadecuada-.Tartamudeo; Jung Yunho alargo la mano para tomarlo de la cintura y lo acerco a él.

-No, no tienes una pinta inadecuada -le aseguro en tono ausente-. pareces inquietamente un bello ángel. Viéndolo a los ojos se acerco a su cara y le dijo: - Eres lo mas hermoso que he visto-. y rozo sus labios.








capitulo 4




PODER DE SEDUCCIÓN.






En sus años de experiencia, Jaejoong había aprendido a esconder su dolor detrás de una mascara de orgullo, una mascara a la que recurrió en ese momento, escondiendo sus sentimientos y pensamientos mientras se enfrentaba a Jung Yunho.

-Lo siento, señor Jung, pero creo que se ha hecho una idea equivocada de la situación -afirmo en tono distante-. No he venido aquí para aceptar un soborno.

-Ni yo se lo estoy ofreciendo, señor Kim -replico él con un brillo en los ojos-. Simplemente le propongo que me venda sus acciones.

-Esas acciones no están en venta.

-Claro que lo están -refuto él suavemente-. Estoy dispuesto a pagar un precio superior al de su valor en bolsa, con tal de arrebatárselas de las manos. Le he hecho ciertas concesiones porque es un hombre muy joven, señor Kim, pero mi bondad tiene un limite. Le recomiendo que no intente pedir un precio mayor. Podría verse completamente excluido de la compañía.

Jaejoong se levanto con las manos ocultas detrás de la espalda, para que él no viera como se clavaba las uñas en las palma.

-No me enteriza ningún precio señor Jung; ni siquiera deseo oír su oferta. Mis acciones no están a ala venta, ni ahora ni nunca y, menos para usted. Que tenga un buen día, señor  Jung.

Pero Jung Yunho no era ningún sumiso secretario y no tenia intenciones de dejarlo marcharse hasta que terminaran el asunto. Avanzo con ágiles pasos para detener a Jaejoong.

-No, señor Kim -murmuro suavemente-. No puedo dejarlo ir,cuando aun no hemos resuelto nada. He viajado desde japón, con el propósito único de reunirme con usted y, poner cifra a sus necias ideas, y arreglar los estragos que le esta generando usted a la compañía.  ¿Creía que me dejaría intimidar con sus aires de superioridad?

-No se si tengo aires de superioridad pero, su complejo de dueño y señor del mundo, me pone muy nervioso  contraataco Jaejoong en tono sarcástico-. Soy el propietario de esas acciones y ejerzo mis derechos y, voto como creo conveniente. La absorción de Dryden era una maniobra muy poco limpia, por eso vote en contra y, volvería a hacerlo. Otros accionistas obran de la misma manera, pero veo que son mis acciones las que usted quiere comprar, ¿O es que soy la primera persona a la que piensa imponer su disciplina?

-Siéntese, señor Kim - dijo el gravemente-, e intentare explicarle los principios básicos de las finanzas y la expansión empresarial.

-No quiero sentarme.

-¡HE DICHO QUE SE SIENTE! -rugió él. Jaejoong se sentó automáticamente; luego se desprecio a si mismo por actuar así.

-Yo no soy uno de sus sirvientes -exclamo Jaejoong, pero siguió sentado. Tenia el presentimiento que si intentaba nuevamente levantarse comenzaría una batalla.

-Lo se, señor Kim; créame si fuese uno de mis empleados, hace mucho tiempo que habría aprendido a comportarse -repuso él con el tono cargado de ironía.

-Creo que me comporto perfectamente, pero con personas que saben respetar.

Jung Yunho embozo una sonrisa sombría.

-Sabe comportarse? o  ¿simplemente es astuto y manipulador con el que le conviene? No creo que le resultase difícil seducir a ese hombre que moriría un poco después de casarse con usted, y fue muy inteligente, ya que eso lo dejo en una excelente posición, ¿no es cierto?

Jaejoong estuvo a punto de levantarse y golpearlo en la cara, solamente sus años de aprendizaje en materia de autocontro lo hicieron permanecer inmobil y en silencio, aunque aparto la mirada de Jung Yunho. No podía dejar que él viera sus ojos, o comprendería lo vulnerable que era ante ese tema.

Jung Yunho sonrió ante el silencio.

-¿Creía que no estaba al corriente de su historia, señor Kim? Se mucho sobre usted, se lo aseguro. Su matrimonio con Shirota Yuu, escandalizo a todos aquellos que lo conocían y admiraban. No obstante, hasta que lo vi, no había logrado comprender como le había hechado el lazo. Ahora lo veo todo muy claro; cualquier hombre, incluso uno enfermo, haría lo que fuese por tenerlo en su cama y disfrutar de su cuerpo.

Jaejoong se estremeció ante el insulto y Jung Yunho se dio cuenta del temblor que atravesó el cuerpo del joven hombre.

-¿A caso el recuerdo le resulta desagradable? -inquirió Jung Yunho en tono quedo-. ¿Tuvo que dar mas a cambio de lo que esperaba?

Jaejoong lucho por recobrar la compostura y erguir la cabeza y, al cabo de un momento lo consiguió.

-Mi vida privada no es asunto suyo -se oyó decir con frialdad y, sintió un fugaz estadillo de orgullo, por lo bien que había reaccionado.

Los ojos cafés que tenia enfrente, se entrecerraron mientras lo miraban; abrió la boca para seguir hablando, pero, en ese momento sonó el teléfono y JungYunho maldijo entre dientes en japones. Después se alejo para contestar y se acerco el auricular al oído. Dijo algo en japones rápido y áspero, luego hizo una pausa. Sus ojos se deslizaron hacia Jaejoong.

-Tengo una llamada urgente d Francia, señor Kim. Sera solo un momento.

Pulso un botón del teléfono y pronuncio algo en francés, había cambiado de idioma rápidamente y con facilidad. Jaejoong observo un momento, aun aturdido por el dolor; después se dio cuenta que estaba distraído y podía irse. Se levanto y salio de la oficina.

Logro dominarse hasta que llego a casa; una vez que estuvo a salvo, rodeado por las paredes de su hogar, se derrumbo en el sofá y empezó a sollozar devilmente, ¿Nunca cesarían las criticas unánimes, los comentarios maliciosos, sobre su matrimonio con Shirota?, ¿Porque todos suponían automáticamente que era poco menos que un oportunista prostituto?. Durante cinco años había soportado el dolor, sin que nadie supiera como lo laceraban por dentro; sin embargo, sentía que ya no le quedaban defensas. ¡Dios santo, ojala Shirota no hubiese muerto!.

Pese a los años transcurridos, no se acostumbraba a no poder cumplir con él sus divertidas ocurrencias, a no tener su ironía y sofisticada sabiduría dándole fuerzas. Él jamas había dudado de su amor, pesar de las habladurías sobre su matrimonio y, Jaejoong siempre contó él poyo.Proporcionado seguridad financiera  y le había enseñado a administrar el dinero que le dejo en su testamento. ¡Pero le había dado mucho mas que eso! los bienes materiales que le había dado eran insignificante en comparación con los demás regalos: cariño, seguridad, amor propio, confianza en si mismo, Lo había animado a desarrollarse como hombre joven e inteligente; le había enseñado a conocer el mundo de la bolsa y de las inversiones, a fiar de sus instintos, se habían burlado de él por casarse con un joven como él, pero Shirota, lo había apreciado y cuidado. Cuando un hombre en sus cuarenta se casaba con un niño como Jaejoong, los chismosos lo atribuían como deseo de revivir viejos apetitos por parte de él.

Pero no había sido así, en lo absoluto. Shirota era un rico hombre al que Jaejoong había querido y, amado profundamente, pero, su relación y amor fue mas de un padre e hijo que de una pareja de casados, Shirota incluso había especulado sobre las ventajas de adoptarlo, pero al final decidió que las dificultades serian menores si se casaban. Deseaba que disfrutara de la seguridad que nunca había tenido; había crecido en un orfanato y se había obligado a ocultarse tras una muralla de huraña privacidad. Shirota estaba decidido a darle a ese niño que encontró comida, ropa y el mejor medio que pensó fue tomarlo como esposo.

El escándalo que provoco el matrimonio convulsiono; se publicaron artículos maliciosos sobre él joven esposo del señor Shirota. Jaejoong se sintió sorprendido y horrorizado al leer las numerosas noticias sobre los "ex amantes" que él "tenia". Su reacción había sido igual a la de Shirota: erguir la cabeza y no restar oídos a las difamaciones. El amor de ambos supero las pruebas y, él siguió siendo virgen mientras duro el matrimonio. Shirota jamas había insinuado que deseara lo contrario. Jaejoong era su única familia, un hijo para él, aunque no fuese de su sangre.

Habían sido sencillamente dos personas, que se hallaban solas en el mundo y se habian encontrado la una a la otra. Jaejoong era huérfano y Shirota era un hombre enfermo cuya primera esposa había muerto años antes y estaba solo sin familia. Acogió al receloso jovencito, le dio consuelo y afecto, e incluso se caso con él, para garantizar que nunca volviera a carecer de nada. Jaejoong por su parte veía en él el padre que nuca tuvo, el que le había dado tantísimo sin exigir nada a cambio.

En vida Shirota, no se molestaba por la falta de amigos de Jaejoong. Pero antes de morir le dijo que hiciera muchos amigos y fuera feliz. Pero como podría si las venenosas criticas seguían tan seguidas como antes. La mayoria de las personas se negaban a dirigirse la palabra y la otra mayoría lo trataban como un hombre fácil. Era evidente que encontrar amigos seria imposible. Mantener una actitud reservada no le ayudaba en nada.










miércoles, 21 de octubre de 2015

capitulo 3




PODER DE SEDUCCIÓN.




El teléfono empezó a sonar en cuanto abrió la puerta, pero él se detuvo un momento a ver como se encontraba jiji antes de responder. La gata seguía echada en su cesto; parecía muy tranquila. 

-Todavía no tienes ningún bebe? -pregunto Jaejoong mientras se dirigía hacia el teléfono-. A este paso, chica, cuando estarán completamente crecidos cuando nazcan -a continuación, descolgó el auricular y contesto-. Él señor Kim.

-Señor Kim, soy Jung Yunho -contesto una voz profunda, tan profunda que sus notas graves casi semejaban un gruñido; para sorpresa de Jaejoong esa voz y acento japones no le inspiraba miedo, todo lo contrario, le erizaba la piel. Oprimió con fuerza el auricular mientras le recorría una súbita oleada de calor. ¡QUE ESTÚPIDO!  se prendiendo a si mismo. 

-¿Si, señor Jung? -se obligo a decir y, luego se pregunto si su tono había sido descortés. Pero no iba a mentir al decir algo tan trillado como <estaba esperando su llamada, que gusto de oírlo>, aunque si era un gusto oír su voz, no se alegraba en absoluto su llamada; de hecho la conversación se adivinada desagradable en extremo.

-Quisiera concertar una cita con usted para mañana, señor Kim -explico él-. ¿A que hora le pareseria bien?

Sorprendido Jaejoong pensó que el propio Jung Yunho no parecía tan arrogante como su secretario; al menos, le había preguntado cuando le parecía bien, en vez de ordenarle que se presentara a una hora concreta.

- ¿Mañana sábado señor Jung?- dijo en voz alta.

-Ya se que mañana es fin de semana, señor Kim, -replico con voz profunda y un leve tono de irritación-. Pero, de todos modos tengo trabajo que hacer.

Aquel comentario se acercaba mas a lo que Jaejoong esperaba.

-En ese caso, cualquier hora esta bien. No tengo ningún compromiso para mañana.

-Muy bien. Mañana por la tarde, a las dos -Jung Yunho hizo una pausa y, luego dijo- :No me gustan los juegos, señor Kim. ¿Por que concertó una cita conmigo si no tenia intenciones de presentarse.

Molesto Jaejoong, repuso con frialdad.

-Yo no concerté la cita. Su secretario me telefoneo y me indico la hora a la que debía de presentarme; luego colgó antes que yo pudiera decir si aceptaba o negaba. Tuve que darme mucha prisa; hice un esfuerzo por llegar a tiempo y espere todo lo que pude, pero debía acudir a otra cita. ¡Si mi esfuerzo no fue suficiente , le pido disculpas!

El tono de Jaejoong dejaba perfectamente en claro que le traía sin cuidado lo que él podría opinar; no se detuvo a pensar si esa actitud era o no prudente. Lo indignaba que aquel miserable secretario se hubiera atrevido a insinuar que él había tenido la culpa.

-Comprendo -dijo Jung Yunho al cabo de un momento-. Soy yo quien debe disculparse, señor Kim. Y mis disculpas son sinceras. No volverá a ocurrir, Hasta mañana señor -se oyó un chasquido cuando colgó el teléfono.

Jaejoong colgó el auricular con fuerza y permaneció allí un momento, dando golpecitos en el suelo con el pie para dominar su genio. ¡Jung Yunho le había reclamado!. Casi empezaba a esperar con impaciencia aquella cita con el famoso señor Jung.

Al día siguiente cuando llego la hora d vestirse para la cita, Jaejoong dedico bastante tiempo para elegir que ponerse. Se probo varias prendas y, finalmente se decidió por un austero traje entallado de color vino, que le combinaba grandiosamente con su cabello, el cual convino con una camisa color crema de seda. Jaejoong no era consiente del aspecto que ofrecía...o se hubiera cambiado de ropa inmediatamente. De hecho, parecía una ángel que había caído del cielo; sus ojos negros reflejaban una luz única.

Estaba preparado para la cita; cuando entro en la oficina, a las dos en punto, el corazón le latía con impaciencia y tenia las mejillas sonrosadas. Al verlo entrar, el secretario se levanto con una prontitud que le indico a Jaejoong que había sido reprendido. Acompaño a Jaejoong al despacho.

-El señor Kim, señor -anuncio antes de salir y cerrar la puerta tras de él.

Jaejoong avanzo por el despacho con sus característicos andares y, el hombre que estaba sentado detrás de la mesa se levanto despacio mientras él se acercaba. Era alto, mucho mas alto que cualquiera que hubiera visto y, sus hombros se marcaban contra la tela de un traje gris oscuro de la mejor calidad, seguramente muy caro. Permaneció muy quieto, mientras lo observaba aproximarse; al llegar Jaejoong le ofreció la mano. El la tomó, pero, en lugar de estrechársela como Jaejoong le había invito a hacer, la alzo e inclino la cabeza de cabellos castaños. Poso los cálidos labios sobre sus dedos brevemente, antes de soltarle la mano y erguir nuevamente la cabeza.

Jaejoong contemplo unos ojos cafés bajo unas cejas perfectas, una arrogante nariz afilada. pómulos prominentes, labios rojos y en forma de corazón, con un bello lunar, era completamente el rostro de un guerrero espartano, pensó Jaejoong. JiHyo tenia razón, este hombre era implacable, pero él no se sentía amenazado. Se sentía entusiasmado, hechizado, como si se hubiera hallado con un tigre feroz al que podría controlar si obraba con cuidado. Su corazón parecía querer salir de su pecho y, para disimular sonrió y murmuro: 

-¿Intenta seducirme para que cambie cambie mi voto en el sentido que desea, antes de recurrir a la aniquilación?.

Sorprendentemente, él le devolvió la sonrisa.

-Tratándose de un hombre tan bello, siempre pruebo seducir primero -contesto con un tono que parecía aun mas profundo que el de la noche anterior, durante la breve charla telefónica.

-¿De verdad? -fingió Jaejoong sorpresa-. ¿Y suele darle resultados?

-Normalmente si -admitió él, sin dejar de sonreír-. Pero me da la sensación, señor Kim, que usted sera una excepción?

-Quizá porque es usted un hombre singularmente astuto, señor Jung Yunho-. dijo Jaejoong

El soltó una carcajada y le hizo un gesto para que se sentara en la silla situada frente a la mesa-. Por favor señor Kim, siéntese. Si vamos a discutir, hagamoslo cómodamente.

Jaejoong se sentó y dijo impulsivamente:

-Su acento es japones, pero usted es coreano, ¿verdad?

-Aprendí hablar japones cuando me fui a vivir a Japón -explico él-. Me temo que aunque quisiera no puedo borrar mi acento. ¿Ha vivido usted en Japón?

-Algo mas de cinco años, un poco antes de casarme. 

-Debió ser un niño cuando se casó - observo él arrugando con extrañeza la frente-. Pensé que seria usted mayor, que tendría unos treinta años, pero veo que no.

-Tenia dieciocho años cuando me casé -empezó a sentirse tenso Jaejoong, presintiendo una critica como las que había soportado, tantas veces en el trascurso de los anteriores cinco años.

-Poco mas que un niño, como le he dicho. Supongo que habrá infinidad de hombres que se casan y tienen hijos a los dieciocho años, pero, el hecho que eligiera un marido que podría ser su padre, lo hace verse mas joven.

-No veo razón alguna para hablar de mi matrimonio. Creo que el asunto aquí son mis acciones.

Él sonrió pero, su sonrisa era la de un depredador; no había ni rastros de humor en ella.

-Tiene usted toda la razón -reconoció-. Sin embargo, creo que resolveremos esa cuestión con suma facilidad. Cuando vendió su cuerpo y juventud a un hombre que estaba en su lecho de muerte, dejo claro que el dinero ocupa una posición muy elevada en su lista de prioridades. Lo único que debemos discutir es la cantidad.





NOTA: Espero les guste. Mañana publicare dos capitulos. Gracias por leer.