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miércoles, 11 de noviembre de 2015

capitulo 2 : Dolor







POR AMOR.






Jaejoong bajo de su auto y camino en dirección al jardín tercero de su casa, mientras trataba de olvidar lo ultimo que había escuchado de Yunho esa tarde; caminaba con la cabeza agachada y sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón, cuando sintió que unas fuertes manos lo agarraron con crueldad, lastimando sus brazos, giro la cabeza para ver quien lo trataba así, encontrándose con Woo Bin.



-¡suéltame! ¿Qué te pasa? –gruño con enojo Jaejoong mientras trataba de soltarse.



-Lo siento Jae, pero tengo ordenes de llevarte al despacho, tu padre pidió verte en cuanto llegaras a casa –dijo mientras lo sujeta con mayor fuerza para arrastrarlo hasta adentro de la casa.



Jaejoong no entendía porque su padre necesitaba verlo con urgencia, pero un miedo abrazaba su cuerpo mientras era obligado a caminar.



Cuando llegaron tembló, vio a su padre sentado en su enorme sofá, su madre estaba tirada en el suelo con unas cuerdas sujetándole las manos, ahí supo que algo había hecho y temía por lo peor.



-Señor, el joven Jaejoong esta aquí –dijo Woo Bin, para después hacer una inclinación de noventa grados y retirarse.



Jaejoong vio que su madre estaba llorando y tuvo el impulso de correr y abrazarla, pero sintió a su padre aproximarse a él, y respiro hondo.



-¿Te has estado revolcando con el maldito hijo de los Jung? ¿Me has desobedecido? ¿Te has estado burlando de mi a mis espaldas? –Grito su padre y lo agarro fuertemente del cabello y le golpeo la cara mandándolo directamente contra el piso, Jaejoong escupió sangre sintiendo un dolor insoportable.



-Ahora te castigare, no quería volverte hacer daño, pero pareciera que a ti te gusta  llevarme la contraria. Creo que ya no recuerdas lo que paso hace años y ahora te burlas de mi.



El hombre se alejo de él, en dirección de su madre y la sujeto del cuello, haciendo que gimiera de dolor y rogara porque parase.



-¡Woo Bin! ¡ven ahora mismo! –ordeno el señor kim.



Woo Bin entro en el despacho con expresión dura.


-Agarra a Jaejoong y sígueme –volvió a dar ordenes el señor kim.



El padre Jaejoong se quito un collar que siempre mantenía puesto de oro y en el tenia una llave y se dispuso abrir con ella una puerta que se mantenía oculta atrás de una enorme pintura.



La habitación que estaba al abrir la puerta era oscura, la única luz que iluminaba el lugar era una pequeña lámpara antigua; la habitación olía a humedad y lodo, no habían muebles a excepción por una mesa que se situaba en medio de el gran cuarto, y frente a esta una silla; las dos estaban totalmente equipadas con correas y cadenas para mantener inmóvil  a sus ocupantes; parecía una habitación donde psicópatas o asesinos realizaban sus torturas.



Era así como Jaejoong pensaba de su padre; lo veía  como un enfermo mental, capaz de asesinar a cualquiera que se pusiera en su camino.



Jaejoong tembló al ingresar a la habitación, sintiendo un dolor en el estomago. No podía estar pasando esto,no podía volver a vivir esta pesadilla. Se había jurado a no permitir que volviera a suceder esto, había hecho todo lo que su padre le ordenaba, para no despertar su ira, y durante seis años había conseguido parar que su padre le diera los malditos castigos.



No podía huir, no podía abandonar a su madre, si ella no estuviera Jaejoong juraba que hace mucho se hubiera quitado la vida, para acabar con su pesadilla.



Jaejoong sintió como era arrastrado hasta ser sentado en la silla y amarrado.



-Sopórtalo Jae, y has lo correcto para que él te perdone –susurro casi inaudiblemente Woo Bin, mientras lo amarraba con fuerza a la silla, y luego se alejo.



-¿Ves lo que ocasionas hijo? –dijo el hombre acercándose a él, para luego darle un fuerte golpe en el estomago, haciendo gritar a Jaejoong de dolor.



-Nada de esto estuviera pasando, si no le hubieras abierto las piernas y dejado que te perforara el culo ese maldito, pero de él me encargare después –dijo molesto el padre de Jae.



-Así que ahora seras castigado y entraras en razón; veo que ahora ya no te importa tu madre, prefieres a ese estúpido –hablo para luego alejarse de él.



-¡DÉJALA! No la toques –grito en forma de suplica Jaejoong, llorando al ver a su padre amarrar a su madre a la gran mesa, donde hace mucho tiempo había visto como mato a un chico que le gustaba.



-por favor, padre, no le hagas daño –seguía suplicando Jaejoong con dolor-. Golpea me a mi no a ella

.
-jajaja –articulo irónicamente el hombre –sabes que no puedo golpearte, te necesito en pie mañana.



Los gritos de dolor y desesperación , inundaron la habitación; la sangre salpicaba el rostro de Jae y este se retorcía tratando de liberarse, mientras su padre destrozaba la espalda de su madre.



Desde pequeño, siempre que Jaejoong mostraba debilidad o desobediencia, su padre castigaba a alguien mas, a veces mataba a sus mascotas, o a veces era él azotado hasta desmayarse, siempre lo mantenía solo y encerrado en su habitación hasta que entendiera quien mandaba y rogara por él perdón. Así que Jaejoong con el paso de los años había crecido solo, se limitaba a mostrar sus sentimientos por miedo a que su padre lo descubriera y terminara castigándole.



Jaejoong se había criado con odio, sin amor, a sus veintiséis años, nunca había tenido una relación, nunca había conocido el amor verdadero, ni ningún amigo. Su padre se había encargado de asesinar a los hombres que se le acercaban. Ni siquiera había perdido su virginidad por deseo o por decisión propia; había sido arrebatada a sus veinte años, cuando se negó a matar a un inversionista que había estafado a su padre; así que en castigo, su padre le ordeno a Woo Bin que lo tomara, y si se resistía, podía golpearlo tanto como él quisiese había ordenado.



Aunque Jaejoong se resistió, peleo y grito, no pudo detener a Woo Bin, pero este tampoco lo golpeo y trato de ser lo mas gentil que pudo. Desde entonces Jaejoong nunca se acostó con ningún otro hombre, cada vez que un hombre se le acercaba para tener sexo con él, Jaejoong lloraba y gritaba, recordando su violación; pero cuando conoció  a Yunho  olvido todo su miedo y se entrego a él, arriesgando su vida y la de su madre.



Ahora después de de tanto tiempo Jaejoong, volvía a revivir sus miedos, y sufría viendo a su madre morir a manos de su padre, hasta que perdió el conocimiento.




La luz se perdió y la oscuridad sumergió a Jaejoong en ella.