menu

sábado, 24 de octubre de 2015

capitulo 8





PODER DE SEDUCCIÓN.




 -Te deseo , Jaejoong; y no creas que cediéndome esas acciones vas a conseguir que desaparezca de tu vida-. Dijo Yunho tratando de acercar mas a Jaejoong.

-¿Y como lo conseguiré? -inquirió Jaejoong tensando los labios-. ¿Que precio habré de pagar para que me dejes en paz?

Una expresión de ira casi salvaje cruzo el semblante de Yunho; despues sonrió y, su sonrisa le heló la sangre a Jaejoong. Los ojos cafés recorrieron su rostro y sus labios.

-¿Precio?-. Tu sabes cual es el precio para que te dejase en paz... con el tiempo. Quiero saciarme de ti, marcarte con mis caricias tan profundas que jama seras libre, para cuando otro hombre te acaricie, pienses en mi y desees que yo estuviese en su lugar.

El pensamiento, la imagen que evocaba , resultaba demoledor. Jaejoong abrió los ojos de par en par y lo miro horrorizado.

-NO -dijo con voz espesa-. ¡OH, NO! ¡ESO JAMAS! 

-No estes tan seguro -se burlo Yunho-. ¿Crees que no seria capaz con cualquier resistencia que pudieras oponer? y no estoy hablando de forzarte, Jaejoong; estoy hablando de deseo. Puedo hacer que me desees, que ansíes con tal intensidad que te haga el amor que llegues a pedírmelo de rodillas.

-No! -Jaejoong meneo la cabeza aterrorizado por la idea de que Yunho pudiera llegar realmente a forzarlo. No se lo permitiría. Nunca. Había soportado un infierno en vida porque todos lo veian como un cazafortuna, pero jamas se rebajaría a ser un amante una aventura de este hombre-. No lo comprendes? susurro entre cortadamente-. ¡NO QUIERO TENER RELACIONES DE NINGUNA CLASE CONTIGO NI CON NINGÚN OTRO HOMBRE.!

-Eso me parece muy interesante - dijo Yunho, mirándolo con los ojos entre cerrados-. Comprendo que tus deberes maritales para con un enfermo postrado en cama te resultaran repulsivo, pero es imposible que todos tus amantes fueran tan malos. Y no me vengas con que fuiste al matrimonio puro como la nieve, porque no te creeré. Un inocente jamas se vendería con un enfermo. Y, ademas, hay muchos hombres que afirman haberte conocido.

Jaejoong trago saliva para reprimir una súbita sensación de nauseas y alzo de golpe la cabeza. Con faz pálida y los ojos negros inflamados dijo:

-Al contrario, ¡Shirota era un Ángel! Fueron otros hombre como usted que me dejaron el regusto amargo. Y creo señor Jung que usted, pese a su dinero, me produce el regusto mas amargo de todos.

Jaejoong se dio cuenta que había ido demasiado lejos. La expresión de Yunho se torno rígida y Jaejoong solo dispuso de unos segundos para darse cuenta de su segundo mayor error, pero no antes de que la mano que lo aferraba se tensara y tirase de él, ocasionando que las copas cayesen y se rompieran en un estruendo fuerte. Yunho apretó los labios de Jaejoong con los suyos y mordió con fuerza, ocasionando un grito por parte de Jaejoong que fue ahogado por la presión de la boca de Yunho. Los murmullos aumentaron a su espalda, noto una ráfaga de de luz en sus parpados, pero el beso se prolongo mas y mas, Yunho no lo soltaba. Lo embargo el pánico y un gemido de angustia broto de su garganta. Solo entonces Yunho se retiro, pero seguía sujetando a Jaejoong y contemplo sus labios temblorosos y rojos. Por fin , lo soltó y con cuidado ocupo de nuevo su silla.

-No vuelvas a provocarme -dijo entre dientes-. Te lo advertí, Jaejoong, y estos solo son besos la próxima vez te arrinconare y te despojare de tu ropa y te demostrare lo mucho que te gustara estar conmigo.


Jaejoong no se atrevía a alzar la vista, sentía ganar de golpearlo hasta que muriera, pero lo que mas deseaba era salir corriendo y esconderse. La ráfaga de luz que habia notado era un flash de cámara podía estar seguro y, se encogió. El festín que se daría la prensa con esa foto. Lucho con los nervios y tomo la botella de vino y se la llevo a la boca tomando dos tragos grandes sin dificultad.

Un camarero que recogía incomodo los restos de las copas caídas, lo miraba con disgusto, se retiro al terminar de limpiar y regreso con dos cartas y, Jaejoong no quería comer, vomitaría si lo hacia.

-No conseguirás nada enojado -dijo Yunho-. no te lo permitiré Jaejoong. Te gustaría venir conmigo mañana a navegar? Según el pronostico del tiempo, hará un día cálido y soleado, y asi podrás conocerme mejor y cambiar tu forma de ver las cosas.

-NO, dijo Jaejoong- no quiero verte nunca mas.

Yunho se rió y dijo:

-Pareces un niño enfadado -murmuro-. ¿Por que no pataleas y gritas diciendo que me odias? Asi tendré el placer de domarte. Que lucharas conmigo y rodáramos en el suelo y se te acabaran las fuerzas y te quedaras quieto disfrutando debajo de mi, eso seria magnifico.

-No te odio -respondió Jaejoong, recobrando un poco su compostura, incluso se las arreglo para mirarlo con frialdad-. No malgastare mis energías golpeándote y odiándote, porque estas de paso. Una ves que te haya vendido las acciones, no volveré a verte nunca mas. Y no creo que derrame muchas lagrimas por tu ausencia.

-No permitiré que sigas engañándote -repuso Yunho-. No estoy de paso; he cambiado de planes y tu figuras en ellos...Me quedare en Corea algún tiempo, el que haga falta. No te resistas, cariño; solo conseguirás perder un tiempo que podríamos emplear mejor haciendo otras cosas.


-Debes tener un ego enorme, pareces incapaz de creer que sencillamente no me gustas. Muy bien, si para liberarme de ti tengo que estar contigo, cuando me lleves a casa subimos a mi habitación y podrás satisfacer tus pequeñas necesidades.

El rostro de Yunho había adquirido una exprecion dura mientras Jaejoong hablaba.

-Te arrepentirás  de haber abierto la boca; me pediras disculpas por lo que has dicho.¿Que suba contigo a tu habitación? ¡No creo poder esperar tanto tiempo!


Jaejoong tenia que salir de allí. Se levanto con intenciones de irse, pero Yunho lo sujeto.


-No, no iras a ninguna parte hasta que acabemos de comer y luego te ire a dejara tu casa.


Pero Jaejoong no probo la comida.


-No vas a comer? -inquirió Yunho


-No, tengo hambre, no me lo estoy pasando bien, dijo-. Me has trastornado el estomago.


-Yunho sonrió ante lo dicho por Jaejoong.


-Tu no has trastornado el mio; pero si has trastornado mi organismo en muchos aspectos. Después de conocerte absuelvo a Shirota por toda su actuación de necedad. Eres el hombre mas bello que he visto, incluso cuando me insultas.

-Shirota era el hombre menos necio que he conocido nunca. Sabia exactamente lo que hacia en todo momento.

- ¿Me estas diciendo que sabia que te habías casado con él por su dinero?

-No he dicho nada semejante -replico Jaejoong-. Si has terminado de cenar, quisiera irme ya.

-¿Quieres irte ya a tu casa? Si no recuerdo mal me invitaste a tu habitación. Acepto tu invitación.


-Me habrás mal interpretado -dijo Jaejoong-. Jamas te dejaría entrar en mi casa y menos en mi habitación.


-Mi apartamento servirá igualmente, o la calle , si te pones dificil.


-Vamos a ver -dijo Jaejoong

-Me desearas, Jaejoong -dijo Yunho con absoluta seguridad.

Con un movimiento Jaejoong se puso de pie, decidido a salir de ese lugar.








capitulo 7




PODER DE SEDUCCIÓN.





 Jaejoong sentía unos labios suaves y dulces sobre los suyo, y se dejo llevar cerrando los ojos y abriendo la boca para corresponder el beso, no sabia que hacer, sus movimientos eran torpes, pero, Yunho entrelazo sus lenguas y mordió el labio inferior de Jaejoong, haciendo que este gimiera de dolor y placer. Yunho se retiro muy despacio de los labios de Jaejoong y, sonrió al ver que este aun mantenía los ojos cerrados, respirando agitadamente. 

Jaejoong abrió los ojos y, vio a él hombre que estaba frente a él, sonriendole con unos ojos profundos y oscuros de deseo, que le erizaban la piel. No supo que decir, no quería hacer un escándalo y si le reclamaba, ¿volvería a besarlo? No, se dijo mentalmente.

-Necesito ir al baño -dijo Jaejoong, levantándose de la silla sintiendo que las piernas se le desmallaba.

-¿Creeré que entendiste, verdad? -dijo en tono de burla Yunho, viendo que Jaejoong se alejaba sin responder.

Cuando Jaejoong entro al baño, observo que no había nadie mas y se dirigió a toda prisa a un espejo rectangular que se encontraba frente a las puertas de los baños, se vio por unos segundos, pensando como detener a ese hombre, preguntándose porque lo había besaba y lo peor, como podía dejarse. Luego recordó que todo esto era una estrategia de Jung Yunho para seducirlo y tener lo que buscaba, así que se dijo que no lo dejaría ganar, no podia demostrarle el efecto que producía en él y, que cuanto antes tenia que venderle sus acciones para no verlo nunca mas. Le sonrió a su reflejo antes de salir del baño dirigiéndose a la mesa donde estaba su acompañante. Se sentó y se comporto como si nada había pasado entre ellos.

-No estas enojado, o si? -dijo Yunho con una irónica sonrisa.

-Me parece señor Jung, que seré tan dulce y encantador como me sea posible para que usted no se me acerque mas-. dijo Jaejoong con una sonrisa

-Siendo dulce y encantador también conseguirás que te bese -bromeo Yunho con voz ronca-. ¡Creo que de un modo u otro yo saldré ganando! Y te prometo que te besare de nuevo como vuelvas a llamarme "señor Jung". Intenta llamarme Yunho. No te resultará tan dificil después del beso.

-Si ese es tu deseo -Jaejoong le sonrió. Era el momento adecuado para hablarle de las acciones y parar con su juego-. Quiero decirte que he decidido venderte mis acciones, así que no tienes porque seguir jugando.

-Olvídate de las acciones murmuro Yunho-.No hablemos de ellas.

-Pero si me invitaste a cenar y estas tratando de seducirme por eso -protesto Jaejoong

-Cierto, aunque sin dudarlo habría buscado cualquier otro pretexto, para tenerte aquí -embozo una sonrisa perversa-. El joven aniñado y con el rostro lleno de lagrimas me resultaba muy tentador, sobre todo por que detrás de ese joven hay uno muy seductor.

Jaejoong meneo la cabeza.

-Creo que no me has entendido Yunho. Las acciones son tuyas. No tienes por que seguir con esta farsa.

Por un momento los parpados de Yunho se cerraron y respiro profundamente.

-Muy bien, dado que insistes en el asunto, hablemos de las malditas acciones y acabemos de una ves. ¿Por que has decidido venderlas?

-Mi asesor financiero, Song Ji Hyo, ya me había dicho que era preferible venderlas antes de enfrentarme a ti. Estaba dispuesto a vender pero, me irrito tu conducta, así que me negué a hacerlo. No obstante, JiHyo tenia razón como siempre; no puedo luchar contra ti . No sera necesario que pagues la cantidad astronómica que pensabas. Con el precio en bolsa  bastará.

Yunho se enderezo y dijo bruscamente.

-Ya he dicho que pagare lo que sea y no pienso echarme para atrás.


-Pues tendrás que hacerlo, porque solo aceptare el precio de su valor en bolsa -Jaejoong lo vio con calma pese al estallido de cólera que vio en el rostro de Yunho.

-Yunho dijo algo áspero y breve el francés.

-No comprendo como puedes rechazar la suma que te daré. Es una estupidez.

-¡Ni yo comprendo como conservas tu fortuna si te empeñas en hacer tratos absurdos! -repuso Jaejoong.

Por un momento, los ojos de Yunho lo atravesaron como un cuchillo. Después, un estadillo de risa broto de su garganta y echo la cabeza hacia atrás sin poder parar de reír.

Las demás personas en el restaurante los miraban con odio, queriendo callar a Yunho, pero este seguía riendo sin parar.

Jaejoong no entendía nada, solo observaba los dientes blancos y los hermosos labios del hombre que tenia enfrente. Nunca había visto a un hombre reírse así y que se viera completamente varonil y sexy.

Ajeno a los presentes Yunho se inclino hacia adelante otra vez y tomo la manó de Jaejoong.

-Eres absolutamente encantador  -susurro con voz ronca-. Solo por el hecho de haberte conocido ha valido la pena perder la absorción de Dryden. Creo que no regresare a Japón tan pronto como pensaba.

Jaejoong se quedo mudo, con los ojos bien abiertos como platos. Parecía hablar en serio; ¡Si, este hombre tenia interés en él!


Con la llegada del vino, la penetrante mirada de Yunho le dio a Jaejoong una bienvenida tregua. Aunque fue momentánea. En cuanto volvieron a quedar solos, Yunho dijo arrastrando la voz:

-¿Te incomoda que me sienta atraído por ti? Creí que para ti seria algo normal, despertar el deseo de un hombre.

Jaejoong trato de retirar la mano, pero los dedos de Yunho lo sujetaron con firmeza y se negaban a soltarlo. alzo la mirada para mirarlo, con sus ojos negros relampagueando.

-No creo que te sientas atraído por mi -dijo con aspereza Jaejoong-. Creo que aun intentas ponerme en mi lugar porque no me inclino ante ti, ni te beso los pies. Ya te he dicho que esas acciones son tuyas. Haz el favor de soltarme la mano.

- Te equivocas -aseguro Yunho, apretando la mano hasta hacerle daño; Jaejoong hizo una mueca-. Todos los nervios de mi cuerpo han estado gritando desde el momento en que entraste a mi despacho esta tarde. Te deseo , Jaejoong; y no creas que cediéndome esas acciones vas a conseguir que desaparezca de tu vida.