menu

martes, 20 de octubre de 2015

capitulo 2



PODER DE SEDUCCIÓN. 





Apenas habían pasado unos minutos después de la charla que Jaejoong había tenido con JiHyo, cuando sonó el teléfono y Jaejoong se levanto para contestar, con sus movimientos suaves y elegantes como los de un gato. Encajo el auricular entre la cabeza y el hombro.

-Residencia Kim. 

-Quisiera hablar con él señor Kim, por favor-. dijo una voz de hombre fría e impersonal. ¿Seria Jung Yunho ya?- pensó Jaejoong.

-Yo soy él señor Kim- respondió.

-Soy el secretario del señor Jung, señor Kim, el Señor Jung desearía verlo esta tarde, ¿A las tres y media?

-¿A las tres y media? -repitió Jaejoong echando una ojeada al reloj. Eran casi las dos.

-Gracias, señor Kim -dijo la voz con satisfacción-. Le diré al señor Jung que vendrá. Que tenga un buen día.

El clic del auricular hizo que Jaejoong se retirase el teléfono de la oreja y lo mirase con incredulidad.

-Vaya, menudo tipejo -musito depositando el auricular en su sitio. Era posible que el secretario hubiese interpretado su sorpresa como confirmación, pero su intuición le decía otra cosa. Simplemente no había esperado que él protestase y, de nada le habría servido hacerlo.

-¿Quien era cariño? -inquirió JiHyo con voz ausente, recogiendo los documento que había llevado para que Jaejoong los firmase.

-El secretario del señor Jung. Me han convocado ante su real presencia...a las tres y media de esta misma tarde. 

JiHyo enarco sus cejas de asombro. 

-Pues te aconsejo que te des prisa y te prepares para la guerra.

-Tengo cita con el dentista a las cuatro y cuarto -dijo Jaejoong en tono preocupado. 

-Cancélala.

Él la miro con frialdad y ella se echo a reír.

-Te pido disculpas cariño y, retiro mi sugerencia. Pero ten cuidado y recuerda que te conviene vender tus acciones en lugar de luchar contra Jung Yunho. Ahora tengo que irme, pero te llamare mas tarde.

-Bueno, adiós -Jaejoong la acompaño hasta la puerta.

A continuación subió apresuradamente para darse una ducha y se entretuvo eligiendo que ponerse. No sabia que era lo mas adecuado, así que paso unos minutos examinando su guardarropa; por fin, impacientándose, saco un traje azul y una camisa blanca y se vistió. Era un traje clásico y sencillo, el cual completo con zapatos negros. Se vio al espejo asegurándose de no verse tan joven e inmaduro. 

No era muy alto y, debido a su delgada constitución, solía parecer un jovencito de dieciséis años si no recurría a ciertos trucos para conferir madurez a su aspecto. Vestía trajes sencillos y elegantes siempre que podía. Se peino el cabello castaño rojizo de tal forma que resaltaban cada perfecta linea  del rostro y hacia menos obvia su juventud. Se puso una pisca de maquillaje y se vio por ultima ves al espejo para confirmar su peinado y, practico su expresión fría. No se detuvo a observar sus grandes y negros ojos, ni la provocativa curva de sus labios. El mundo de los flirteos y las aventuras sexuales estaban tan desarraigado de su subconsciente, que no se veía a si mismo como un hombre deseable o guapo. Era a penas un niño cuando Shirota lo tomo bajo su protección, un niño huraño, introvertido y receloso pero, él lo convirtió en un hombre responsable; sin embargo, jamas intento enseñarle nada del aspecto físico del matrimonio. A sus veintitrés años, la virginidad de Jaejoong seguía tan intacta como el día de su nacimiento.

Cuando estuvo listo, consulto de nuevo el reloj y comprobó  que disponía de tres cuartos de hora para llegar hasta el edificio de ConTech. Con el trafico que había en Seúl, necesitaría cada minuto de ese tiempo. Agarro rápidamente el bolso y se dispuso abajar para echar un vistazo a su gata, jiji, que estaba preñada. Jiji se hallaba echada en su cama, durmiendo plácidamente pese a la grotesca hinchazón del vientre. Jaejoong se aseguro de que tenia agua en el plato; luego salio y se dirigió a su coche, un modelo deportivo de color rojo oscuro.

Los semáforos le fueron favorables, de modo que Jaejoong salio de el ascensor de la planta correspondiente de ConTech a las tres y veintinueve minutos exactamente. La recepcionista le indico el camino hacia el área de dirección y, Jaejoong abrió la pesada puerta de madera de roble a la hora convenida. 

Ante ella se extendía una amplia habitación, discretamente amuebladas con sillas tapizadas en marrón y oro y una maqueta de colores chocolate. Situada junto a unas enormes puertas dobles había una mesa de gran tamaño, tras la cual se hallaba sentado un hombre delgado y moreno, que se levanto al ver a Jaejoong.

Sus ojos negros y fríos lo miraron de arriba a bajo mientras cruzaba la habitación y se acercaba a él y, Jaejoong empezó a sentirse como si acabara de quebrantar alguna ley.

-Buenas tardes - dijo manteniendo un tono de voz neutro-. Soy él señor Kim. 

Los ojos negros del hombre lo recorrieron de nuevo, casi con desprecio. 

-Ah, si. Haga el favor de tomar asiento, señor Kim. Lamento que el señor Jung siga ocupado. Pero podría recibirlo en breve.

Jaejoong hizo una inclinación de cabeza, selecciono una de las confortables sillas, se sentó y cruzo las piernas con elegancia. Procuro que no trasluciera expresión alguna a su rostro, pero interiormente tenia deseos de sacarle los ojos al joven. Su actitud lo saco de quicio; tenia un aire de condescendencia que le hacia desear borrarle aquella engreída cara. 

Al cabo de diez minutos se pregunto,si tendría que esperar allí indefinidamente hasta que el gran señor Jung se dignase recibirlo. Miro el reloj y decidió aguantar otros cinco minutos;  después tendría que irse si quería llegar a tiempo a su cita con el dentista.

El interfono de la mesa rompió ruidosamente el silencio y, Jaejoong alzo los ojos mientras el secretario descolgaba uno de los tres teléfonos. 

-Si, señor -dijo secamente antes de colgar el auricular. Extrajo una carpeta de uno de los archivos metálicos que había a su lado y después lo llevo a la gran oficina de al lado. Regreso casi inmediatamente y cerro las puertas dobles tras él. Por lo visto. Jung Yunho aun tardaría en poder atenderlo y los cinco minutos ya habían pasado. Jaejoong descruzo las piernas y se levanto.

El secretario enarco fríamente las cejas, interrogándolo sobre sus acciones. 

-Tengo que acudir a otra cita -explico él con tranquilidad, negándose a pedir disculpas por su marcha-. Quizá el señor Jung pueda llamarme cuando disponga de mas tiempo. 

En el semblante del secretario se dibujo una palpable expresión de indignado asombro mientras Jaejoong recogía su bolso y se disponía a irse. 

-Pero no puede usted marcharse...empezó a decir.

-Claro que puedo -lo interrumpió él, abriendo la puerta-. Que tenga buen día.

Camino hasta el coche haciendo repiquetear con furia los zapatos sobre el suelo, pero respiro hondo varias veces antes de poner el motor en marcha. Era absurdo permitir que la actitud de aquel hombre lo alterase; podía tener un accidente, se dijo. Simplemente haría caso omiso de lo ocurrido, como había aprendido a hacer cuando lo criticaron tras casarse con Shirota. Había aprendido a ser fuerte, a sobrevivir.

Después de la visita al dentista , que duro poco tiempo, pues se trataba simplemente de la revisión anual, Jaejoong condujo hasta  la pequeña tienda de ropa que su vecino y amigo Junsu , tenia y, ayudo a cerrarla.  Aprovecho para echar un vistazo a la ropa y eligió dos pijamas nuevas que acababan de recibir, debido, tal vez, a que no había tenido nada bonito mientras crecía, a Jaejoong le encantaba la ropa y no podía resistirse a comprarla, aunque en otras cuestiones fuese mucho mas austero. A Shirota siempre le hacia gracia lo alegre que se mostraba su pequeño con un nuevo traje, o unos vaqueros o zapatos; daba igual lo que fuera, mientras fuese nuevo y le gustara.

El recuerdo le hizo esbozar una sonrisa triste mientras le pagaba a Junsu, el importe de las pijamas: nunca dejaría de añorar a Shirota y, se alegraba de haber podido ofrecerle un poco de alegría a sus últimos años de vida.

-Caray, ha sido un día ajetreadisimo -suspiro Junsu mientras hacia caja-. Pero se ha vendido bastante; la gente no ha entrado simplemente a mirar, como otras veces. Yoonchu estará encantado; le prometí que podría comprarse ese juego del que se ha encaprichado, si las ventas hiban bien esta semana.

Jaejoong dejo escapar una risita. Yoonchu era adicto a los juegos y llevaba dos meses suspirando por ese magnifico juego que deseaba poseer a toda consta; de lo contrario se sentiría eternamente desgraciado. Al principio, Junsu se tomaba a broma sus funestas predicciones, pero finalmente accedió a comprar el juego nuevo. Jaejoong se alegraba que sus amigos pudieran permitirse algunos lujos. La tienda de ropa había dado un vuelco a su economía, porque lo que Yoonchu ganaba como contable no era suficiente para mantener una familia joven en los tiempos que corrían.

Al morir Shirota, Jaejoong se había sentido incapaz de seguir viviendo en el lujoso ático sin él, de modo que opto por mudarse. Compro una vieja casa de estilo victoriano que había sido reconvertida en un dúplex y se instalo en la parte vacía. Yoonchu, Junsu y sus traviesos gemelos de cinco años, minho y taemin, ocupaban la otra parte de la vieja casa; los dos hombres se habían hecho amigos poco a poco. Jaejoong vio como Junsu tenia que vigilar el presupuesto y hacerse la ropa él mismo y, fue su habilidad con la moda que le dio una idea.

Los Park no poseían el capital necesario para abrir una tienda, pero él si, y cuando encontró la pequeña y acogedora tienda, no se lo pensó dos veces. En un mes, el establecimiento había sido re-modelado y estaba en marcha, con el nombre de LA MODA DE JUNSU, escrito en el letrero de la puerta. Min y Tae hiban al jardín de infancia y Junsu se ocupaba felizmente de la tienda. Antes de un año Junsu había devuelto a Jaejoong su dinero y se sentía lleno de satisfacción. 

Una vez cerrada la tienda, Jaejoong llevo a Junsu en el coche a recoger a Min y Tae. Los gemelos pasaban el mayor tiempo en el colegio.

Cuando Jaejoong se detuvo y salio del coche, los dos niños salieron corriendo hacia él, dando chillidos.

-¡Hola, tío Jaejoong!¿Nos has traído caramelos?

Era un regalo habitual, Jaejoong no lo había olvidado. Mientras los pequeños comían felices, se instalaron en el coche y regresaron a casa.

Junsu invito a Jaejoong a cenar con ellos, pero este declino la invitación porque no le gustaba molestar demasiado. Se dirigió a su casa, el teléfono empezó a sonar en cuanto abrió la puerta, pero él se detuvo un momento a ver como se encontraba jiji antes de responder. La gata seguía echada en su cesto; parecía muy tranquila. 

-Todavía no tienes ningún bebe? -pregunto Jaejoong mientras se dirigía hacia el teléfono-. A este paso, chica, cuando estarán completamente crecidos cuando nazcan -a continuación, descolgó el auricular y contesto-. Él señor Kim.

-Señor Kim, soy Jung Yunho -contesto una voz profunda, tan profunda que sus notas graves casi semejaban un gruñido. 




NOTA: Espero les guste. Este capitulo es un poco largo pero, espero puedan leerlo sin problemas. 

18 comentarios:

  1. Gracias por haber actualizado *-* me gusto mucho este capitulo.

    Ya quiero que Jae y Yunho se encuentren ~~
    De seguro que ambos caeran a la primera ����

    Y como es eso de que Jae estuvo casado con Shirota?? Lo bueno es q aun es virgen XD Yunho le quitara la virginidad XD

    Tengo una duda..... habra lemon???���� espero que si.

    ResponderEliminar
  2. En serio, me encanta esta adaptación!! Aun esperando a que Jae se reuna con YunHo

    ResponderEliminar
  3. Jajaajajajaja esta bien jae nadie puede hacerte esperar ya me imagino la cara de yunho cuando lo dijeron que te fuiste jejejeje
    Gracias x el capi

    ResponderEliminar
  4. me encanta la actitud de Jae que no se deje de nadie y a ese secretario le debería de poner en su lugar que no le puede obligar a que espere pues que se cree que el no tiene mas que hacer que esperar hasta que se le pegue la gana o k pero ya le busco Yunho y corro a leer que le dirá
    GRACIAS por el capitulo esto se pone bueno

    ResponderEliminar
  5. O.O jaejoong se dio a respetar, me gusto, asi debe ser, no dejarse manipular ni menospreciar por los demás. Muy bien jae. Ahora q le dirá yunho?

    ResponderEliminar
  6. Me gusto que se fuera de la oficina, osea su tiempo tambien es valioso, ese secretario no me late mucho

    ResponderEliminar
  7. El Yoosu tiene hijos y gemelos!!! Que lindo >< ya quiero que jae se encuentre con Yunho

    ResponderEliminar
  8. Así es Jae que piensa que no tienes mas cosas que hacer que sea creído muy bien me encanta tu aptitud y carácter no te dejes Jaejoong ....kyyaa el Yoosu con gemelitos tan lindos ^^ ....oh y ahora el mismísimo señor Jung te a llamado que pasara

    ResponderEliminar
  9. Jaejoong virgen ? O.o pero si antes ya estaba casado no ?
    Me gustó que Jae no esperare las ganas de Yunho xD y ahora el lo llamo *0* ya quiero saber masss
    El Yoosu con gemelos. ..!!!:3

    ResponderEliminar
  10. Encuentro fallido xD me gusto q jae s largara *.* quien se cree Yunho para citarlo y no atenderlo e.e gracias por la actu!

    ResponderEliminar
  11. Pues que se cree Yunho, que porque es rico guapo y seductor, va a estar Jae esperando hadra que quiera atenderlo, si el fue el, él que lo cito pues Jae no se dejo ante tal descartaría, bien Jse.

    Gracias!!!

    ResponderEliminar
  12. Me encanta cuando jae tiene su carácter.....su tiempo también vale ...gracias

    ResponderEliminar
  13. Jajajaja me encantó como JJ dejo plantado a Yunho aunque se lo merecía para q citarlo si lo deja esperando....

    ResponderEliminar
  14. "Señor Kim, soy Jung Yunho"
    Yo: Kyaaaa!

    ResponderEliminar